DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Schmidt
El síndrome de Schmidt es el síndrome poliglandular autoinmune tipo 2, la asociación de insuficiencia suprarrenal autoinmune con enfermedad tiroidea autoinmune y, con frecuencia, diabetes mellitus tipo 1. A diferencia del tipo 1, no cursa con candidiasis mucocutánea crónica ni aparece en la infancia: su inicio es propio de la edad adulta. El nombre recuerda al patólogo alemán Martin Benno Schmidt, que en 1926 describió, al estudiar la autopsia de dos pacientes fallecidos por insuficiencia suprarrenal, una infiltración linfocitaria destructiva compartida por las glándulas suprarrenales y el tiroides. Fue uno de los primeros indicios de que un mismo proceso inmunitario podía atacar a la vez a órganos endocrinos distintos. La descripción original solo incluía la enfermedad de Addison y la tiroiditis crónica. En 1964, Carpenter y sus colaboradores revisaron la casuística publicada hasta entonces, quince casos nuevos, y observaron que en diez de ellos coexistía además diabetes mellitus tipo 1, lo que amplió el cuadro a la tríada que hoy se reconoce. Conviene no confundir a este Carpenter con el pediatra George Carpenter, cuya descripción de 1909 de una craneosinostosis sin relación alguna da nombre a la entidad completamente distinta que en este mismo diccionario se recoge como síndrome de Carpenter. El tipo 1 tiene una causa genética identificada; el tipo 2, no. El riesgo se asocia aquí a determinados antígenos de histocompatibilidad, sobre todo HLA-DR3, HLA-DR4 y los haplotipos HLA-DQ2 y HLA-DQ8, que predisponen a que el sistema inmunitario reconozca como extraños antígenos propios de la corteza suprarrenal, el tiroides o las células beta pancreáticas. La destrucción glandular es progresiva. Puede tardar años en manifestarse clínicamente en cada órgano, con anticuerpos circulantes detectables mucho antes de que exista fallo hormonal declarado. Neufeld y Blizzard propusieron en 1980 la clasificación que sigue vigente. El tipo 1 corresponde a la APECED, de herencia autosómica recesiva por mutaciones del gen AIRE, con inicio en la infancia y candidiasis mucocutánea como primer signo. El tipo 2, el síndrome de Schmidt propiamente dicho, exige la presencia obligatoria de insuficiencia suprarrenal autoinmune junto con enfermedad tiroidea autoinmune, diabetes tipo 1 o ambas. Existe además un tipo 3, que combina enfermedad tiroidea autoinmune con otra enfermedad autoinmune no endocrina pero sin afectación suprarrenal; algunos autores lo consideran más una variante incompleta del tipo 2 que una categoría verdaderamente independiente. El conjunto de los tres tipos se desarrolla como síndrome pluriglandular autoinmune en este mismo diccionario. Es una enfermedad rara. Las series publicadas sitúan su frecuencia entre 1,4 y 4,5 casos por cada 100.000 habitantes, con predominio femenino y un inicio típico entre la tercera y la cuarta décadas de la vida. El tipo 1, por contraste, es todavía más infrecuente y de aparición casi siempre pediátrica. Frente al tipo 3, la línea divisoria es exclusivamente la afectación suprarrenal: si aparece insuficiencia suprarrenal autoinmune, el cuadro pasa a clasificarse como tipo 2. Frente a otras enfermedades autoinmunes que se asocian con cierta frecuencia, como el vitíligo, la anemia perniciosa, la hepatitis autoinmune o la miastenia gravis, la diferencia es que estas se consideran manifestaciones acompañantes y no criterios que por sí solos definan el síndrome. Por Martin Benno Schmidt, el patólogo que lo describió en 1926 al hallar en la autopsia de dos pacientes una destrucción autoinmune compartida por las suprarrenales y el tiroides. El nombre se mantiene en el uso clínico habitual pese a que la denominación técnica preferida hoy es síndrome poliglandular autoinmune tipo 2. No. El tipo 1, también llamado APECED, se debe a mutaciones del gen AIRE, se hereda de forma autosómica recesiva y suele debutar en la infancia con candidiasis mucocutánea crónica como primer signo, mucho antes de que aparezca cualquier fallo glandular. El tipo 2 o síndrome de Schmidt, en cambio, no tiene una causa genética única identificada, aparece en la edad adulta y nunca cursa con candidiasis. Ambos pueden desembocar en insuficiencia suprarrenal autoinmune, pero llegan a ella por caminos biológicos distintos. Ninguna. Comparten apellido por pura coincidencia: el síndrome de Carpenter craneofacial lo describió en 1909 el pediatra británico George Carpenter, mientras que la ampliación del síndrome de Schmidt con la diabetes tipo 1 la publicó en 1964 un grupo de investigadores distinto que también se apellidaba Carpenter. La definición del síndrome exige la insuficiencia suprarrenal autoinmune, es decir, la forma autoinmune de la enfermedad de Addison, junto con al menos una segunda glándula afectada: el tiroides, el páncreas endocrino, o ambos. Con cierta frecuencia. El vitíligo, la anemia perniciosa, la hepatitis autoinmune, la enfermedad celíaca y la miastenia gravis aparecen asociados en una proporción relevante de pacientes, aunque ninguno de ellos forma parte de los criterios que definen el síndrome.Qué es el síndrome de Schmidt
Mecanismo autoinmune
Clasificación dentro de los síndromes poliglandulares autoinmunes
Frecuencia y diferenciación con otros síndromes poliglandulares
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama síndrome de Schmidt?
¿Es lo mismo que el síndrome poliglandular autoinmune tipo 1?
¿Guarda relación con el síndrome de Carpenter de las malformaciones craneofaciales?
¿Puede diagnosticarse con una sola de las dos enfermedades asociadas?
¿Se relaciona con otras enfermedades autoinmunes distintas de las tres principales?
Referencias
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