DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome miofascial
El síndrome miofascial es un cuadro de dolor muscular regional originado en puntos gatillo localizados dentro de bandas tensas del músculo esquelético. Se caracteriza por dolor local en el músculo afectado y por dolor referido a distancia siguiendo un patrón propio de cada músculo. Es una de las causas más frecuentes de dolor musculoesquelético crónico en la práctica clínica. El síndrome miofascial, también denominado síndrome de dolor miofascial (SDM) o, simplemente, dolor miofascial, es un cuadro clínico de dolor muscular regional cuya unidad anatomofuncional es el punto gatillo: un nódulo hiperirritable situado dentro de una banda tensa de un músculo esquelético. Cuando ese punto se activa, produce dolor local en el músculo y un patrón de dolor referido a distancia, característico para cada músculo afectado, que el paciente reconoce como su molestia habitual. La denominación inglesa de uso internacional es myofascial pain syndrome (MPS). Dos raíces se combinan en el término "miofascial": el prefijo mio-, del griego μῦς (mŷs), "músculo", y el sustantivo fascia, del latín fascia, "banda" o "faja", aplicado en anatomía a la lámina de tejido conjuntivo que envuelve cada músculo y lo separa de los tejidos vecinos. La elección del adjetivo no es casual: subraya que el dolor no se origina solo en la fibra muscular, sino en el conjunto del músculo y su envoltura conjuntiva, donde se producen los cambios fisiopatológicos que sostienen el cuadro. La palabra "síndrome" procede del griego συνδρομή (syndromḗ), "concurrencia", el conjunto de signos y síntomas que aparecen agrupados. Frente a otras causas de dolor muscular, lo que define al síndrome miofascial es su carácter regional: afecta a un músculo o a un grupo muscular vecino, no al organismo entero. El dolor es muscular profundo, sordo, mal localizado por el paciente, que con frecuencia señala una zona amplia de la espalda, el cuello o el hombro sin poder precisar el origen exacto. Lo que la exploración descubre es que esa zona dolorosa corresponde, en realidad, al área de dolor referido de un punto gatillo activo situado en otro lugar del músculo. El cuadro suele aparecer ligado a factores biomecánicos identificables: sobrecarga muscular sostenida, microtraumatismos repetitivos, posturas mantenidas en el trabajo o en actividades cotidianas, frío local, situaciones de tensión emocional que mantienen apretada la musculatura. Esos factores generan los puntos gatillo iniciales, que tienden a autoperpetuarse cuando no se desactivan: un punto activo central puede inducir la formación de puntos satélites en otros músculos del área de dolor referido, ampliando el cuadro. El ciclo se retroalimenta, lo que explica que el síndrome miofascial tienda a la cronicidad cuando se prolonga el factor que lo originó. Ninguna región queda exenta. Las localizaciones más frecuentes implican a la musculatura cervical, el cinturón escapular, la zona lumbar y los grandes grupos glúteos; pero también se describen cuadros miofasciales del suelo pélvico, de la musculatura masticatoria, vinculados a los trastornos temporomandibulares, y de los músculos de la pared abdominal. La distribución refleja, sobre todo, qué músculos son los que con más frecuencia se sobrecargan en la vida diaria. La distinción más relevante, y la que con más frecuencia se confunde, es con la fibromialgia. Ambos cuadros producen dolor muscular crónico y comparten síntomas vegetativos como alteraciones del sueño y fatiga, pero su naturaleza es distinta. El síndrome miofascial es regional, asentado sobre bandas tensas y puntos gatillo definidos, con dolor referido reproducible y patrón propio de cada músculo. La fibromialgia es generalizada, de mecanismo central (con sensibilización del procesamiento del dolor en el sistema nervioso), sin nódulos palpables ni dolor referido a distancia, y con criterios diagnósticos formales basados en escalas validadas. Pueden coexistir en un mismo paciente: es relativamente frecuente que un cuadro fibromiálgico de fondo presente, además, puntos gatillo miofasciales activos. Con la cefalea tensional hay un solapamiento parcial. Una proporción importante de cefaleas tensionales se asocia a puntos gatillo activos en la musculatura cervical posterior, en el trapecio superior, en los suboccipitales o en los músculos masticatorios. En esos casos, la cefalea tensional puede entenderse como manifestación craneal de un cuadro miofascial cervical; pero la cefalea tensional como entidad nosológica es más amplia y se define por criterios propios de la clasificación internacional de las cefaleas. Y con la cervicalgia común o el dolor de espalda inespecífico, el síndrome miofascial es muchas veces el sustrato real, identificable por la exploración. Donde el diagnóstico genérico habla de "dolor cervical mecánico" sin más, el examen muscular cuidadoso suele localizar puntos gatillo concretos en músculos concretos. La diferencia es, sobre todo, de precisión: el síndrome miofascial es lo que se obtiene cuando se busca activamente la causa muscular del dolor regional, en lugar de quedarse en el diagnóstico topográfico. Mención aparte para la contractura muscular simple. Una contractura es una contracción mantenida de un músculo entero o de gran parte de él, sin nódulo palpable ni dolor referido a distancia; el síndrome miofascial, en cambio, se asienta en focos discretos. Una contractura prolongada favorece la aparición de puntos gatillo dentro del músculo contraído, así que ambas situaciones suelen presentarse juntas. No son la misma entidad. Combina el prefijo griego mio- (de μῦς, "músculo") con el latín fascia ("banda, faja"), aplicado en anatomía a la lámina de tejido conjuntivo que envuelve cada músculo. "Miofascial" significa, por tanto, "relativo al músculo y a su fascia". El adjetivo subraya que el dolor implica al músculo y a su envoltura conjuntiva, no solo a la fibra muscular. No. El síndrome miofascial es regional, asentado sobre puntos gatillo en músculos concretos, con dolor referido de patrón propio. La fibromialgia es un cuadro de dolor generalizado, de mecanismo central, definido desde 1990 por el Colegio Americano de Reumatología mediante la palpación de 18 puntos sensibles, criterio revisado en 2010 con escalas de dolor generalizado. Pueden coexistir en un mismo paciente, pero son entidades distintas. Porque el cuadro se manifiesta de forma muy diferente según el músculo o el grupo muscular afectado: el síndrome miofascial cervical, el del cinturón escapular, el del suelo pélvico o el masticatorio tienen presentaciones clínicas propias, aunque comparten el mismo mecanismo. El plural se utiliza, sobre todo en la literatura especializada, para subrayar esa diversidad regional. El diccionario ofrece la definición conceptual del cuadro. La valoración clínica, la exploración del paciente y el manejo del síndrome miofascial corresponden al especialista en medicina física y rehabilitación o a la unidad del dolor.Qué es el síndrome miofascial
Mecanismo y localizaciones frecuentes
Diferenciación con fibromialgia y otros cuadros de dolor muscular
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "miofascial"?
¿Es lo mismo síndrome miofascial que fibromialgia?
¿Por qué a veces se habla en plural, "síndromes miofasciales"?
¿Dónde encontrar información clínica aplicada sobre el síndrome miofascial?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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