DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome de feminización testicular

El síndrome de feminización testicular, hoy denominado con más precisión síndrome de insensibilidad a los andrógenos (SIA), es un trastorno genético en el que una persona con cromosomas XY y testículos funcionantes no responde a la testosterona por un fallo del receptor androgénico, lo que da lugar a un desarrollo corporal total o parcialmente femenino.

Qué es el síndrome de feminización testicular

El nombre nace de una paradoja que desconcertó a la medicina de mediados del siglo XX: testículos que, en lugar de masculinizar, feminizan. El ginecólogo estadounidense John Morris acuñó el término en 1953 al comprobar que esas gónadas producían hormonas con efecto feminizante sobre el cuerpo, sin saber todavía que el verdadero problema no estaba en el testículo, sino en la incapacidad de los tejidos para leer la señal de la testosterona. Por eso la nomenclatura actual prefiere hablar de insensibilidad a los andrógenos: el testículo funciona, secreta las hormonas esperadas, pero el receptor que debería captarlas en piel, folículo piloso, próstata o genitales está alterado y no transmite la orden de masculinizar.

El origen está en el gen del receptor de andrógenos (AR), situado en el brazo largo del cromosoma X, en la región Xq11-12. Una mutación en ese gen impide, en mayor o menor medida, que la testosterona y su derivado más potente, la dihidrotestosterona, ejerzan su acción sobre los órganos diana durante el desarrollo fetal y, después, en la pubertad.

Mecanismo: un receptor que no responde

En un feto con cariotipo 46,XY, los testículos empiezan a secretar testosterona hacia la octava semana de gestación. Esa hormona debería unirse al receptor androgénico de las células diana y desencadenar la diferenciación del conducto de Wolff hacia epidídimo, conducto deferente y vesículas seminales, mientras que la dihidrotestosterona, generada a partir de la testosterona por la enzima 5-alfa-reductasa, masculiniza los genitales externos. Cuando el receptor está mutado, ninguna de las dos hormonas encuentra respuesta. El testículo, mientras tanto, sigue produciendo la hormona antimülleriana, así que los derivados del conducto de Müller (útero, trompas, tercio superior de la vagina) también se atrofian. El resultado es un cuerpo sin genitales internos masculinos ni femeninos desarrollados, con una vagina corta y ciega y, según el grado de resistencia, una apariencia externa que va de plenamente femenina a masculina con matices.

Clasificación según el grado de resistencia

No hay un único cuadro, sino un espectro que depende de cuánta función conserva el receptor mutado. La forma completa (SIA completo o CAIS) anula por entero la respuesta a los andrógenos: los genitales externos son femeninos sin ambigüedad, y la persona suele criarse y vivir como mujer desde el nacimiento. La forma parcial (PAIS) deja un margen de respuesta variable, con genitales que van desde una apariencia predominantemente femenina con cierto grado de virilización hasta una apariencia masculina con hipospadias o criptorquidia. La forma leve (MAIS) apenas se nota al nacer: el varón tiene genitales masculinos típicos, y el trastorno puede pasar inadvertido hasta que en la pubertad o la vida adulta aparecen ginecomastia, vello corporal escaso o problemas de fertilidad.

Antes de que se entendiera el mecanismo común, cada presentación recibió su propio nombre. El síndrome de Reifenstein (1947), el de Gilbert-Dreyfus (1957) o el de Lubs (1959) describen, en realidad, distintos grados de insensibilidad androgénica parcial en el mismo espectro que hoy se agrupa bajo una sola etiqueta.

Diferenciación con otros trastornos del desarrollo sexual

Conviene no confundir el SIA con otras causas de fenotipo femenino en presencia de cariotipo XY. En el síndrome de Swyer, las gónadas nunca llegan a formarse como testículos funcionales: son cintillas fibrosas que no producen testosterona, de modo que la ausencia de virilización se debe a falta de hormona, no a falta de respuesta a ella. En el SIA, por el contrario, el testículo es plenamente funcional y produce testosterona en cantidades normales para un varón; el fallo está exclusivamente en el receptor.

Tampoco debe confundirse con el síndrome de Rokitansky-Küster, que afecta a mujeres con cariotipo 46,XX y ovarios normales: lo que falta ahí es el desarrollo de los conductos de Müller, no la respuesta hormonal. Y frente al déficit de 5-alfa-reductasa, otra causa genética de subvirilización en varones XY, la diferencia está en el punto exacto donde se rompe la cadena: en el SIA falla el receptor que debe leer la hormona; en el déficit enzimático, la testosterona nunca se transforma en dihidrotestosterona, aunque el receptor funcione con normalidad. Esa distinción tiene consecuencias clínicas relevantes, porque el patrón de virilización en la pubertad difiere entre ambos cuadros.

Origen histórico del nombre y del diagnóstico genético

John Morris, de la Universidad de Yale, publicó en 1953 la primera descripción sistemática del cuadro en el American Journal of Obstetrics and Gynecology, con una revisión de 82 casos recogidos de la literatura médica más dos pacientes propias. Antes de esa fecha, el trastorno se agrupaba sin distinción bajo el término, hoy en desuso, de pseudohermafroditismo masculino. Morris no llegó a identificar la causa molecular: eso tardaría más de tres décadas. No fue hasta 1989 cuando se localizó el gen del receptor androgénico en Xq11-12 y se confirmó que sus mutaciones eran responsables del cuadro, lo que terminó de desplazar el nombre de «feminización testicular» hacia el más exacto de insensibilidad a los andrógenos.

Frecuencia

Es una enfermedad rara. La forma completa se calcula en torno a 1 caso por cada 20.000-20.400 varones nacidos vivos, aunque probablemente existe infradiagnóstico en formas leves que nunca llegan a estudiarse. Es, además, la tercera causa más frecuente de amenorrea primaria, después de la disgenesia gonadal y la agenesia mülleriana.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llamó «feminización testicular» si el problema no está en el testículo?

Porque así lo vio John Morris en 1953: testículos que, aparentemente, «feminizaban» el cuerpo. Con el tiempo se comprendió que el testículo no hace nada anómalo (produce testosterona con normalidad), y que el fallo real está en el receptor que debería recibir esa señal en el resto del organismo. De ahí el cambio hacia «insensibilidad a los andrógenos», un nombre que describe la causa y no solo la apariencia.

¿Tienen útero las personas con síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos?

No. El testículo, aunque no produzca virilización, sí segrega hormona antimülleriana desde la vida fetal, y esa hormona bloquea el desarrollo del útero, las trompas y los dos tercios superiores de la vagina, exactamente igual que en un varón sin el síndrome.

¿Es hereditario?

Sí, con un patrón de herencia recesiva ligada al cromosoma X en la mayoría de los casos, aunque una proporción no despreciable corresponde a mutaciones nuevas, sin antecedente familiar. Una madre portadora tiene un 50 % de probabilidad de transmitir la mutación a su descendencia con cariotipo XY en cada embarazo.

¿Es lo mismo el síndrome completo que el parcial?

No. Comparten el mismo gen defectuoso, pero el grado de mutación cambia radicalmente el cuadro clínico. El completo anula toda respuesta androgénica y da un fenotipo femenino sin ambigüedad genital al nacer. El parcial deja un margen variable de respuesta y produce genitales ambiguos en distintos grados, desde predominantemente femeninos hasta predominantemente masculinos. El leve, por su parte, apenas se nota más allá de cierta infertilidad o ginecomastia en la edad adulta.

Referencias

  1. Gottlieb B, Trifiro MA. Androgen Insensitivity Syndrome. GeneReviews, National Center for Biotechnology Information (NIH).
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Síndrome de insensibilidad a los andrógenos. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Hughes IA, Deeb A. Androgen insensitivity syndrome. The Lancet.
  4. Batista RL, Costa EMF, Rodrigues AS, et al. Androgen insensitivity syndrome: a review. Archives of Endocrinology and Metabolism.

Entradas relacionadas

  • Andrógeno. La hormona a la que el receptor mutado no consigue responder.
  • Cariotipo. El estudio cromosómico que confirma el patrón 46,XY en estas pacientes.
  • Síndrome de Swyer. Otra causa de fenotipo femenino con cariotipo XY, pero por ausencia de testosterona, no por falta de respuesta a ella.
  • Síndrome de Rokitansky-Küster. Agenesia de los conductos de Müller en mujeres con cariotipo XX y ovarios normales.
  • Disgenesia gonadal. Desarrollo gonadal anómalo que agrupa varias causas de trastorno del desarrollo sexual.
  • Síndrome de Klinefelter. Otro trastorno cromosómico del desarrollo sexual masculino, de origen numérico y no receptor.

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