DICCIONARIO MÉDICO
Seudohipoaldosteronismo
El seudohipoaldosteronismo es un trastorno hereditario poco frecuente en el que el riñón, y a veces otros órganos, no responden a la aldosterona pese a que la hormona circula en cantidad normal o incluso elevada, lo que provoca pérdida de sodio y retención de potasio. El nombre engaña. "Hipoaldosteronismo" sugiere que falta la hormona, y el prefijo "seudo" debería advertir justo de lo contrario. Aquí la aldosterona no escasea: sobra. El fallo no está en la glándula suprarrenal, que la fabrica sin ningún problema, sino en el tejido que debería obedecerla. El riñón se comporta como si la hormona no existiera, y el organismo responde disparando su producción para compensar una resistencia que ninguna cantidad extra de aldosterona consigue vencer. El cuadro se describió por primera vez en 1958, cuando David Cheek y John Perry publicaron el caso de un lactante con un síndrome de pérdida salina que no encajaba en ninguna causa conocida hasta entonces. La explicación genética tardaría casi cuatro décadas en llegar, y cuando lo hizo reveló que bajo ese único nombre convivían, en realidad, dos enfermedades distintas. La aldosterona actúa en el túbulo renal mediante dos piezas que trabajan en serie. Primero se une a su receptor mineralocorticoide, dentro de la célula; ese receptor activado ordena entonces la apertura de los canales epiteliales de sodio (ENaC) en la superficie celular, por donde el sodio entra y el potasio sale hacia la orina. Con que falle cualquiera de las dos piezas, la orden se pierde por el camino, por mucho que la hormona insista. El seudohipoaldosteronismo tipo 1 se divide en dos formas según cuál de esas piezas esté averiada. La forma renal, de herencia autosómica dominante, afecta solo al receptor mineralocorticoide por mutaciones en el gen NR3C2; suele ser leve y tiende a mejorar con la edad, hasta el punto de que algunos adultos portadores de la mutación ya no presentan ningún síntoma. La forma sistémica, autosómica recesiva, compromete los propios canales ENaC por mutaciones en SCNN1A, SCNN1B o SCNN1G. Como ese canal también está presente en el pulmón, el colon y las glándulas sudoríparas y salivales, la pérdida de sal no se limita al riñón: es más grave y acompaña a la persona toda la vida. Existe además un seudohipoaldosteronismo tipo 2, también llamado síndrome de Gordon, que pese al nombre compartido es una entidad distinta y casi contraria. En lugar de perder sal, el paciente la retiene y desarrolla hipertensión; la hiperpotasemia se debe aquí a una activación excesiva del transportador renal de sodio y cloro, por mutaciones en genes de la vía WNK (WNK1, WNK4, KLHL3, CUL3). Conviene no confundir ambos cuadros solo porque compartan etiqueta. La analítica separa con bastante claridad el seudohipoaldosteronismo del hipoaldosteronismo verdadero: en este último la aldosterona está baja porque la glándula no la produce o porque falla el estímulo de la renina que la desencadena. En el seudohipoaldosteronismo ocurre lo contrario: la hormona está alta, a veces muy alta, y aun así el riñón pierde sodio como si no existiera. También se distingue de la enfermedad de Addison, donde el déficit afecta a toda la corteza suprarrenal y no solo a la vía mineralocorticoide. Es un trastorno raro. Los datos del Reino Unido sitúan la prevalencia global del seudohipoaldosteronismo tipo 1 al nacer en torno a 1 de cada 47.000 recién nacidos, con la forma renal (1 de cada 66.000) bastante más frecuente que la sistémica (1 de cada 166.000). Fuera de ese país la información epidemiológica es escasa, y el tipo 2 carece todavía de cifras fiables por su extrema rareza. Porque el nombre se acuñó por analogía con los síntomas, que imitan a los de un déficit real de aldosterona, y no por los niveles hormonales, que van justo en la dirección contraria. No. El hipoaldosteronismo es un déficit real de la hormona. El seudohipoaldosteronismo es una resistencia del tejido diana a una hormona que está presente y, con frecuencia, elevada. David Cheek y John Perry, en 1958, a partir de un único lactante con pérdida salina grave que no respondía a ningún tratamiento hormonal de los conocidos entonces. El caso tardaría casi cuarenta años en encontrar su explicación molecular. Depende de la forma. La renal tiende a suavizarse en la infancia, y algunos adultos con la mutación viven sin síntomas. La sistémica no remite: acompaña a la persona durante toda la vida, aunque el manejo diario se simplifica pasada la primera infancia.Qué es el seudohipoaldosteronismo
Mecanismo de la resistencia
Clasificación
Diferenciación con otros trastornos del eje suprarrenal
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama seudohipoaldosteronismo si la hormona no falta?
¿Es lo mismo que el hipoaldosteronismo?
¿Quién describió el trastorno por primera vez?
¿Mejora con la edad?
Referencias
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