DICCIONARIO MÉDICO
Serratia
Serratia es un género de bacterias gramnegativas que vive de forma habitual en el agua, el suelo y las plantas, y que solo de forma ocasional infecta al ser humano. La especie que concentra casi todo el interés clínico es Serratia marcescens, ligada sobre todo a infecciones urinarias y hospitalarias en pacientes con catéteres o defensas debilitadas. Debe su nombre a un episodio muy anterior a la bacteriología moderna: unas manchas rojas en la polenta que, en la Italia de 1819, se tomaron primero por un prodigio. Serratia Bacteria ambiental, oportunista en el ser humano Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo, móvil por flagelos perítricos, anaerobio facultativo; positivo para ADNasa, lipasa y gelatinasa, un perfil bioquímico poco habitual en la familia Transmisión: contacto directo y dispositivos médicos contaminados (catéteres, sondas, soluciones) Reservorio: ambiental (agua, suelo, vegetales), con capacidad de colonizar superficies y manos en el entorno hospitalario Patogenicidad: oportunista Enfermedades: infección urinaria, bacteriemia, endocarditis El nombre agrupa a más de veinte especies de bacilos gramnegativos del orden Enterobacterales, la mayoría inofensivas y propias del agua, el suelo o la superficie de las plantas. Desde 2016, un análisis genómico a gran escala reclasificó el género dentro de la familia Yersiniaceae, la misma a la que pertenece Yersinia, causante de la peste; hasta entonces se incluía junto a Escherichia o Klebsiella en la familia Enterobacteriaceae. En 1819, cerca de Padua, la polenta de un pueblo empezó a aparecer salpicada de manchas rojas y los vecinos temieron un mal augurio. El farmacéutico Bartolomeo Bizio investigó el fenómeno, lo achacó a un microorganismo (aunque creyó que se trataba de un hongo) y en 1823 bautizó al género como Serratia, en honor a Serafino Serrati, físico italiano al que se atribuye haber botado un barco de vapor en el río Arno en 1795, doce años antes de que Robert Fulton hiciera lo propio en Estados Unidos. No era sangre, aunque lo pareciera. La especie tipo, Serratia marcescens, toma su epíteto del latín marcescens, que decae, por lo rápido que se desvanecía el pigmento rojo responsable de todo el revuelo. Al microscopio es un bacilo gramnegativo, recto o ligeramente curvado, que se desplaza gracias a flagelos distribuidos por toda su superficie. Crece bien con oxígeno y también sin él, por lo que se clasifica como anaerobio facultativo. Lo que separa a Serratia de otras enterobacterias en el laboratorio es una combinación poco frecuente de enzimas: produce ADNasa, lipasa y gelatinasa, tres actividades que rara vez coinciden en un mismo género de esta familia. Algunas cepas, sobre todo de Serratia marcescens, sintetizan prodigiosina, un pigmento rojo que se aprecia mejor si el cultivo se mantiene a temperatura ambiente que a los 37 grados del cuerpo humano. Es la misma sustancia que, sin que nadie lo supiera entonces, teñía la polenta de Bizio dos siglos atrás. Su hábitat natural es el ambiente: agua dulce, suelo, superficies vegetales e incluso el intestino de algunos insectos. Dentro de un hospital, esa misma facilidad para adaptarse a superficies húmedas le permite colonizar fregaderos, respiradores, soluciones de lavado y las manos del personal sanitario, lo que explica su papel recurrente en brotes de infección relacionados con la atención médica. La transmisión de persona a persona fuera de ese contexto es rara. Serratia marcescens muestra una especial afinidad por las vías urinarias, sobre todo en personas portadoras de una sonda vesical, y puede provocar también bacteriemia, infecciones de heridas quirúrgicas y, con menor frecuencia, endocarditis. Casi todos los casos se dan en el entorno hospitalario y afectan a pacientes con catéteres, dispositivos permanentes o defensas debilitadas; en una persona sana fuera de ese contexto, la infección es una rareza. No. Comparten familia, Yersiniaceae, desde la reclasificación de 2016, pero son géneros distintos: Yersinia incluye a la bacteria de la peste, mientras que casi ninguna especie de Serratia representa una amenaza para una persona sana. Porque en la Italia de la época no existía la microbiología: cualquier explicación tenía que venir de otro lado. Los vecinos de un pueblo cercano a Padua vieron su polenta salpicada de un rojo que recordaba a la sangre y temieron una señal divina. Bizio, que trabajaba como farmacéutico, se tomó el fenómeno como un problema que resolver y publicó sus conclusiones en la gaceta local de la ciudad. Con el tiempo se supo que el color no era sangre, sino el pigmento de una bacteria hoy familiar en cualquier hospital. Rara vez. Los brotes de Serratia se concentran casi siempre en catéteres, sondas o soluciones contaminadas dentro de hospitales, y afectan sobre todo a pacientes ya debilitados. Encontrarla en el ambiente cotidiano, en el agua o la tierra, no implica ningún riesgo. Por la misma bacteria, casi siempre. Esa película rosada que reaparece en las juntas de la bañera o en la cisterna suele deberse a cepas de Serratia marcescens que crecen en ambientes húmedos y con restos de jabón. No es motivo de alarma sanitaria en una vivienda; basta con la limpieza habitual.Qué es Serratia
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿Serratia y Yersinia son la misma bacteria?
¿Por qué unas manchas rojas causaron tanta alarma en 1819?
¿Es peligrosa para una persona sana?
¿Por qué a veces aparece una mancha rosada en la ducha o el inodoro?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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