DICCIONARIO MÉDICO
Sales biliares
Las sales biliares son la forma conjugada e ionizada de los ácidos biliares, la que realmente actúa como detergente en el intestino delgado. El hígado las fabrica uniendo cada ácido biliar a un aminoácido, glicina o taurina, antes de verterlas a la bilis. La química define «sal» de forma precisa: un compuesto que resulta de sustituir el hidrógeno ácido de un ácido por un catión. Es exactamente lo que ocurre con los ácidos biliares antes de salir del hígado. En el ácido biliar libre, el grupo carboxilo conserva su hidrógeno; en la sal biliar, ese hidrógeno se ha ido y en su lugar queda un ion sodio o potasio, tras conjugarse el ácido con glicina o taurina. La molécula resultante ya no es un ácido: es, en el sentido más literal de la palabra, una sal. La conjugación no es un detalle accesorio. Al pH del duodeno, entre 5 y 6,5, un ácido biliar libre está mayoritariamente protonado y apenas se disuelve en agua. Unido a glicina o taurina, en cambio, forma un par iónico soluble incluso en ese medio relativamente ácido. Sin esa transformación química, la bilis no podría cumplir su función digestiva. Según su origen, se distinguen sales primarias y secundarias. Las primarias derivan directamente de los dos ácidos biliares que sintetiza el hepatocito, el cólico y el quenodesoxicólico, y dan lugar al taurocolato y al glicocolato, entre otras. Las secundarias aparecen después, cuando la microbiota del colon deshidroxila una fracción de las primarias que no se ha reabsorbido en el íleon. Existe además una segunda forma de clasificarlas, por el grado de hidroxilación del núcleo esteroide: las trihidroxi, como el taurocolato y el glicocolato, y las dihidroxi, un grupo más numeroso que incluye el glicodesoxicolato, el taurodesoxicolato y sus equivalentes con ácido quenodesoxicólico. Las dihidroxi son, en conjunto, algo más abundantes en la bilis humana. La molécula tiene una cara hidrófoba (el núcleo esteroide) y una cara hidrófila (el aminoácido conjugado y los grupos hidroxilo). Por debajo de cierta concentración, la llamada concentración micelar crítica, las sales biliares circulan disueltas de forma individual; por encima de ese umbral, se agregan espontáneamente en micelas, con las caras hidrófobas hacia dentro y las hidrófilas hacia el agua circundante. Ahí es donde se incorporan los productos de la digestión de las grasas (ácidos grasos, monoglicéridos, colesterol y vitaminas liposolubles) para formar las micelas mixtas que finalmente entregan estos lípidos al enterocito. No todas las sales son igual de detergentes. El orden de hidrofobicidad va de mayor a menor así: ácido biliar libre, conjugado con glicina, conjugado con taurina. Cuanto más hidrófoba es una sal biliar, más agresiva resulta también para las membranas celulares, lo que explica por qué la conjugación con taurina, la variante más soluble e inocua, predomina en buena parte de los mamíferos. Con el ácido biliar, la frontera es química y no siempre se respeta en el lenguaje clínico: ácido biliar nombra la familia de moléculas por su estructura, y sal biliar, la forma concreta que circula y trabaja en el intestino. Con la bilis, la diferencia es de parte y todo: las sales biliares son uno de sus componentes, el más determinante para la digestión de las grasas, pero la bilis incluye también agua, electrolitos, colesterol y pigmentos como la bilirrubina. Conviene distinguirlas también del colato, que es solo la forma aniónica del ácido cólico y no lleva conjugación con ningún aminoácido: un colato puede o no estar, además, conjugado con glicina o taurina, y solo en ese segundo caso se convierte propiamente en sal biliar. Porque comparten la misma definición química, no el aspecto. Una sal, en química, es el resultado de sustituir el hidrógeno de un ácido por un catión metálico: eso ocurre igual entre el cloruro de sodio y el ácido clorhídrico que entre una sal biliar y su ácido biliar de origen. La Real Academia Española recoge exactamente esta acepción del término. No exactamente, aunque en la práctica clínica se usen a menudo como sinónimos. Ácido biliar describe la molécula por su estructura química; sal biliar, la forma conjugada e ionizada en la que esa molécula existe de hecho en la bilis y actúa en el intestino. En el ser humano, la combinación de dos ácidos biliares primarios y dos secundarios principales con dos aminoácidos conjugadores da lugar a un puñado de sales dominantes, encabezadas por el taurocolato y el glicocolato. La cifra crece si se cuentan las variantes minoritarias y las especies presentes en otros mamíferos. La digestión y absorción de las grasas y de las vitaminas liposolubles se vuelve menos eficiente. Distintas enfermedades hepáticas y biliares pueden reducir el aporte de sales biliares al intestino; para esos cuadros conviene consultar las entradas correspondientes de este diccionario.Qué es una sal biliar
Clasificación
Mecanismo: por qué actúan como detergente
Diferenciación con términos próximos
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman «sales» si no se parecen a la sal de mesa?
¿Es lo mismo sal biliar que ácido biliar?
¿Cuántas sales biliares distintas hay?
¿Qué pasa si el hígado no fabrica suficientes sales biliares?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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