DICCIONARIO MÉDICO
Queratitis por acanthamoeba
La queratitis por Acanthamoeba es una infección de la córnea causada por las amebas de vida libre del género Acanthamoeba. Es poco frecuente, pero tiene mala fama por dos motivos: duele mucho, a menudo más de lo que su aspecto haría prever, y se confunde con facilidad con otras infecciones del ojo, lo que retrasa su reconocimiento. La inmensa mayoría de los casos ocurre en personas que llevan lentes de contacto. Al contrario que otras infecciones por esta ameba, aparece en gente por lo demás sana. Es una forma de queratitis, esto es, una inflamación de la córnea, la lente transparente que cubre la parte anterior del ojo. La palabra queratitis une el griego kéras, keratos, cuerno o materia córnea, con la terminación -itis, que en medicina señala inflamación. El apellido indica la causa: aquí no es un virus ni una bacteria, sino un protozoo, la ameba Acanthamoeba, un organismo que vive libre en el agua y en el suelo y que solo rara vez se convierte en agente de enfermedad. Se la considera la infección corneal por parásitos más común en los países desarrollados, aunque en números absolutos sigue siendo rara: apenas una pequeña fracción del total de las queratitis infecciosas. Las especies que se identifican con más frecuencia son Acanthamoeba castellanii y Acanthamoeba polyphaga. La córnea sana es una barrera difícil de franquear. La ameba necesita una brecha, y ahí entra en juego la lente de contacto. Las microlesiones que el propio uso de la lente provoca en el epitelio corneal abren la puerta, y el estuche o el líquido, si se han contaminado con agua, aportan el organismo. Una vez en contacto con la superficie del ojo, el trofozoíto se adhiere con firmeza a las células del epitelio, un paso decisivo sin el cual la infección no arranca. Desde ahí avanza hacia las capas más profundas. El agua es el hilo conductor de casi todos los casos. Ducharse o bañarse con las lentes puestas, enjuagarlas con agua del grifo, guardarlas en un estuche mal higienizado o nadar sin retirarlas son las situaciones que se repiten una y otra vez en las historias de estos pacientes. La ameba está en esas aguas; la lente le tiende el puente. Hay un rasgo que separa a esta infección de casi todas las demás: su predilección por los nervios de la córnea. La córnea es uno de los tejidos más inervados del cuerpo, y la ameba parece buscar precisamente esas terminaciones nerviosas, a las que rodea y daña. El resultado es una inflamación a lo largo de los nervios, la llamada queratoneuritis radial, que se considera muy propia de Acanthamoeba y que explica el dolor tan intenso, desproporcionado para lo poco que a veces se ve en la exploración. Cuando la enfermedad avanza sin frenarse, la ameba invade el estroma, la capa gruesa que da cuerpo a la córnea, y puede formarse una imagen característica: un infiltrado con forma de anillo. Ese anillo, compuesto sobre todo por células inflamatorias, aparece en fases avanzadas y en cerca de la mitad de los casos. La infección desatendida puede terminar en una úlcera crónica y, en los cuadros más graves, en la perforación de la córnea y la pérdida de visión. El primer caso se documentó en 1974. La verdadera irrupción llegó en la década de 1980, de la mano de la popularización de las lentes de contacto blandas, que multiplicaron las ocasiones de contagio. Hoy se estima que las lentes están detrás de la gran mayoría de los casos, en torno a nueve de cada diez en los países donde su uso está extendido. La higiene deficiente del material es el factor que más pesa. No es, con todo, una enfermedad exclusiva de quien lleva lentes. Alrededor del diez al quince por ciento de los casos aparece en personas que no las usan, casi siempre tras un traumatismo del ojo y el contacto con agua o tierra contaminadas. Por eso conviene tenerla presente ante cualquier inflamación corneal que no evoluciona como se espera, aunque el afectado nunca haya usado una lente. En sus inicios, esta infección imita a la queratitis herpética. Ambas pueden mostrar lesiones ramificadas en el epitelio, las llamadas pseudodendritas, y esa semejanza ha llevado durante años a confusiones. El dato lo aporta la propia historia: en el hospital oftalmológico Moorfields de Londres, los casos de Acanthamoeba tomados por herpes cayeron del setenta por ciento a comienzos de los años ochenta al once por ciento en 1992, a medida que los oftalmólogos aprendieron a sospecharla. Dos elementos ayudan a orientarse. La queratoneuritis radial, esa inflamación a lo largo de los nervios, es muy sugestiva de la ameba y rara vez se ve en otras causas. El infiltrado en anillo apunta en la misma dirección, aunque aparece más tarde. Y hay un tercer indicio, más sutil pero valioso: un dolor y una fotofobia que no encajan con lo escaso de los hallazgos. Ante ese desajuste, el ojo que duele demasiado para lo que muestra, la ameba entra en la lista de sospechosos. Queratitis quiere decir inflamación de la córnea: viene del griego kéras, materia córnea, y de -itis, inflamación. El añadido por Acanthamoeba señala la causa, la ameba de vida libre de ese nombre, para diferenciarla de las queratitis por virus, bacterias u hongos. Porque la lente reúne los dos ingredientes que la ameba necesita. Por un lado, roza el epitelio de la córnea y crea microheridas por donde entrar. Por otro, su estuche y sus líquidos pueden contaminarse con agua que contiene el organismo, sobre todo si se enjuagan con agua del grifo o se llevan puestas en la ducha o la piscina. Sí. En torno a uno de cada diez casos se da en personas que no las llevan, habitualmente después de una herida en el ojo seguida de contacto con agua o tierra contaminadas. Es menos habitual, pero obliga a no descartar la infección solo porque el afectado no use lentes. No. La amebiasis es una infección del intestino causada por otra ameba, Entamoeba histolytica, y no tiene relación con el ojo. La queratitis por Acanthamoeba la produce una ameba de vida libre distinta y afecta a la córnea. Comparten la palabra ameba y poco más. Para entender mejor esta infección, puede consultar:Qué es la queratitis por Acanthamoeba
Cómo alcanza la córnea
La queratoneuritis radial y el dolor
A quién afecta y desde cuándo se conoce
Cómo se distingue de la queratitis herpética
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre de esta queratitis?
¿Por qué se asocia a las lentes de contacto?
¿Puede sufrirla alguien que no use lentes?
¿Es lo mismo que la amebiasis?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026