DICCIONARIO MÉDICO

Proteínas sanguíneas

Las proteínas sanguíneas son el conjunto de proteínas presentes en la sangre, tanto las que circulan disueltas fuera de las células como las que forman parte de estas. Cumplen funciones de transporte, defensa inmunitaria, coagulación y mantenimiento del equilibrio de líquidos, entre otras. El término convive con dos vecinos muy próximos, las proteínas plasmáticas y las proteínas séricas, que no son sinónimos exactos sino subconjuntos definidos por el tipo de muestra del que proceden.

Qué son las proteínas sanguíneas

El descriptor de ciencias de la salud que agrupa este concepto las define como las proteínas presentes en la sangre, incluyendo la albúmina sérica, los factores de coagulación y otros muchos tipos moleculares. Es, por tanto, una categoría amplia: reúne desde proteínas que viajan libres en la parte líquida de la sangre hasta la hemoglobina, encerrada dentro del glóbulo rojo y con una función completamente distinta de la mayoría de sus compañeras plasmáticas.

La mayor parte se sintetiza en el hígado. Las inmunoglobulinas son la excepción más relevante: las fabrican las células plasmáticas del sistema inmunitario, no el parénquima hepático.

Función y contexto fisiológico

Ninguna otra familia de moléculas cubre un repertorio funcional tan amplio. La albúmina retiene agua dentro de los vasos por efecto oncótico y transporta hormonas, fármacos y ácidos grasos libres. Las globulinas incluyen anticuerpos, transportadoras específicas (de hierro, de cobre, de hormonas tiroideas) y enzimas circulantes. El fibrinógeno, por su parte, es el sustrato de la cascada de coagulación: se transforma en fibrina insoluble cuando el organismo necesita sellar una herida.

Hay además un papel menos conocido y no por ello menor: actúan como reserva de aminoácidos movilizable en situaciones de ayuno prolongado, y contribuyen, junto con el sistema bicarbonato, al mantenimiento del pH sanguíneo.

Clasificación general

La forma más extendida de agruparlas distingue tres grandes bloques: albúmina, globulinas y fibrinógeno. En un adulto sano, la albúmina supone aproximadamente el 60 % del total de proteínas séricas; las globulinas, en torno al 35 %; el fibrinógeno, un 4-7 %. Dentro de las globulinas conviene distinguir, además, subgrupos con funciones muy dispares: proteínas de fase aguda (que se elevan en procesos inflamatorios), proteínas transportadoras específicas, factores del complemento e inmunoproteínas.

Esta clasificación por abundancia convive con otra, menos usada en la práctica clínica pero relevante desde el punto de vista biológico, que ordena las proteínas sanguíneas según su función: estructurales, de transporte, enzimáticas, hormonales, inmunitarias y de la coagulación.

Proteínas sanguíneas, plasmáticas y séricas: una distinción necesaria

Los tres términos aparecen indexados como conceptos relacionados entre sí, sin que ninguno sea más amplio ni más estrecho que los otros dos; en la práctica editorial y clínica, sin embargo, conviene separarlos con precisión. Las proteínas plasmáticas son las que circulan en el plasma, la fracción líquida de la sangre obtenida cuando se impide la coagulación con un anticoagulante; incluyen, por definición, el fibrinógeno y el resto de factores de la cascada. Las proteínas séricas son las que quedan en el suero, la fracción líquida que se obtiene tras dejar coagular la sangre; carecen de fibrinógeno, consumido durante ese proceso.

«Proteínas sanguíneas» funciona como el término paraguas que engloba a ambas y, además, a las que no circulan libres sino ancladas a las células sanguíneas, como la hemoglobina dentro del eritrocito.

Preguntas frecuentes

¿De dónde procede el adjetivo «sanguíneas»?

Del latín sanguineus, derivado de sanguis, sanguinis («sangre»). El origen último de esa raíz latina es incierto; no hay consenso sobre un antecedente indoeuropeo claro. Para la etimología completa de «proteína», puede consultar la entrada dedicada a ese término.

¿Son lo mismo que las proteínas plasmáticas?

No. Todas las proteínas plasmáticas son proteínas sanguíneas, pero no al revés: la hemoglobina, por ejemplo, es una proteína sanguínea que no circula en el plasma, sino dentro del eritrocito.

¿Por qué cambian los niveles de proteínas en sangre a lo largo del día?

Por desplazamientos de agua entre compartimentos corporales, más que por cambios reales en la cantidad de proteína. La postura, la hidratación y el ritmo circadiano desplazan agua hacia o desde el espacio vascular, lo que diluye o concentra ligeramente el resultado sin que haya enfermedad de por medio.

¿Todas se fabrican en el hígado?

Prácticamente todas menos las inmunoglobulinas, que producen las células plasmáticas del sistema inmunitario. Es una excepción que conviene recordar porque explica por qué una enfermedad hepática grave no siempre reduce todas las fracciones por igual.

Referencias

  1. BIREME/OPS/OMS. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS): Proteínas Sanguíneas
  2. MedlinePlus. Proteínas totales y relación albúmina/globulina (A/G)
  3. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: sanguíneo, sanguínea
  4. Redacción Médica. Análisis de proteínas totales en sangre, ¿para qué sirve?

Entradas relacionadas

  • Proteína: macromolécula formada por cadenas de aminoácidos de la que las proteínas sanguíneas son un subconjunto.
  • Proteínas plasmáticas: las que circulan en el plasma, incluido el fibrinógeno.
  • Proteínas séricas: las que permanecen en el suero tras la coagulación.
  • Proteinograma: prueba que separa y cuantifica las fracciones proteicas del suero.
  • Albúmina: la proteína sanguínea más abundante.
  • Globulina: grupo de proteínas que incluye anticuerpos y transportadoras.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026