DICCIONARIO MÉDICO
Proteínas séricas
Las proteínas séricas son las proteínas que permanecen disueltas en el suero, la fracción líquida de la sangre que queda una vez que esta ha coagulado. Carecen de fibrinógeno y del resto de factores de la coagulación, consumidos durante ese proceso. Componen, junto con la albúmina, el objeto de estudio de pruebas como el proteinograma. El adjetivo «séricas» procede de suero, del latín serum. La entrada dedicada a ese término recoge su historia completa; baste aquí señalar que el suero sanguíneo es, precisamente, el material del que se aíslan estas proteínas para su estudio. Incluye la albúmina, los factores de coagulación ya inactivados y otras muchas proteínas del suero. En la terminología biomédica normalizada figura como concepto relacionado con el de proteínas sanguíneas, sin que uno sea más amplio ni más estrecho que el otro. Suero y plasma no son lo mismo, aunque a menudo se confundan en el lenguaje coloquial. El plasma se obtiene añadiendo un anticoagulante a la muestra de sangre extraída; el suero, dejando que esa misma sangre coagule de forma natural y recogiendo después el líquido que se separa del coágulo. La diferencia bioquímica entre uno y otro es, sobre todo, el fibrinógeno: al coagular, esta proteína se transforma en fibrina y queda atrapada en el coágulo, por lo que desaparece del suero. El resto de proteínas apenas se altera. Esa pérdida tiene un reflejo medible: la concentración proteica del plasma supera a la del suero en torno a 0,3-0,5 g/100 ml, una cifra que corresponde, aproximadamente, a la cantidad de fibrinógeno que se ha perdido en el proceso de coagulación. Por este motivo los laboratorios prefieren trabajar con suero para la determinación de proteínas totales: evita interferencias del propio anticoagulante y del fibrinógeno en la lectura. Dos grandes familias forman casi la totalidad de las proteínas séricas: la albúmina, que ronda el 55-65 % del total, y las globulinas, que agrupan el resto. No es objeto de esta entrada detallar las fracciones alfa, beta y gamma en las que se subdividen las globulinas; para ese desarrollo remitimos a las entradas de albúmina, globulina y proteinograma. La naturaleza compleja de las proteínas séricas, es decir, el hecho de que no formen un bloque homogéneo sino varias fracciones con movilidades eléctricas distintas, se estableció experimentalmente en 1937. Ese año el bioquímico sueco Arne Tiselius construyó un aparato de electroforesis capaz de separarlas según su carga, trabajo por el que recibió el Premio Nobel de Química en 1948. Antes de ese momento se hablaba de la proteína sérica casi como si fuera una única sustancia. De «suero», y este del latín serum. Puede consultar la etimología completa, con su curiosa extensión desde el suero de la leche hasta el suero sanguíneo, en la entrada dedicada a ese término. No. El suero es el plasma menos el fibrinógeno y los factores de coagulación consumidos al formarse el coágulo. Todo lo demás es prácticamente idéntico. La albúmina, con diferencia. Representa más de la mitad del total y es, además, la primera fracción que se separa en cualquier análisis electroforético. Arne Tiselius, en 1937, mediante electroforesis. Antes de su trabajo, la heterogeneidad de las proteínas del suero se sospechaba, pero no se había podido demostrar ni cuantificar.Qué son las proteínas séricas
Diferencia con las proteínas plasmáticas
Composición general
Caracterización histórica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «séricas»?
¿Son lo mismo que las proteínas plasmáticas?
¿Cuál es la proteína sérica más abundante?
¿Quién demostró que el suero contenía varias proteínas distintas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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