DICCIONARIO MÉDICO
Procinético
Procinético designa lo que favorece la motilidad del tubo digestivo y, por extensión, a los fármacos capaces de acelerar el vaciado gástrico o el tránsito intestinal. No son laxantes ni, en sentido estricto, antieméticos, aunque comparten receptores y compuestos con ambos grupos. El adjetivo combina dos piezas de origen distinto: el prefijo latino pro-, "a favor de" o "que promueve", y cinético, tomado del griego kinētikós, "que mueve", según recoge el Diccionario de la lengua española. Es un acuñamiento moderno de la farmacología del siglo XX y no tiene correspondencia clásica directa. El inglés prokinetic es anterior en el uso, lo que explica que la Real Academia Nacional de Medicina tenga que advertir, en su Diccionario de términos médicos, que "prokinético" y "proquinético" son formas incorrectas en español. Como adjetivo, procinético califica lo que favorece o estimula la motilidad gastrointestinal. Como sustantivo, designa al fármaco o sustancia con ese efecto. Los ejemplos que cita la propia Academia son la metoclopramida, la domperidona y la mosaprida, aunque el grupo es bastante más amplio. Los procinéticos no comparten una única vía. Antagonizar los receptores D2 de dopamina en la pared digestiva es el mecanismo más antiguo del grupo: la dopamina frena la liberación de acetilcolina, y al bloquearla aumenta la actividad colinérgica que impulsa la motilidad. Estimular los receptores 5-HT4 de la serotonina consigue un efecto parecido por otra puerta, la de las células enterocromafines de la mucosa digestiva, que liberan serotonina en respuesta al bolo alimenticio y disparan así los reflejos peristálticos (curiosamente, en torno al 95 % de toda la serotonina del organismo se encuentra en el tubo digestivo, no en el cerebro). Un tercer camino, mucho más restringido, pasa por el receptor de la motilina: la eritromicina, en cantidades muy inferiores a las que se emplean como antibiótico, lo activa e induce contracciones antrales intensas. Por su estructura química, los procinéticos se agrupan en varias familias: las benzamidas, con la metoclopramida y la cleboprida; los benzimidazoles, con la domperidona; los agentes serotoninérgicos, con la cisaprida y la prucaloprida; y los agonistas de la motilina, representados por la eritromicina empleada muy por debajo de su rango antibiótico. La metoclopramida, cabeza de la primera familia, se desarrolló a mediados del siglo XX a partir de compuestos emparentados con la procaína y sirvió durante décadas de referencia para todo el grupo. La cisaprida, agente serotoninérgico sin acción antidopaminérgica, tuvo un recorrido más accidentado. Se autorizó en España en 1989; en el año 2000 vio restringidas sus indicaciones por el riesgo de arritmias ventriculares graves asociado a la prolongación del intervalo QT, y su comercialización quedó suspendida a partir del 1 de enero de 2005, según las notas informativas de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Sus sucesores, como la prucaloprida, se diseñaron precisamente para conservar el efecto sin ese riesgo cardíaco. Un laxante actúa sobre todo en el colon, reblandeciendo las heces o aumentando su volumen para facilitar la evacuación. El procinético hace otra cosa: acelera el avance del contenido a lo largo del esófago, el estómago y el intestino delgado sin modificar apenas la consistencia de lo que se desplaza. Por eso un procinético puede ser inútil frente a un estreñimiento de origen colónico y, a la vez, resultar eficaz en un vaciamiento gástrico enlentecido. Con el antiemético la frontera es más porosa. Los receptores D2 y 5-HT3 que intervienen en la motilidad digestiva también están presentes en el área postrema del tronco encefálico, la zona gatillo quimiorreceptora que desencadena el vómito. Metoclopramida y domperidona bloquean esos receptores tanto en el intestino como en el encéfalo, de ahí su doble efecto procinético y antiemético. No ocurre lo mismo con los agonistas 5-HT4 muy selectivos, como la prucaloprida, que carecen de acción antiemética relevante. No. Solo los que actúan sobre receptores presentes a la vez en el intestino y en el área postrema del encéfalo, como la metoclopramida o la domperidona. Los agonistas 5-HT4 selectivos carecen de ese efecto añadido. La metoclopramida, desarrollada a mediados del siglo XX a partir de compuestos emparentados con la procaína. Durante años sirvió de patrón de comparación para el resto de fármacos del grupo. Por el riesgo de arritmias ventriculares graves ligadas a la prolongación del intervalo QT. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios limitó sus indicaciones en el año 2000 y su comercialización se suspendió en 2005. No es correcto en español. La Real Academia Nacional de Medicina señala expresamente que tanto "prokinético" como "proquinético" son formas erróneas; la única aceptada es procinético.Qué es un procinético
Mecanismos de acción
Clasificación y ejemplos
Diferenciación con laxantes y antieméticos
Preguntas frecuentes
¿Todos los procinéticos son también antieméticos?
¿Cuál fue el primer procinético?
¿Por qué se restringió el uso de la cisaprida?
¿Se puede escribir "prokinético"?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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