DICCIONARIO MÉDICO
Cisaprida
La cisaprida es un fármaco procinético del grupo de las benzamidas sustituidas que actúa como agonista de los receptores serotoninérgicos 5-HT4. Su acción sobre el plexo mientérico aumenta la motilidad del tubo digestivo. Fue comercializada desde 1988 bajo nombres como Prepulsid y Arcasin, pero su asociación con arritmias ventriculares graves, incluida la torsade de pointes, motivó su retirada progresiva del mercado a partir del año 2000. La cisaprida es una piperidil benzamida diseñada para estimular la motilidad gastrointestinal sin los efectos antidopaminérgicos que caracterizaban a otros procinéticos de su época, como la metoclopramida. Pertenece a la familia de los agentes procinéticos, fármacos que facilitan el tránsito del contenido alimentario a lo largo del aparato digestivo. El nombre procede de la nomenclatura química del compuesto (cis-4-amino-5-cloro-N-[1-[3-(4-fluorofenoxi)propil]-3-metoxipiperidin-4-il]-2-metoxibenzamida), donde el prefijo cis alude a la configuración espacial de la molécula. Fue sintetizada por los laboratorios Janssen Pharmaceutica, división de Johnson & Johnson, y la FDA autorizó su uso en 1993 para el alivio de la pirosis nocturna asociada al reflujo gastroesofágico. La cisaprida se une a los receptores 5-HT4 de las neuronas posganglionares del plexo mientérico. Esa unión activa la adenilato ciclasa intracelular y provoca un aumento en la liberación de acetilcolina en las terminaciones nerviosas del tracto digestivo. No afecta a la actividad de la acetilcolinesterasa. El resultado neto es un incremento de la contractilidad del esófago inferior, con elevación del tono del esfínter gastroesofágico. También acelera el vaciamiento gástrico y el tránsito a través del intestino delgado y el colon. La metoclopramida bloquea receptores de dopamina y produce con frecuencia efectos extrapiramidales; la cisaprida, en cambio, carece de actividad antagonista dopaminérgica relevante, lo que en principio la libraba de los efectos extrapiramidales tan temidos con otros procinéticos. Esa ventaja aparente contribuyó a su rápida difusión. Ya antes de su aprobación, estudios preclínicos habían detectado que la cisaprida prolonga el intervalo QT del electrocardiograma. La molécula guarda semejanza estructural con la procainamida, un antiarrítmico conocido por ese mismo efecto. Tras la comercialización, los informes de farmacovigilancia acumularon 341 casos de arritmias cardíacas y 80 muertes hasta diciembre de 1999, según los registros de la FDA. La mayoría de los episodios graves ocurrieron en pacientes con factores de riesgo: uso concomitante de inhibidores del citocromo CYP3A4 (ketoconazol, itraconazol, eritromicina, claritromicina), alteraciones electrolíticas o antecedentes de cardiopatía. El 23 de marzo de 2000, Janssen Pharmaceutica anunció la retirada voluntaria del fármaco en Estados Unidos. El Reino Unido la suspendió en julio de ese año. La cifra no era menor: durante el periodo de comercialización en EE. UU. se habían dispensado unos 30 millones de prescripciones. En España, la Agencia Española de Medicamentos restringió las indicaciones en 2000 y anuló definitivamente la autorización de comercialización de Prepulsid (Janssen-Cilag) y Arcasin (Dr. Esteve) a partir del 1 de enero de 2005. Desde entonces, la cisaprida solo puede obtenerse en situaciones muy restringidas bajo autorización de uso compasivo. El nombre deriva de la nomenclatura química del compuesto. El prefijo cis indica la disposición espacial de los sustituyentes en la molécula de piperidil benzamida. No tiene raíz griega ni latina en sentido etimológico clásico; es un nombre de síntesis farmacéutica acuñado por los laboratorios Janssen. En la mayoría de los países occidentales fue retirada o muy restringida entre 2000 y 2005. Algunos países de América Latina y Asia mantuvieron su comercialización con restricciones adicionales. En España, solo es accesible mediante autorización de uso compasivo para situaciones en las que no exista alternativa terapéutica. No. Ambas son procinéticos y comparten cierta semejanza estructural, pero su perfil farmacológico difiere. La metoclopramida bloquea receptores de dopamina D2 y puede causar efectos extrapiramidales (distonía, acatisia). La cisaprida actúa sobre receptores de serotonina 5-HT4, sin actividad antidopaminérgica significativa, pero con riesgo cardíaco por prolongación del intervalo QT. Porque el riesgo de arritmias ventriculares graves superaba el beneficio terapéutico en las condiciones reales de prescripción. Los datos de farmacovigilancia mostraron que una proporción elevada de pacientes la recibían junto a fármacos contraindicados o presentaban factores de riesgo cardíaco no evaluados. La FDA y las agencias europeas concluyeron que no era posible garantizar un uso seguro en la práctica clínica habitual. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cisaprida, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cisaprida
Mecanismo de acción sobre el plexo mientérico
Retirada del mercado y cardiotoxicidad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre cisaprida?
¿Se sigue utilizando la cisaprida en algún país?
¿Es lo mismo cisaprida que metoclopramida?
¿Por qué se retiró del mercado si era eficaz?
Referencias
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