DICCIONARIO MÉDICO
Probucol
El probucol es un fármaco hipolipemiante, código ATC C10AX02, con una estructura química que no se parece a la de ningún otro hipolipemiante: es un compuesto bisfenólico. Reduce el colesterol total y la fracción LDL aumentando su aclaramiento plasmático, y posee además un efecto antioxidante propio que lo distingue del resto de fármacos de su categoría. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente, el probucol es un derivado bis-tiofenólico de fórmula molecular C31H48O2S2, con un peso molecular cercano a 517 g/mol. Su mecanismo hipocolesterolemiante no está del todo aclarado; se atribuye a cambios en la conformación de las partículas de lipoproteína de baja densidad que aceleran su captación y degradación hepática. Reduce el colesterol total entre un 20 % y un 40 %, y el LDL entre un 10 % y un 30 %. No modifica los triglicéridos. Ahí no termina la historia. El probucol reduce también las partículas HDL, hasta en un 25 %, un efecto que durante años generó reticencias entre los médicos: si el HDL se consideraba protector, ¿no cancelaría eso las ventajas de bajar el LDL? La respuesta llegó por otra vía. El fármaco es un potente antioxidante que se incorpora a las propias lipoproteínas y frena su oxidación, un paso previo necesario para que los macrófagos las capturen y formen las células espumosas típicas de la placa de aterosclerosis. Esa acción antioxidante parece compensar, al menos en parte, la caída del HDL. El probucol se describió a principios de los años setenta como agente reductor del LDL en animales, y no llegó al mercado para uso humano hasta la década siguiente. En Japón se autorizó en 1985 para la hipercolesterolemia y ahí sigue disponible. En la mayoría de países occidentales corrió peor suerte: cuando llegaron las estatinas, mucho más potentes y sin el inconveniente de bajar el HDL, las compañías fueron retirando el probucol del mercado, en parte por esa falta de ventaja competitiva y en parte por dudas sobre su seguridad cardiaca que surgieron en los años noventa. Con todo, dejó un hallazgo que ningún otro hipolipemiante ha repetido con la misma consistencia: en pacientes con hipercolesterolemia familiar homocigota, una forma grave y resistente a la mayoría de los tratamientos, el probucol produce una regresión marcada de los xantomas cutáneos y tendinosos, visible ya a los dos o tres meses de tratamiento. Es altamente liposoluble. Por eso persiste durante meses en el tejido adiposo incluso después de suspender el fármaco, una propiedad farmacocinética que no comparte con casi ningún otro hipolipemiante. Porque se incorpora a la superficie de las lipoproteínas LDL y las protege de la oxidación. La LDL oxidada es la forma que los macrófagos reconocen y engullen sin control, dando lugar a las células espumosas que inician la placa de ateroma. Al frenar esa oxidación, el probucol actúa sobre un paso previo a la formación de la placa, no solo sobre la cifra de colesterol. No. Como en la mayoría de países occidentales, se retiró del mercado tras la llegada de las estatinas. Japón es el país donde continúa autorizado de forma continuada desde 1985. Baja el colesterol total y el LDL, cierto, pero también reduce el HDL, y no toca los triglicéridos. Esta combinación de efectos es única entre los hipolipemiantes y explica buena parte de la controversia que rodeó al fármaco durante los años ochenta y noventa. Si desea ampliar información sobre conceptos relacionados, puede consultar:Qué es el probucol
Una molécula distinta hasta en su destino
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dice que el probucol es antioxidante?
¿Sigue comercializado en España?
¿Reduce solo el colesterol LDL?
Referencias
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