DICCIONARIO MÉDICO
Potencial evocado somatosensorial
El potencial evocado somatosensorial es el registro de la actividad eléctrica que genera un estímulo aplicado sobre un nervio periférico a lo largo de todo su recorrido por el sistema nervioso: desde el propio nervio hasta la médula espinal, el tronco del encéfalo y, finalmente, la corteza cerebral. A diferencia de una simple prueba de conducción nerviosa, atraviesa de un extremo a otro la vía sensitiva completa. El nombre une "potencial" (del latín potentialis) con "somatosensorial", formado sobre las raíces griegas sôma ("cuerpo") y el latín sentire ("percibir"). Describe con bastante literalidad lo que registra: la sensibilidad del cuerpo, seguida a su paso por el sistema nervioso. Se estimula eléctricamente un nervio periférico, casi siempre el nervio mediano en la muñeca para explorar el brazo, o el nervio tibial posterior en el tobillo para la pierna. El impulso viaja por las fibras gruesas y mielinizadas de la sensibilidad táctil y propioceptiva, entra en la médula por los ganglios raquídeos y asciende por el cordón posterior, del mismo lado del cuerpo estimulado, sin cruzar todavía la línea media. Al llegar a la parte baja del bulbo raquídeo, las fibras hacen sinapsis en los núcleos de la columna dorsal (el núcleo gracilis para las piernas, el cuneatus para los brazos) y cruzan al lado contrario, formando el lemnisco medial. Esta vía asciende hasta el tálamo y de ahí, con una última sinapsis, hasta la corteza somestésica, en el lóbulo parietal. Cada relevo de la vía deja una huella eléctrica distinta, y esas huellas son precisamente lo que se registra con electrodos colocados sobre el nervio, sobre la columna vertebral y sobre el cuero cabelludo. Como la señal generada por un único estímulo es minúscula frente al ruido eléctrico de fondo, hace falta promediar cientos o incluso miles de repeticiones para que la respuesta se distinga con claridad. Por eso la prueba tarda varios minutos por extremidad y exige que el paciente permanezca relajado durante el registro. Permite valorar la integridad funcional de la vía sensitiva desde el receptor periférico hasta la corteza, y localizar con bastante precisión en qué tramo se interrumpe si algo falla: nervio periférico, raíz, médula, tronco del encéfalo o hemisferio cerebral. Es una prueba especialmente sensible en enfermedades desmielinizantes del sistema nervioso central, donde puede detectar una lesión subclínica antes de que dé síntomas evidentes. Fuera del contexto diagnóstico ambulatorio, es también una herramienta habitual de monitorización durante cirugías con riesgo para la médula espinal, como ciertas correcciones de escoliosis o algunas intervenciones vasculares de aorta torácica: un cambio brusco en la amplitud o en la latencia durante la operación alerta al equipo quirúrgico de un posible daño antes de que se vuelva irreversible. No debe confundirse con el potencial de acción sensitivo que se obtiene en un estudio de conducción nerviosa convencional: aquel se agota en el propio nervio periférico y no informa sobre la médula ni sobre el encéfalo. Tampoco equivale al potencial evocado motor, que recorre la vía contraria, de la corteza motora hacia el músculo, ni a los potenciales evocados auditivo o visual, que exploran vías sensoriales distintas y no comparten receptores ni trayecto con la sensibilidad somática. La vía de los cordones posteriores y el lemnisco medial, encargada de transportar la sensibilidad táctil fina, la vibratoria y la propioceptiva. No explora la vía espinotalámica, responsable del dolor y la temperatura, que sigue un trayecto distinto dentro de la médula. El estímulo eléctrico produce una sensación de golpe seco o calambre en el punto de aplicación, molesta pero breve. La intensidad se ajusta para conseguir una contracción motora mínima visible, no para provocar dolor. Entre 20 y 40 minutos, según el número de extremidades exploradas y la calidad del registro obtenido en cada una. La necesidad de promediar cientos de respuestas por trazado es lo que alarga el tiempo total. No. El electroencefalograma capta actividad cerebral espontánea o inducida por diversos estímulos, sin seguir un trayecto anatómico concreto. El potencial evocado somatosensorial, en cambio, registra específicamente la respuesta a un estímulo sensitivo periférico a lo largo de una vía anatómica bien definida. Como sistema de alarma temprana. Una caída sostenida de la amplitud o un alargamiento de la latencia durante la intervención puede reflejar un compromiso vascular o mecánico de la médula que todavía es reversible si se corrige a tiempo.Qué es el potencial evocado somatosensorial
Trayecto de la señal
Utilidad clínica
Diferenciación con pruebas afines
Preguntas frecuentes
¿Qué vía nerviosa explora exactamente?
¿Duele la prueba?
¿Cuánto dura la exploración?
¿Es lo mismo que un electroencefalograma?
¿Para qué se usa durante una cirugía de columna?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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