DICCIONARIO MÉDICO

Potencial evocado visual

El potencial evocado visual es el registro de la actividad eléctrica que genera la corteza occipital al recibir un estímulo luminoso estructurado, casi siempre un patrón de damero que se invierte de forma repetida. Se utiliza para valorar el funcionamiento de la vía visual de principio a fin, desde la retina hasta la corteza cerebral.

Qué es el potencial evocado visual

"Visual" procede del latín videre, "ver"; el resto del término comparte la raíz de toda esta familia de conceptos, potentia. El paciente mira un monitor donde se alternan cuadros blancos y negros de un damero, invirtiéndose varias veces por segundo, mientras electrodos colocados sobre el occipucio registran la respuesta eléctrica cortical a cada inversión.

Existe también una variante con estímulo de flash, un destello luminoso difuso en lugar de un patrón estructurado. Se reserva para pacientes que no pueden fijar la mirada con estabilidad o cuya agudeza visual es demasiado baja para distinguir el damero, aunque su rendimiento diagnóstico es menor: detecta con menos sensibilidad los retrasos de conducción que interesa identificar en la mayoría de las indicaciones clínicas.

El trazado: N75, P100 y N145

La respuesta característica al estímulo con damero es una onda trifásica bien definida. Primero aparece una deflexión negativa hacia los 75 milisegundos, la N75; le sigue un pico positivo hacia los 100 milisegundos, la P100, la más constante y la que se usa como referencia clínica principal; y por último una segunda deflexión negativa hacia los 145 milisegundos, la N145. La latencia de la P100 es el parámetro que con más frecuencia se compara con los valores de referencia de cada laboratorio.

Un retraso aislado en la latencia de la P100, sin pérdida relevante de amplitud, sugiere una lesión desmielinizante: la conducción se enlentece porque la mielina que aísla el axón está dañada, pero el axón en sí sigue transmitiendo la señal. Una amplitud muy reducida o una respuesta ausente, en cambio, apunta más bien a una pérdida axonal, con menos fibras disponibles para generar la señal, independientemente de la velocidad a la que conduzcan las que quedan.

Uso clínico

Su indicación más frecuente, con diferencia, es el estudio de la neuritis óptica y, a través de ella, la esclerosis múltiple: la mayoría de las neuropatías ópticas inflamatorias que alteran este trazado tienen ese origen. Un retraso de la P100 puede persistir incluso después de que la agudeza visual se haya recuperado por completo tras un episodio de neuritis óptica, lo que convierte a la prueba en un registro casi permanente de que la vía sufrió una desmielinización en algún momento.

También se emplea para objetivar la función visual en niños pequeños, en pacientes con sospecha de simulación o de pérdida visual no orgánica, y para detectar afectación subclínica del nervio óptico en pacientes sin síntomas visuales evidentes.

Diferenciación con pruebas afines

No debe confundirse con el electrorretinograma, que registra la actividad eléctrica de la propia retina y no depende de la vía óptica posterior a ella, ni con el potencial evocado auditivo o el potencial evocado somatosensorial, que aplican el mismo principio de promediación a estímulos de naturaleza completamente distinta.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se usa un patrón de damero y no una luz simple?

Porque el sistema visual responde con más precisión y reproducibilidad a los contrastes de un patrón estructurado que a un destello difuso. El estímulo de flash se reserva para cuando el paciente no puede fijar la mirada o su agudeza visual no permite distinguir el damero con nitidez.

¿Hace falta dormir bien antes de la prueba?

Sí, al contrario de lo que ocurre con otros potenciales evocados. Conviene acudir descansado, porque la somnolencia altera la fijación visual y puede distorsionar el trazado, especialmente la amplitud de la onda P100.

¿Puede ser normal aunque haya habido una neuritis óptica?

Es poco frecuente, pero ocurre. La mayoría de los pacientes conservan un retraso detectable en la latencia incluso años después del episodio agudo, aunque la agudeza visual se haya recuperado del todo; un trazado completamente normal no descarta el antecedente, aunque lo hace menos probable.

¿Sirve para diagnosticar esclerosis múltiple por sí solo?

No. Aporta un dato de afectación de la vía visual que se integra junto con la resonancia magnética, la clínica y otras pruebas dentro de los criterios diagnósticos vigentes; ninguna prueba aislada basta para establecer el diagnóstico por sí misma.

Referencias

  1. Blog de Neurofisiología Clínica. Potenciales evocados visuales con damero reversible.
  2. Revista Mexicana de Oftalmología. Análisis comparativo de la respuesta visual evocada por flash y patrones en la neuritis óptica.
  3. Kaya Tutar, N., Kale, N. Frontiers in Neurology. Visual evoked potential P100-N145 amplitudes in esclerosis múltiple.

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