DICCIONARIO MÉDICO
Policitemia vera
La policitemia vera es una neoplasia mieloproliferativa crónica en la que una alteración clonal de la célula madre hematopoyética provoca una producción descontrolada de glóbulos rojos y, con frecuencia, también de glóbulos blancos y plaquetas. Es la forma primaria de policitemia más frecuente, y su nombre distingue precisamente eso: un aumento verdadero de la masa eritrocitaria, frente a las formas secundarias o simplemente aparentes. "Vera" procede del latín verus, verdadera, y se añadió al nombre para separar esta entidad de las policitemias secundarias o relativas, en las que el aumento de hematíes responde a una causa externa o es solo aparente. En la policitemia vera, en cambio, la médula ósea fabrica más glóbulos rojos de los que el organismo necesita, de forma autónoma y persistente. El médico francés Louis Henri Vaquez describió los primeros casos en 1892, en pacientes con cifras elevadas de hemoglobina y de glóbulos rojos, bazo aumentado de tamaño y enrojecimiento facial; llamó al cuadro "policitemia rubra". En 1903, William Osler amplió la descripción con una serie de casos propia y fijó los tres rasgos que durante décadas definieron la enfermedad: el aspecto rubicundo y cianótico del paciente, el aumento del bazo y el exceso de glóbulos rojos. De ahí viene el nombre alternativo de enfermedad de Vaquez-Osler, que todavía aparece en la bibliografía. El hematólogo William Dameshek acuñó en 1951 el término "síndrome mieloproliferativo crónico" para agrupar la policitemia vera junto a otras enfermedades emparentadas por su origen en la médula ósea. Casi seis décadas después, en 2008, la Organización Mundial de la Salud reclasificó estos síndromes como neoplasias mieloproliferativas, reconociendo así su naturaleza tumoral. Entre mayo y junio de 2005, cinco grupos de investigación distintos identificaron, de forma casi simultánea, una mutación somática en el gen JAK2 (Janus quinasa 2) en pacientes con neoplasias mieloproliferativas. La más frecuente, conocida como JAK2 V617F, sustituye una valina por una fenilalanina en la posición 617 de la proteína y aparece en la mayoría de los casos de policitemia vera; un porcentaje menor presenta mutaciones en el exón 12 del mismo gen. JAK2 forma parte de la vía de señalización JAK-STAT, que normalmente solo se activa cuando la eritropoyetina se une a su receptor en la superficie de los precursores eritroides. La mutación deja esta vía encendida de forma permanente, sin necesidad de la hormona. El resultado es una producción de glóbulos rojos que ya no responde a las necesidades reales de oxígeno del organismo. La policitemia vera se incluye, junto a la trombocitemia esencial y la mielofibrosis primaria, en el grupo de las neoplasias mieloproliferativas crónicas sin el cromosoma Filadelfia. Esto la separa de la leucemia mieloide crónica, que sí porta esa alteración cromosómica y responde a un mecanismo molecular distinto (el gen de fusión BCR-ABL). MedlinePlus recoge varios nombres históricos que designan la misma enfermedad: policitemia primaria, policitemia rubra vera, eritremia, policitemia esplenomegálica o la ya mencionada enfermedad de Vaquez. Uno de esos nombres, eritrocitemia, se conserva hoy en el diccionario como entrada propia por su interés terminológico. La distinción con la eritrocitosis secundaria se apoya, sobre todo, en el comportamiento de la eritropoyetina. En la policitemia vera, la producción de glóbulos rojos ya no depende de esta hormona, por lo que sus niveles en sangre suelen estar bajos o en el límite inferior de la normalidad. En la eritrocitosis secundaria ocurre justo lo contrario: la eritropoyetina está elevada, porque es precisamente ella la que empuja a la médula a producir más hematíes. Con la policitemia relativa, la diferencia es todavía más sencilla. Ahí no hay ningún exceso real de glóbulos rojos; solo una reducción del volumen de plasma que concentra las cifras del hemograma. Es una enfermedad poco frecuente. En España, distintas fuentes sitúan su incidencia entre 4 y 6 casos nuevos por millón de habitantes y año. La edad mediana al diagnóstico ronda los 60 años, y es rara antes de los 40. Afecta algo más a los varones que a las mujeres, aunque la diferencia entre sexos es moderada, no marcada. Para diferenciarla de las policitemias secundarias y relativas, en las que el aumento de glóbulos rojos no nace de la propia médula ósea sino de una causa externa o de un artefacto analítico. "Vera" señala que, en este caso, el exceso de hematíes es real y tiene su origen en la médula. No, en la inmensa mayoría de los casos. La mutación de JAK2 se adquiere a lo largo de la vida, en una única célula madre de la médula ósea, y no se transmite a la descendencia. Existen formas familiares descritas en la literatura, pero son excepcionalmente raras. Ambas pertenecen al grupo de las neoplasias mieloproliferativas crónicas, pero su mecanismo molecular es distinto. La leucemia mieloide crónica se define por el cromosoma Filadelfia y el gen de fusión BCR-ABL; la policitemia vera, por la mutación de JAK2 y la ausencia de ese cromosoma. Sí, en una parte de los pacientes y tras muchos años de evolución. Según datos recogidos por el Manual MSD, alrededor de un 10-15% desarrolla mielofibrosis con el tiempo, y entre un 1,5% y un 7% progresa hacia una leucemia aguda.Qué es la policitemia vera
Mecanismo
Clasificación
Diferenciación con otros términos
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "vera"?
¿Es hereditaria?
¿Qué relación tiene con la leucemia mieloide crónica?
¿Puede evolucionar hacia otra enfermedad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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