DICCIONARIO MÉDICO
Paresia
La paresia es la pérdida parcial de la fuerza muscular voluntaria en uno o varios grupos musculares. No es una enfermedad en sí misma, sino un signo: la manifestación de que algo, en algún punto de la vía que va de la corteza motora al músculo, no funciona con normalidad. Se distingue de la parálisis, que implica la pérdida total de esa función. La palabra procede del latín tardío paresis, tomado a su vez del griego páresis. En griego significaba ya "parálisis incompleta" desde Hipócrates, en el siglo V antes de Cristo: no es, como a veces se cree, una acuñación moderna de la neurología del siglo XIX, sino un término con casi dos mil quinientos años de uso médico continuado. Su raíz combina el prefijo pará (con el sentido de "a lo largo de", "de forma impropia") y el verbo hiénai, "lanzar" o "dejarse ir", de donde surge la idea de un aflojamiento, algo que cede sin llegar a romperse del todo. El vocablo entró en el latín renacentista en 1573 y se documenta en inglés desde 1668. Esa continuidad terminológica es poco frecuente entre los términos médicos: la mayoría de las palabras griegas que hoy usamos en neurología fueron reintroducidas o acuñadas de nuevo siglos después de que cayera en desuso su forma clásica. La distinción entre ambos términos es cuantitativa, no cualitativa. Cuando la fuerza desaparece por completo, se habla de parálisis; cuando persiste, aunque reducida, el término correcto es paresia. Esta misma lógica gobierna dos familias de sufijos paralelas: donde una entidad presenta debilidad se añade -paresia (hemiparesia, paraparesia), y donde hay pérdida total se añade -plejia (hemiplejia, paraplejia). A la persona con paresia se la denomina parética; a la que tiene parálisis, pléjica. Curiosamente, la palabra ha tenido también un uso histórico distinto al motor. La expresión paresia general (o parálisis general progresiva) designaba, antes del descubrimiento de la penicilina, un cuadro de deterioro cognitivo y de la personalidad causado por la neurosífilis tardía, sin relación directa con la debilidad de un miembro. Ese uso ha caído en desuso, pero explica por qué en textos antiguos "paresia" puede aparecer en un contexto que hoy resulta sorprendente. Según el número de miembros afectados, la paresia recibe distintos nombres. La monoparesia afecta a un único miembro, brazo o pierna. La hemiparesia compromete el brazo y la pierna del mismo lado del cuerpo. La paraparesia afecta a ambas piernas. Y la tetraparesia, también llamada cuadriparesia, se extiende a las cuatro extremidades. Existe además un patrón menos frecuente: la paresia alterna o cruzada, en la que la debilidad afecta a un miembro de un lado del cuerpo y a la musculatura de un nervio craneal del lado contrario. Aparece en lesiones del tronco encefálico, como ocurre en el síndrome de Raymond-Foville, y su valor localizador es precisamente lo que la hace clínicamente relevante: señala con precisión la altura de la lesión dentro del tronco. La vía motora voluntaria nace en la corteza cerebral y desciende, a través de la neurona motora superior, hasta hacer sinapsis en la médula espinal o en los núcleos del tronco encefálico. Desde ahí, la neurona motora inferior conduce la orden hasta la unión neuromuscular. Una lesión en cualquiera de los dos tramos produce debilidad, pero con rasgos exploratorios distintos. Cuando el daño afecta a la neurona motora superior, el tono muscular tiende a aumentar (espasticidad) y los reflejos se exaltan. Cuando afecta a la neurona motora inferior, ocurre lo contrario: el tono disminuye, los reflejos se apagan y, con el tiempo, aparece atrofia por la pérdida de la inervación del músculo. Esta distinción, central frente a periférica, orienta al explorador sobre en qué tramo de la vía motora buscar la causa, sin necesidad todavía de precisarla. La raíz griega hiénai transmite la idea de soltar o aflojar, no de romper. Por eso paresia describe una fuerza que cede, que se afloja, frente a parálisis, cuyo componente plejia procede del griego plegué, "golpe": una interrupción brusca y completa. La propia etimología refleja la diferencia de grado entre ambos términos. No. El miembro parético conserva movimiento voluntario, aunque débil; el plégico no se mueve en absoluto. La distinción entre hemiparético y hemipléjico sigue exactamente ese criterio. Depende del mecanismo que la produce. Si la causa que comprime o irrita la vía motora se corrige a tiempo, la fuerza puede recuperarse total o parcialmente. Si la lesión destruye de forma definitiva las neuronas implicadas, la debilidad tiende a persistir, aunque la rehabilitación puede mejorar la función residual. Porque describen, respectivamente, la afectación de la neurona motora inferior y de la neurona motora superior. Flácida alude al tono muscular reducido; espástica, al tono aumentado. Ambos términos son, en realidad, una forma abreviada de referirse al nivel de la lesión dentro de la vía motora.Qué es la paresia
Paresia y parálisis: una diferencia de grado
Clasificación según su extensión
Paresia central y paresia periférica
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente que la palabra venga de "dejarse ir"?
¿Es lo mismo un miembro parético que uno plégico?
¿La paresia es siempre permanente?
¿Por qué algunos textos hablan de paresia flácida y paresia espástica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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