DICCIONARIO MÉDICO
Paragonimus westermani
Paragonimus westermani es el trematodo, una duela, responsable de la mayoría de los casos humanos de paragonimiasis, la enfermedad parasitaria del pulmón que también se conoce como distomatosis pulmonar. Se le llama duela pulmonar oriental porque abunda en el este y el sudeste de Asia, donde las personas se contagian al comer cangrejos o cangrejos de río de agua dulce crudos o poco hechos. Una vez dentro del intestino, el parásito viaja hasta el pulmón, se instala en él y allí completa su vida adulta. Su nombre recuerda a un tigre de Bengala. Paragonimus westermani Duela pulmonar oriental Tipo: helminto Clase: trematodo (duela) Transmisión: alimentaria, por crustáceos de agua dulce crudos o poco cocinados Reservorio: animal (félidos, cánidos, suidos y otros mamíferos) y humano Patogenicidad: primario Enfermedad: paragonimiasis (distomatosis pulmonar) Es un trematodo del género Paragonimus, uno de esos gusanos planos y sin segmentar que los parasitólogos llaman duelas. Pertenece a los platelmintos digéneos y, dentro de un género con cerca de cincuenta especies descritas, es la que con más frecuencia enferma al ser humano. De ahí que se la conozca como duela pulmonar oriental o del Japón. El nombre tiene dos mitades con historias distintas. Paragonimus se forma con el griego pará, al lado, y gónimos, relativo a las gónadas, y alude a la posición contigua de los órganos reproductores dentro del cuerpo del gusano. El epíteto westermani es un homenaje. En 1878, el zoólogo neerlandés Coenraad Kerbert encontró varios de estos parásitos en los pulmones de un tigre de Bengala muerto en el zoológico de Ámsterdam y los describió como Distoma westermani, dedicado a Westerman, ligado a aquel zoológico. La adscripción al género Paragonimus vino después. Poco más tarde el gusano apareció en personas. Hacia 1880, Patrick Manson y Erwin von Baelz reconocieron sus huevos en el esputo de enfermos del este de Asia, y quedó claro que aquella misma duela que mataba tigres cautivos parasitaba también a los humanos que compartían su dieta de cangrejo de agua dulce. El adulto es una duela carnosa, de color pardo rojizo y contorno ovalado, que a muchos les recuerda a un grano de café. Mide entre 7,5 y 12 milímetros de largo, 4 a 6 de ancho y unos 3,5 a 5 de grosor, de modo que resulta más rechoncha que otras duelas más aplanadas. Como todos los trematodos, dispone de dos ventosas, una alrededor de la boca y otra en el vientre, con las que se fija, y su superficie está tachonada de espinas diminutas. Cada ejemplar es hermafrodita: lleva a la vez órganos masculinos y femeninos. Los huevos son la parte que más se examina. Tienen forma ovalada, cáscara gruesa y un tono pardo dorado inconfundible, con una especie de tapadera, el opérculo, en uno de los extremos, por donde saldrá la larva. Rondan las 80 a 120 micras de longitud. Se eliminan sin desarrollar, y por ese opérculo y su color ambarino se reconoce el parásito al microscopio. Su ciclo necesita agua dulce y dos hospedadores intermediarios antes de alcanzar a un mamífero. Del huevo que llega al agua nace una larva ciliada, el miracidio, que penetra en un caracol acuático. Dentro de ese primer hospedador el parásito se multiplica y sale convertido en cercaria, una forma nadadora que busca su segundo alojamiento: un cangrejo o un cangrejo de río de agua dulce, en cuya musculatura se enquista como metacercaria. El mamífero se infecta al comerse ese crustáceo crudo, en salazón o mal cocinado. En el duodeno la metacercaria rompe su quiste, atraviesa la pared del intestino, cruza el diafragma y llega al pulmón, donde madura y empieza a poner huevos. Entre el contagio y ese primer huevo transcurren de dos a tres meses. Una vez instalada, la duela puede sobrevivir muchos años. Ese recorrido no acaba siempre en una persona. Gatos, perros, cerdos, tigres y otros carnívoros albergan el mismo parásito, y eso convierte a la paragonimiasis en una zoonosis. En el mapa, Paragonimus westermani se concentra en el este y el sudeste asiáticos: China, Corea, Japón, Filipinas, Taiwán, parte de Indochina, el subcontinente indio, Indonesia y el extremo oriental de Rusia. Se calcula que el conjunto de las especies de Paragonimus infecta a más de veinte millones de personas en el mundo. La enfermedad que provoca es la paragonimiasis, llamada también distomatosis pulmonar y, en los textos antiguos, hemoptisis endémica. Es ante todo una infección del pulmón, porque es ahí donde el gusano adulto se aloja y deposita sus huevos. En ocasiones el parásito se desvía durante su recorrido y se enquista fuera del pulmón; de esas localizaciones ectópicas, la que más preocupa es el cerebro. Durante mucho tiempo se confundió con la tuberculosis, hasta el punto de que en zonas donde ambas coincidían distinguirlas no era sencillo. Esa semejanza dejó huella en su viejo nombre. Hoy sabemos que detrás de muchos de aquellos cuadros atribuidos a la tisis se escondía, en realidad, una duela dentro del pulmón. Paragonimus westermani es la especie del género que más enferma a las personas, aunque no la única. En América ese papel recae sobre todo en Paragonimus mexicanus; en África, en Paragonimus africanus. Norteamérica tiene su propia duela pulmonar, Paragonimus kellicotti, rara vez implicada en casos humanos. Todas comparten la afición por el pulmón. Conviene no mezclarla con otras duelas de interés médico, que escogen órganos distintos. La Fasciola y Clonorchis se instalan en el hígado y las vías biliares; los esquistosomas viven dentro de los vasos sanguíneos. Paragonimus es la duela del pulmón. El género Paragonimus une el griego pará, al lado, y gónimos, relativo a las gónadas, por la disposición contigua de sus órganos reproductores. El epíteto westermani honra a Westerman, del zoológico de Ámsterdam donde en 1878 Coenraad Kerbert describió el parásito a partir de un tigre de Bengala. Su primer nombre fue Distoma westermani. No. Paragonimus westermani es el gusano; la paragonimiasis es la enfermedad que aparece cuando ese gusano se aloja en el pulmón. Uno es la causa y la otra, la consecuencia. Porque el crustáceo de agua dulce es el último escondite del parásito antes de llegar a las personas. La larva infectante, la metacercaria, se enquista en los músculos del cangrejo o del cangrejo de río y sobrevive si el animal se come crudo, apenas pasado por el fuego o en preparaciones que casi no lo calientan, como el marinado o la salazón. El calor suficiente la destruye. No siempre. El pulmón es su destino habitual, pero a veces el gusano se pierde por el camino y termina enquistado en otro sitio. La localización fuera del pulmón que más inquietud genera es el cerebro. Para situar Paragonimus westermani dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Paragonimus westermani
Cómo es y cómo se reconoce
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedad produce
Cómo se distingue de otras duelas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Paragonimus westermani?
¿Es lo mismo Paragonimus westermani que la paragonimiasis?
¿Por qué se relaciona con comer cangrejo?
¿Afecta solo a los pulmones?
Referencias
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