DICCIONARIO MÉDICO
Osteoporosis senil
La osteoporosis senil es la forma de osteoporosis que depende del envejecimiento del propio tejido óseo y afecta a hombres y mujeres de edad avanzada. Recibe también el nombre de osteoporosis de tipo II, denominación que procede de la distinción entre dos síndromes de osteoporosis involutiva propuesta por Riggs y Melton en 1983. Pierde a la vez hueso trabecular y cortical, y su fractura característica es la de cadera. Pertenece al grupo de las osteoporosis primarias e involutivas: no la desencadena una enfermedad externa ni un medicamento, sino el desgaste acumulado del recambio óseo con los años. El adjetivo procede del latín senilis, relativo a la vejez, la misma raíz de senilidad. Buena parte de la literatura reciente evita ya ese calificativo y prefiere hablar de osteoporosis relacionada con la edad, por considerarlo poco preciso y con connotaciones que no aportan nada clínico. El término sigue apareciendo en manuales y en la codificación asistencial, de modo que conviene reconocerlo, pero su uso está en retirada. En 1983, B. Lawrence Riggs y L. Joseph Melton publicaron el argumento de que bajo el rótulo de osteoporosis involutiva convivían dos síndromes con mecanismos distintos. Al primero, ligado a la carencia de estrógenos y concentrado en la década que sigue al cese ovárico, lo llamaron tipo I. Al segundo, presente en proporciones amplias de hombres y mujeres a partir de edades avanzadas, tipo II. Tres años después firmaron una revisión en The New England Journal of Medicine que fijó el concepto de osteoporosis involutiva en la literatura. La clasificación se ha matizado desde entonces, porque los dos procesos se superponen en la mujer mayor y porque el envejecimiento actúa también sobre la que empezó siendo una pérdida hormonal. Su valor descriptivo, sin embargo, resiste: sigue siendo la forma más económica de explicar por qué unas fracturas aparecen a los cincuenta y cinco años y otras a los ochenta. Donde la forma de tipo I responde a un exceso de destrucción, aquí lo que falla sobre todo es la reposición. Con la edad disminuyen el número y la actividad metabólica de los osteoblastos, y con ellos la cantidad de hueso repuesto en cada ciclo de remodelado. A ese agotamiento se suman factores que se acumulan en la vejez: menor absorción intestinal de calcio, déficit de vitamina D por escasa exposición solar, hiperparatiroidismo secundario y sedentarismo. La pérdida resultante es lenta y proporcionada. Afecta al hueso trabecular y al hueso cortical en medidas comparables, lo que explica que las fracturas se desplacen hacia huesos con abundante componente cortical: el fémur proximal, el húmero proximal, la tibia y la pelvis. En la columna, el patrón radiológico también cambia, porque las trabéculas horizontales desaparecen antes que las verticales y estas quedan más aparentes. La edad avanzada es aquí el factor determinante, y eso acerca las cifras entre sexos. Mientras que en edades más jóvenes la proporción de mujeres y hombres con osteoporosis ronda el ocho a uno, por encima de los setenta y cinco años tiende a situarse en torno a dos a uno. El varón, que llega a la vejez con una masa ósea de partida mayor y sin haber atravesado una retirada hormonal brusca, alcanza el umbral de fragilidad más tarde, pero acaba alcanzándolo. Del latín senilis, derivado de senex, anciano. En la literatura actual se sustituye cada vez más por osteoporosis relacionada con la edad o involutiva. No. La densidad ósea desciende con los años en todas las personas, pero solo se habla de osteoporosis cuando ese descenso cruza un umbral definido o cuando aparece una fractura por fragilidad. Perder hueso con la edad es esperable; perderlo hasta romperse, no. Porque el cuello femoral y la región trocantérea dependen en buena medida del hueso cortical, y la pérdida cortical es la que se acumula con la edad. En la mujer joven posmenopáusica, con predominio de deterioro trabecular, las fracturas se concentran en cambio en la columna y la muñeca. Sí, y es en esta forma donde más se aproxima a ellos. En el varón la edad funciona como factor de riesgo más específico que en la mujer, y a partir de los setenta y cinco años la diferencia entre sexos se estrecha de manera notable.Qué es la osteoporosis senil
La distinción de Riggs y Melton
Mecanismo: un problema de reposición
A quién afecta
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término senil?
¿Envejecer implica tener osteoporosis?
¿Por qué la fractura de cadera es la más característica de esta forma?
¿Afecta también a los hombres?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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