DICCIONARIO MÉDICO
Osteoartritis crónica
La osteoartritis crónica, más conocida en español como artrosis, es la enfermedad articular degenerativa más frecuente. El deterioro progresivo del cartílago que la protege, junto con los cambios reactivos del hueso subyacente, afecta en algún grado a buena parte de la población a partir de los 50 años. El término une tres elementos griegos: osteon, "hueso"; arthron, "articulación", y el sufijo -itis, "inflamación". La palabra se documenta en inglés desde 1878, ya en pleno auge de la nomenclatura médica decimonónica que recurría sistemáticamente a ese sufijo. Ahí está la curiosidad del nombre: aunque -itis remite a un proceso inflamatorio, la osteoartritis es, en esencia, un proceso degenerativo, no una inflamación primaria. Sí existe un componente inflamatorio, pero es secundario y de bajo grado, no la causa que pone en marcha la enfermedad. En la práctica clínica española es más habitual llamarla artrosis, término que también recoge la sinonimia osteoartrosis; osteoartritis, más cercano a la nomenclatura anglosajona (osteoarthritis), designa exactamente la misma entidad. El calificativo "crónica" es, en rigor, redundante: la osteoartritis es por definición un proceso de curso prolongado, sin fases agudas propiamente dichas. La articulación funciona como una unidad que integra cartílago, hueso subcondral y membrana sinovial. En la osteoartritis se rompe el equilibrio entre la síntesis y la degradación de la matriz del cartílago articular: este pierde grosor y elasticidad, mientras el hueso situado justo debajo reacciona con esclerosis y con la formación de osteofitos, los característicos rebordes óseos que se aprecian en una radiografía. A ese proceso se suma con frecuencia una sinovitis crónica de bajo grado, que contribuye al dolor pero no es, insistimos, el motor inicial de la enfermedad. Existen varias formas de clasificarla, y ninguna resulta excluyente de las demás. Según su origen se distingue entre primaria o idiopática, sin causa identificable más allá de la edad y la predisposición genética, y secundaria, consecuencia de un traumatismo previo, una displasia articular o una enfermedad metabólica. Según su localización se habla de gonartrosis en la rodilla, de coxartrosis en la cadera o de afectación de manos, columna y otras localizaciones menos típicas. La escala radiológica de Kellgren y Lawrence gradúa su repercusión en la imagen, y el Colegio Americano de Reumatología ha propuesto criterios diagnósticos específicos para manos, cadera y rodilla. El médico inglés William Heberden (1710-1801) describió en el siglo XVIII los nódulos que aparecen en las articulaciones interfalángicas distales de los dedos y que hoy llevan su nombre. Un siglo más tarde, el patólogo francés Charles-Joseph Bouchard (1837-1915) identificó los nódulos análogos de las articulaciones interfalángicas proximales. Ambos hallazgos, con el tiempo, se distinguieron de otros nódulos de origen reumático y pasaron a considerarse expresión característica de la osteoartritis de las manos. Frente a la artritis propiamente dicha, de mecanismo inflamatorio o autoinmune, la osteoartritis es un proceso mecánico y degenerativo del conjunto de la articulación. La distinción no es solo terminológica: cambia el tejido primariamente afectado, la edad típica de aparición y la evolución esperable. También conviene diferenciarla de la artropatía deformante descrita por Jaccoud en 1869: esta última cursa con deformidades reducibles, sin erosión del cartílago ni del hueso, y su origen está en la fibrosis de la cápsula articular tras episodios repetidos de artritis, típicamente en el contexto de un lupus eritematoso sistémico o, históricamente, de la fiebre reumática. Nada de esto ocurre en la osteoartritis, donde el daño del cartílago es progresivo e irreversible. En España, la osteoartritis de rodilla tiene una prevalencia estimada del 10,2 %, con una llamativa disociación entre lo que muestra la radiografía y lo que refiere el paciente. La afectación sintomática de las manos ronda el 6,2 %. Es más frecuente en mujeres que en hombres, sobre todo a partir de los 50 años, aunque también puede aparecer en personas jóvenes cuando media una lesión articular previa. Sí. Osteoartritis, osteoartrosis y artrosis nombran la misma enfermedad; en España el uso clínico habitual prefiere artrosis. Porque el calificativo se añade a veces para reforzar la distinción frente a procesos articulares agudos, aunque estrictamente resulte redundante: no existe una forma "aguda" de osteoartritis. Un médico inglés y un patólogo francés, separados por un siglo, que describieron por separado los nódulos que hoy llevan sus nombres en las articulaciones de los dedos afectadas por osteoartritis. En el mecanismo y en el pronóstico. La artropatía de Jaccoud produce deformidades que pueden corregirse pasivamente porque no hay destrucción del cartílago, solo laxitud de tejidos blandos periarticulares; la osteoartritis, en cambio, implica una pérdida de cartílago que no se recupera.Qué es la osteoartritis crónica
Mecanismo del deterioro articular
Cómo se clasifica
Un poco de historia
Con qué no debe confundirse
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la artrosis?
¿Por qué se llama "crónica" si ya es una enfermedad de curso lento por definición?
¿Quiénes fueron Heberden y Bouchard?
¿En qué se diferencia de la artropatía deformante de Jaccoud?
Referencias
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