DICCIONARIO MÉDICO
Osmorreceptor
Un osmorreceptor es una célula nerviosa especializada en detectar cambios en la concentración de partículas disueltas en la sangre. Se encuentra sobre todo en el hipotálamo, y su activación pone en marcha dos respuestas casi inmediatas: la sensación de sed y la liberación de hormona antidiurética. El osmorreceptor es una neurona, o un grupo de neuronas, capaz de traducir un cambio en la concentración de solutos del líquido que la rodea en una señal eléctrica. El nombre combina osmo-, raíz que remite a ósmosis y en última instancia al griego ὠσμός (ōsmós), «impulso», con receptor, del latín receptor, formado sobre recipĕre, «recibir», tal como recoge la Real Academia Española. Literalmente, «el que recibe información sobre la ósmosis». No es un receptor químico en sentido estricto, como los que reconocen un neurotransmisor. Responde a un cambio físico: el volumen de la propia célula. Los osmorreceptores centrales se concentran en dos estructuras hipotalámicas que carecen de barrera hematoencefálica completa, lo que les permite estar en contacto directo con la sangre: el órgano vasculoso de la lámina terminal y el órgano subfornical. A ellos se suman las propias neuronas magnocelulares de los núcleos supraóptico y paraventricular, que además de detectar la señal fabrican la hormona antidiurética, según describe la plataforma de anatomía IMAIOS. El mecanismo es mecánico antes que químico. Cuando la sangre se concentra, el agua sale de la neurona por ósmosis y esta se encoge; cuando se diluye, ocurre lo contrario y la célula se hincha. Ese cambio de volumen deforma la membrana y activa canales iónicos sensibles a la tensión mecánica, lo que dispara o inhibe el disparo de potenciales de acción según el sentido del cambio. La señal que generan los osmorreceptores llega, por un lado, a los núcleos que liberan hormona antidiurética hacia la sangre, y por otro, a los circuitos que generan la sensación de sed. Ambas respuestas actúan sobre el mismo problema desde ángulos distintos: una reduce la pérdida de agua por el riñón, la otra incentiva su reposición por ingesta. El detalle de cómo se articula esa respuesta, y qué ocurre cuando falla, corresponde a la osmorregulación como proceso más amplio. El término osmorreceptor lo introdujo en 1947 el fisiólogo británico Ernest Basil Verney, en su lección Croniana ante la Royal Society de Londres. Verney inyectó soluciones salinas concentradas en la arteria carótida de perros conscientes y observó una caída rápida y reversible del volumen de orina, equivalente a la que producía una inyección de extracto hipofisario. De ahí concluyó que existía un receptor intracraneal, extraordinariamente sensible a la concentración de sodio, capaz de regular la liberación de la hormona antidiurética. Su hipótesis fue discutida durante décadas, pero terminó confirmada por la localización posterior de las estructuras que hoy se identifican como osmorreceptores. Conviene no confundir los osmorreceptores con los barorreceptores. Los primeros vigilan la concentración de solutos; los segundos, alojados en el cayado aórtico y el seno carotídeo, vigilan la presión arterial. Ambos sistemas convergen, en última instancia, sobre la liberación de hormona antidiurética, pero lo hacen respondiendo a variables distintas: uno a la calidad del medio interno, el otro a la fuerza con que circula la sangre. No exclusivamente, aunque los mejor caracterizados sí lo son. Además de los centrales, la investigación ha descrito receptores sensibles a cambios de concentración en otros territorios, como el hepático y el portal, con un papel menos estudiado en la respuesta a la ingesta. Cuando los osmorreceptores hipotalámicos pierden sensibilidad, algo que ocurre de forma progresiva con la edad, la percepción de sed disminuye y el organismo tarda más en corregir una concentración plasmática elevada. En personas mayores este fenómeno se traduce en una tendencia a beber menos de lo que necesitarían, lo que aumenta el riesgo de deshidratación, sobre todo en épocas de calor o durante procesos febriles. En los casos más extremos, una lesión que destruya estas estructuras puede combinar la pérdida de la sed con la incapacidad de liberar hormona antidiurética, una situación clínica compleja que corresponde valorar y tratar a un especialista. El fisiólogo Ernest Basil Verney, en 1947, durante una conferencia pronunciada ante la Royal Society de Londres.Qué es un osmorreceptor
Dónde se localizan y cómo funcionan
Su papel en el equilibrio del agua
El origen del concepto: los experimentos de Verney
Diferenciación con los barorreceptores
Preguntas frecuentes
¿Los osmorreceptores están solo en el cerebro?
¿Qué ocurre si los osmorreceptores dejan de funcionar bien?
¿Quién dio nombre a los osmorreceptores?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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