DICCIONARIO MÉDICO
Nicotina
La nicotina es un alcaloide presente en las hojas del tabaco (Nicotiana tabacum) que se comporta como agonista de los receptores nicotínicos de la acetilcolina. Es la sustancia que sostiene la dependencia del tabaco y, administrada de forma aislada y controlada, el principio activo de los productos de sustitución que ayudan a dejar de fumar. En la clasificación ATC ocupa el código N07BA01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La nicotina es un alcaloide líquido, oleoso e incoloro que amarillea al contacto con el aire. Su molécula (fórmula C10H14N2) une un anillo de piridina con otro de pirrolidina metilado en el nitrógeno, una arquitectura que le permite encajar en el mismo sitio donde actúa la acetilcolina. La planta la fabrica en las raíces y la almacena en las hojas, donde llega a representar entre el 0,5 % y el 7,5 % del peso seco. No es exclusiva del tabaco. Aparece también en cantidades diminutas en otras solanáceas de consumo habitual, como el tomate, la berenjena, el pimiento o la patata. El nombre remite a Jean Nicot de Villemain (1530-1600), embajador de Francia en Portugal, que hacia 1560 envió semillas y hojas de tabaco a la corte de Catalina de Médici como remedio contra las jaquecas. Linneo llamó Nicotiana tabacum a la planta en su memoria, y de ahí tomó nombre el alcaloide cuando los alemanes Wilhelm Heinrich Posselt, médico, y Karl Ludwig Reimann, químico, lo aislaron por primera vez en 1828. Ninguno de los dos lo tomó por un remedio. Lo clasificaron como veneno. Cuando la farmacología del sistema nervioso empezó a ordenar los receptores de la acetilcolina, se apoyó en dos venenos vegetales para separar sus dos grandes familias. La muscarina de una seta (Amanita muscaria) activaba una parte; la nicotina, el resto. De ahí proceden los nombres que todavía se usan: receptores muscarínicos y receptores nicotínicos. La sustancia no solo actúa sobre un receptor, le presta su nombre. Estos receptores son canales que se abren al unirse la acetilcolina y dejan entrar sodio y calcio en la neurona. La nicotina imita a ese neurotransmisor y los abre igual, con una diferencia: no se degrada tan deprisa. En el circuito de recompensa del cerebro, esa activación libera dopamina, y con ella la sensación placentera que el cerebro aprende a repetir. Ahí está la raíz de la dependencia. El estímulo repetido cambia el número y la sensibilidad de los propios receptores, de modo que el organismo termina reclamando la sustancia para funcionar con normalidad. Inhalada con el humo, la nicotina alcanza el cerebro en unos diez segundos, antes que si se inyectara en vena. Su paso por la sangre es breve, con una semivida cercana a las dos horas, y el hígado la transforma sobre todo en cotinina. Ese metabolito persiste mucho más, alrededor de un día, y es el que se mide en sangre, orina o saliva para comprobar si alguien ha consumido tabaco. Conviene no confundir la nicotina con el ácido nicotínico. Comparten raíz en el nombre y un fragmento de la estructura, pero son sustancias diferentes y con papeles opuestos en el cuerpo. El ácido nicotínico, conocido también como niacina o vitamina B3, se preparó por primera vez oxidando nicotina en el laboratorio, y de esa reacción heredó el nombre. Al identificarse como vitamina, hacia 1937, el parecido resultaba incómodo: nadie quería sugerir que un alimento saludable escondía un veneno del tabaco. Se acuñó entonces el término niacina (del inglés nicotinic acid vitamin) para deshacer el equívoco. La niacina participa en el metabolismo energético de todas las células. La nicotina no cumple ninguna de esas funciones. Del apellido de Jean Nicot, el diplomático francés que puso de moda el tabaco en la corte de París hacia 1560. Linneo llamó Nicotiana al género de la planta en su honor, y los químicos que aislaron el alcaloide en 1828 tomaron de ahí el nombre. Nicot, curiosamente, nunca llegó a ver la sustancia que hoy lo recuerda. No. La nicotina genera la adicción, pero el daño (el cáncer incluido) procede sobre todo del alquitrán y de los cientos de compuestos que se forman al quemar el tabaco. Esa diferencia es la que hace posible la terapia de sustitución con nicotina para dejar de fumar. Porque para muchos insectos es un veneno de acción rápida. El tabaco se empleó con ese fin desde el siglo XVII, mucho antes de que se entendiera cómo actuaba. La planta produce el alcaloide justamente como defensa química frente a los herbívoros: los insecticidas nicotínicos aprovechan que basta una cantidad pequeña para bloquear el sistema nervioso del insecto. En la agricultura moderna, los preparados de nicotina se han ido retirando por su toxicidad para las personas y para otros animales. Para situar la nicotina dentro del sistema colinérgico y despejar confusiones de nombre, puede consultar:Qué es la nicotina
Acción sobre los receptores nicotínicos
Nicotina y ácido nicotínico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra nicotina?
¿Es la nicotina la causa del cáncer asociado al tabaco?
¿Por qué se ha usado como insecticida?
Referencias
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