DICCIONARIO MÉDICO
Nicotínico
El ácido nicotínico, conocido también como niacina, es uno de los dos vitámeros que componen la vitamina B3, junto con la nicotinamida. En cantidades muy superiores a las nutricionales actúa además como modificador de los lípidos sanguíneos, una propiedad que su vitámero amídico no comparte. Su nombre guarda una historia curiosa: nació ligado al tabaco y tuvo que rebautizarse para separarse de él. Sus códigos en la clasificación ATC son A11HA (grupo vitamínico), C04AC01 (vasodilatador periférico) y C10AD02 (modificador de los lípidos). Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente es un ácido piridín-3-carboxílico: un anillo de piridina con un grupo carboxilo en la tercera posición. Se obtuvo por primera vez en el laboratorio a finales del siglo XIX, mediante la oxidación de la nicotina del tabaco, mucho antes de que nadie sospechara que pudiera tratarse de una vitamina. Tampoco depende por completo de la dieta para obtenerlo: una fracción se sintetiza de manera endógena a partir del triptófano, aminoácido presente en las proteínas de la dieta. Esta doble vía de obtención, alimentaria y metabólica, distingue a la niacina de otras vitaminas hidrosolubles que el cuerpo humano no puede fabricar en absoluto. El nombre nace de una cadena de préstamos. En 1560 el embajador francés en Portugal, Jean Nicot, envió semillas de tabaco a París; en su honor, la planta recibió el nombre botánico de Nicotiana tabacum. De ahí derivó, en 1828, el nombre del alcaloide que dos químicos alemanes aislaron de sus hojas: la nicotina. Cuando, décadas más tarde, un investigador obtuvo un nuevo compuesto oxidando esa misma nicotina, el nombre viajó una vez más y nació el ácido nicotínico. En la década de 1940, el problema llegó de la mano de la fortificación alimentaria: Estados Unidos empezó a enriquecer la harina con la vitamina para frenar la pelagra. Un titular de prensa advirtió sobre tabaco en el pan, y el malentendido caló entre quienes temían que el pan enriquecido transmitiera algo del hábito de fumar. La respuesta de las autoridades sanitarias estadounidenses fue proponer un nombre nuevo, construido a partir de ácido nicotínico y vitamina: niacina. La nicotinamida recibió, por el mismo motivo, el nombre alternativo de niacinamida. Antes de tener nombre de vitamina, el ácido nicotínico ya tenía una enfermedad esperándolo. La pelagra se describió en el sur de Europa desde el siglo XVIII y alcanzó proporciones epidémicas en el sur de Estados Unidos a comienzos del siglo XX. En 1915, el epidemiólogo Joseph Goldberger demostró, mediante experimentos con reclusos voluntarios en una prisión de Misisipi, que la enfermedad no era contagiosa sino nutricional: bastaba con modificar la dieta para inducirla o prevenirla. Goldberger no llegó a identificar el nutriente concreto. Esa identificación tardó veintidós años más. En 1937, Conrad Elvehjem y su colaborador David Woodley, en la Universidad de Wisconsin, purificaron el ácido nicotínico a partir de hígado y levadura y comprobaron que curaba la lengua negra en perros, la versión canina de la pelagra. Con ese hallazgo se cerró una búsqueda de tres décadas, y en pocos años la fortificación de alimentos básicos redujo drásticamente la incidencia de la enfermedad. No, aunque ambas terminan convertidas en NAD dentro del organismo. El ácido nicotínico se une a un receptor del tejido adiposo (GPR109A) y provoca vasodilatación cutánea en cantidades farmacológicas; la nicotinamida carece de esa propiedad. Solo en el nombre y en el origen histórico de su síntesis, no en la estructura ni en el efecto biológico. La nicotina es un alcaloide con acción sobre receptores cerebrales y capacidad adictiva; el ácido nicotínico es una vitamina sin ninguna de esas propiedades. Compartir la raíz del nombre generó tanta confusión en su día que motivó un cambio de denominación. El bioquímico Conrad Elvehjem, en 1937, en la Universidad de Wisconsin, junto con su colaborador David Woodley. Veintidós años antes, Joseph Goldberger ya había demostrado el origen dietético de la pelagra sin lograr aislar el nutriente responsable. Entre ambos hallazgos medió más de dos décadas de investigación bioquímica. Ambos nombres conviven. En el ámbito farmacéutico y en la clasificación ATC se mantiene ácido nicotínico; en el lenguaje divulgativo y nutricional predomina niacina. Si desea ampliar información sobre la vitamina B3 y sus derivados, puede consultar:Qué es el ácido nicotínico
Origen del nombre: de la nicotina a la niacina
El hallazgo frente a la pelagra
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la nicotinamida?
¿Guarda relación con la nicotina del tabaco?
¿Quién identificó su papel frente a la pelagra?
¿Se sigue llamando ácido nicotínico o solo niacina?
Referencias
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