DICCIONARIO MÉDICO
Neuroepitelio
El neuroepitelio es el tejido epitelial que forma la pared del tubo neural durante el desarrollo embrionario, y a partir del cual se originan todas las neuronas y las células gliales del sistema nervioso central. El término se extiende también, en un sentido más amplio, al epitelio especializado de ciertos órganos de los sentidos, como la retina, la mucosa olfativa o el oído interno. Se trata de un tejido, no de un órgano: una única capa de células que atraviesan todo el espesor de la pared del tubo neural, desde la superficie que mira hacia la luz del futuro sistema ventricular (superficie apical) hasta la que contacta con la envoltura externa del embrión (superficie basal). La palabra combina el prefijo neuro-, del griego νεῦρον (nervio), con epitelio, término acuñado en latín científico en 1703 por el anatomista Frederik Ruysch a partir de epí (ἐπί, "sobre") y thēlḗ (θηλή, "pezón"), en alusión a la superficie con pequeños mamelones que observó al microscopio. La Real Academia Española lo define de forma escueta como el epitelio de un órgano nervioso, en especial el de los órganos de los sentidos. Tras el cierre de los pliegues neurales, el epitelio que reviste el tubo neural adquiere un aspecto característico: parece formado por varias capas de células, aunque en realidad es una única capa cuyos núcleos ocupan posiciones distintas según la fase del ciclo celular en la que se encuentre cada célula. Los núcleos en mitosis se sitúan junto a la superficie apical; los que están replicando su ADN, más cerca de la superficie basal. Este vaivén recibe el nombre de migración nuclear intercinética, y es lo que da al tejido su apariencia seudoestratificada. No hay varias capas. Solo lo parece. Durante la fase de proliferación, el neuroepitelio constituye la matriz única de la que derivan todas las células nerviosas del sistema nervioso central. De él surgen los neuroblastos, precursores de las neuronas, y los glioblastos, precursores de los astrocitos y los oligodendrocitos. Con el avance del desarrollo, buena parte de estas células neuroepiteliales se alargan y adoptan la morfología de la glía radial, que sigue actuando como progenitor y, al mismo tiempo, como andamiaje físico por el que migran las neuronas recién formadas hacia su posición definitiva. En un sentido más amplio, y siempre por analogía con su papel embrionario, se llama también neuroepitelio al epitelio especializado que reviste ciertos órganos sensoriales del adulto: la retina, la mucosa olfativa y el órgano de Corti, en el oído interno. En estos casos no todas las células del epitelio son neuronas o células gliales en sentido estricto. En la retina, por ejemplo, la capa neurosensorial deriva de la misma vesícula óptica que el epitelio pigmentario, aunque este último cumple una función de sostén y metabolismo, no de transducción sensorial. Algo parecido ocurre en el oído interno, donde las células ciliadas del órgano de Corti transforman la vibración sonora en una señal eléctrica sin ser, en sentido estricto, neuronas. En la mucosa olfativa, por su parte, las neuronas sensoriales del olfato conviven con células basales que actúan como reserva y se renuevan durante toda la vida del individuo. Conviene no confundir el neuroepitelio con el tubo neural: este es la estructura completa, una cavidad rodeada de tejido, mientras que el neuroepitelio es solo la capa celular que forma su pared. Tampoco equivale a la neuroglia, que es uno de los productos derivados del neuroepitelio y no el tejido de origen. Por último, se distingue del epitelio en sentido general por su capacidad, exclusiva entre los tejidos epiteliales, de generar tejido nervioso propiamente dicho. No. Es un tejido: una capa celular, no una estructura anatómica completa. Lo define como el epitelio de un órgano nervioso, en especial el de los órganos de los sentidos. Es una definición breve, pensada más para el uso general del idioma que para el detalle embriológico. Del ectodermo. Tras la gastrulación, una señal inductora procedente del mesodermo subyacente convierte una franja del ectodermo dorsal en la placa neural, que después se pliega sobre sí misma hasta formar el tubo neural. Todo lo que después se conoce como neuroepitelio, con sus derivados neuronales y gliales, comparte ese mismo origen ectodérmico. En su forma embrionaria propiamente dicha, no: se transforma progresivamente en los distintos tejidos del sistema nervioso central a medida que avanza el desarrollo. Sí persisten, en cambio, epitelios especializados de estructura y origen emparentados, como los de la retina o el oído interno, que mantienen buena parte de sus propiedades a lo largo de toda la vida.Qué es el neuroepitelio
Del tubo neural al sistema nervioso central
El neuroepitelio en los órganos de los sentidos
Diferenciación con estructuras relacionadas
Preguntas frecuentes sobre el neuroepitelio
¿El neuroepitelio es un órgano?
¿Qué dice la RAE sobre el neuroepitelio?
¿De qué capa embrionaria procede?
¿Persiste el neuroepitelio en el organismo adulto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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