DICCIONARIO MÉDICO
Mycobacterium bovis
Mycobacterium bovis es la bacteria causante de la tuberculosis del ganado vacuno, capaz de pasar al ser humano y de producir en él una tuberculosis que no se distingue de la causada por el bacilo de Koch. Pertenece al mismo complejo que Mycobacterium tuberculosis, con el que comparte casi todo el genoma. De una cepa suya, atenuada en el laboratorio, procede la vacuna BCG. Mycobacterium bovis Bacilo tuberculoso bovino Tipo: bacteria Morfología: bacilo ácido-alcohol resistente, de crecimiento lento y disgónico; niacina y nitrato negativo, sin actividad pirazinamidasa Transmisión: zoonótica (leche no pasteurizada) y respiratoria Reservorio: animal (ganado vacuno y otros mamíferos) Patogenicidad: primario Enfermedades: tuberculosis Es una bacteria del género Mycobacterium, integrada en el complejo de especies que producen tuberculosis. El epíteto bovis es el genitivo del latín bos, buey o vaca, y quiere decir «del buey». Su hospedador principal es el ganado vacuno, pero su abanico de huéspedes es muy amplio entre los mamíferos, y el ser humano está entre ellos: la infección humana es una zoonosis, lo que se conoce como tuberculosis zoonótica. Durante los años que siguieron al hallazgo de Koch se dio por hecho que el bacilo de las personas y el de las reses eran el mismo. El patólogo estadounidense Theobald Smith lo puso en duda en 1896. Comparó bacilos del esputo de enfermos con otros aislados de ganado y encontró diferencias de forma, de cultivo y de lesiones; al inocularlos en terneros, los de origen bovino resultaron bastante más virulentos para el animal. El estudio completo se publicó en 1898, y desde entonces se habla de un bacilo bovino distinto. El propio Koch dio un giro inesperado a la discusión. En el Congreso Británico de Tuberculosis, celebrado en Londres en julio de 1901, sostuvo que el bacilo bovino apenas suponía peligro para las personas y que perseguirlo en la leche y la carne era gastar esfuerzos en balde. Su razonamiento partía de un experimento real (el bacilo humano apenas enfermaba al ganado) y de una suposición no demostrada, que lo contrario tampoco ocurría. La alarma fue tal que en agosto de ese año el Gobierno británico nombró una Comisión Real para investigarlo. Diez años de experimentos después, su informe final de 1911 llegó a la conclusión opuesta: el ser humano debía añadirse a la lista de especies sensibles al bacilo bovino. Pese a su larga historia, el bacilo bovino pasó buena parte del siglo XX sin un nombre científico válido. Se le llamó tipo bovino del bacilo tuberculoso (Mycobacterium tuberculosis typus bovinus, en la fórmula de Lehmann y Neumann de 1907) o variedad bovina, siempre como una subdivisión de M. tuberculosis. En 1970, siguiendo una recomendación de la Comisión Judicial del Comité Internacional de Nomenclatura Bacteriana, Alfred Karlson, de la Clínica Mayo, y Erwin Lessel, de la American Type Culture Collection, propusieron formalmente el nombre Mycobacterium bovis y designaron como neotipo la cepa ATCC 19210. El debate no se ha cerrado del todo. En 2018, un análisis filogenómico concluyó que M. africanum, M. bovis, M. caprae, M. microti y M. pinnipedii no tienen entidad suficiente para ser especies separadas y deberían considerarse sinónimos posteriores de M. tuberculosis. El registro de nomenclatura bacteriana LPSN recoge esa propuesta, aunque mantiene M. bovis como nombre correcto para quien lo considere especie independiente. En medicina y en veterinaria se sigue usando, porque a efectos de salud pública conviene distinguirlo: el reservorio, las medidas de control y la historia natural de la infección no son los del bacilo de Koch. Uno de esos parientes cercanos se describió en España. En 1999, el grupo de Aranaz estudió aislados procedentes de cabras españolas y los presentó como Mycobacterium tuberculosis subespecie caprae; en 2002 pasó a ser subespecie de M. bovis y en 2003 se elevó a especie propia, Mycobacterium caprae. Al microscopio es imposible separarlos. En medio de Löwenstein-Jensen, M. bovis crece de forma disgónica, con colonias escasas, planas y casi lisas, de color ante, y prefiere las condiciones microaerófilas. Las pruebas de acumulación de niacina y de reducción de nitratos, positivas en Mycobacterium tuberculosis, resultan aquí negativas. El marcador más característico es genético. Una mutación puntual en el gen pncA deja a M. bovis sin actividad pirazinamidasa, una enzima que el resto del complejo conserva, y ese defecto le confiere una resistencia natural a uno de los fármacos antituberculosos clásicos. La prueba se ha convertido en un criterio de identificación de la especie. Hoy se complementa con técnicas moleculares que buscan otras diferencias del ADN, como las regiones delecionadas propias de cada miembro del complejo. El ganado vacuno es el hospedador de mantenimiento, pero la bacteria infecta a numerosos mamíferos domésticos y silvestres. La vía clásica de paso a las personas ha sido la leche cruda. En los países industrializados, los programas de control de la tuberculosis animal y la pasteurización redujeron de forma drástica la enfermedad por M. bovis tanto en el ganado como en la población; en muchos países en desarrollo, en cambio, la tuberculosis animal sigue extendida y los controles se aplican de forma irregular o no se aplican. Medir cuánta tuberculosis humana causa no es sencillo, porque los métodos de laboratorio habituales no siempre lo separan del bacilo de Koch. Una revisión sistemática de 2013, con datos de 61 países, estimó que fuera de África la tuberculosis zoonótica supone menos del 1,4 % de todos los casos; en los países africanos estudiados la mediana se situaba en el 2,8 %. En el ganado causa la tuberculosis bovina, una enfermedad de gran importancia veterinaria. En las personas produce una tuberculosis que, desde el punto de vista clínico, no se distingue de la debida a M. tuberculosis; solo la identificación de la especie en el laboratorio permite atribuirla al bacilo bovino. Se han descrito, además, cepas de M. bovis multirresistentes. Una variante suya tiene un papel muy distinto. La vacuna BCG es una cepa viva y atenuada de M. bovis, obtenida mediante subcultivos sucesivos, que desde la década de 1920 se ha distribuido por numerosos países, donde nuevos pases en condiciones distintas dieron lugar a varias subcepas. «Del buey». Es el genitivo del latín bos, nombre genérico del ganado vacuno, y señala al animal que actúa como principal reservorio. Porque había comprobado que el bacilo humano apenas producía enfermedad en el ganado y dio por hecho que la situación inversa sería igual. Muchos colegas no lo aceptaron; Lord Lister, presente en el congreso de Londres de 1901, rechazó la conclusión por falta de pruebas. La Comisión Real británica demostró en 1911 que el bacilo bovino sí infecta al ser humano. Koch, sin embargo, volvió a defender su tesis en el congreso internacional de Washington de 1908, prácticamente en solitario. Sí, aunque atenuado. La BCG es una cepa viva de M. bovis que perdió su virulencia tras numerosos pases en el laboratorio. Depende del criterio. Por su genoma, casi idéntico, se ha propuesto considerarla sinónimo de M. tuberculosis; por su biología y su epidemiología, la medicina y la veterinaria la siguen tratando como una entidad aparte.Qué es Mycobacterium bovis
Un nombre que tardó setenta años en regularizarse
Cómo se distingue del bacilo de Koch en el laboratorio
Dónde vive y cómo llega al ser humano
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿Qué significa bovis?
¿Por qué Koch negó que el bacilo bovino fuese peligroso para las personas?
¿La vacuna BCG contiene Mycobacterium bovis?
¿Es una especie distinta de Mycobacterium tuberculosis?
Referencias
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