DICCIONARIO MÉDICO
Moraxella catarrhalis
Moraxella catarrhalis es la única especie del género Moraxella con un peso real en la patología humana. Durante buena parte del siglo XX se la consideró un simple acompañante de la nariz y la garganta, incapaz de hacer daño. Esa idea ha cambiado por completo: hoy se la reconoce como la tercera causa bacteriana más frecuente de infección respiratoria en niños y personas mayores, justo por detrás de dos gigantes de la microbiología clínica. Su historia taxonómica, además, es de las más accidentadas de toda la bacteriología. Moraxella catarrhalis Sin nombre común en español Tipo: bacteria Morfología: diplococo gramnegativo, forma de grano de café o riñón, aerobio, oxidasa positivo Transmisión: gotas y secreciones respiratorias, contacto directo Reservorio: humano exclusivo (nasofaringe) Patogenicidad: primario y oportunista Enfermedades: otitis media, sinusitis, exacerbación de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica Es una bacteria gramnegativa que coloniza de forma habitual la nasofaringe humana, su único reservorio natural conocido. El nombre de la especie procede del latín catarrhus, catarro o flujo, más el sufijo -alis, perteneciente a; catarrhalis significa, literalmente, relativa al catarro. La eligieron así los bacteriólogos alemanes Paul Frosch y Wilhelm Kolle, que en 1896 describieron el microorganismo bajo el nombre provisional de Mikrokokkus catarrhalis al aislarlo de secreciones respiratorias con aspecto catarral. Pocas bacterias han cambiado tanto de género. En 1920 pasó a clasificarse como Neisseria catarrhalis por su parecido morfológico con ese grupo. En 1970, el microbiólogo Bernard Catlin la trasladó a un género propio, Branhamella, en honor a la bacterióloga estadounidense Sara Branham. Finalmente, en 1968 y de forma consolidada en 1984, los estudios de hibridación genética la devolvieron al género Moraxella, donde permanece pese a que, a diferencia del resto de especies del género, no tiene forma de bacilo sino de diplococo. Al microscopio se presenta como un diplococo gramnegativo con forma de grano de riñón, muy parecido a las especies del género Neisseria, con las que puede confundirse a simple vista. La diferencia aparece en las pruebas bioquímicas de rutina del laboratorio, entre ellas la capacidad de producir ADNasa y la reacción positiva al test de la tributirina, ausentes en las neisserias. Casi todas las cepas producen betalactamasa, una enzima que en su día sorprendió a los microbiólogos, acostumbrados a considerarla un organismo sin más armas que su capacidad de colonizar. Ese hallazgo, unido a los estudios genéticos de los años setenta y ochenta, terminó de asentar la idea de que se trataba de algo más que un simple espectador de la vía respiratoria. Coloniza la nasofaringe de una proporción muy alta de la población infantil sana: hasta el setenta y cinco por ciento de los niños la llevan en algún momento antes de los primeros años de vida, frente a apenas entre el uno y el cinco por ciento de los adultos sanos. Esa colonización asintomática, denominada portación, es el punto de partida habitual de la infección, que se produce cuando la bacteria alcanza el oído medio, los senos paranasales o las vías respiratorias bajas. La transmisión ocurre por contacto directo y por gotas respiratorias, de forma parecida a un resfriado común. La incidencia sigue un patrón estacional marcado, con un claro repunte en invierno y primavera, coincidiendo con la mayor circulación de virus respiratorios que facilitan su entrada. En niños es, tras Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae, la tercera causa bacteriana más frecuente de otitis media aguda y de sinusitis aguda. En personas mayores de cincuenta años, especialmente si fuman o padecen enfermedad pulmonar crónica, es la segunda causa bacteriana de las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, únicamente por detrás del Haemophilus influenzae no tipificable. Con menos frecuencia produce cuadros de bronconeumonía en pacientes con las defensas debilitadas. La invasión de la sangre es rara. Cuando ocurre, puede derivar en bacteriemia asociada a menudo a material protésico vascular infectado, o, mucho más rara vez, en endocarditis. Relativa al catarro. Lo describieron así Frosch y Kolle en 1896, al aislarla de secreciones respiratorias con aspecto catarral. El nombre del género, en cambio, no tiene relación alguna con esa etimología: honra a un oftalmólogo suizo del que la especie tomó prestado el apellido décadas después de su descripción original. Porque su morfología de diplococo la acercaba a Neisseria, mientras que sus características genéticas la emparentaban con Moraxella. La disputa duró más de sesenta años, desde 1920 hasta la reclasificación definitiva de los años ochenta, y todavía hoy algunos textos médicos la citan como Branhamella catarrhalis. No, en absoluto. Es una colonización muy frecuente en la infancia, presente sin síntomas en la mayoría de los niños sanos en algún momento de sus primeros años de vida. Solo causa enfermedad cuando alcanza el oído medio, los senos paranasales o las vías respiratorias bajas. Comparten forma de diplococo gramnegativo, lo que históricamente ha llevado a confundirlas al microscopio. Genéticamente, sin embargo, pertenecen a géneros distintos, y las pruebas bioquímicas de laboratorio las diferencian sin dificultad. Para ampliar el contexto de esta especie, puede consultar:Qué es Moraxella catarrhalis
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Moraxella catarrhalis?
¿Por qué ha cambiado tantas veces de género?
¿Tenerla en la nariz significa estar enfermo?
¿Se parece a la Neisseria que causa la meningitis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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