DICCIONARIO MÉDICO

Mitomicina

La mitomicina es un antibiótico de origen bacteriano con actividad antitumoral, encuadrado entre los agentes alquilantes. Se obtuvo por primera vez de la bacteria Streptomyces caespitosus y su código dentro de la clasificación ATC es L01DC03. Su particularidad es que no daña la célula directamente: necesita activarse dentro de ella antes de poder actuar.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la mitomicina

El nombre mitomicina designa en realidad a un grupo reducido de compuestos emparentados, entre ellos las mitomicinas A y B. Cuando se habla de mitomicina sin más precisión, la referencia casi siempre es a la mitomicina C, la única variante con uso clínico consolidado; las otras dos han quedado confinadas a la investigación química. Se aisló a mediados de la década de 1950 del caldo de fermentación de Streptomyces caespitosus, y las fracciones antitumorales del compuesto fueron descritas por el equipo de Shigetoshi Wakaki en 1958.

Desde el punto de vista químico es una quinona con anillo de aziridina, con fórmula molecular C15H18N4O5 y un peso molecular de 334,33 (número CAS 50-07-7). Esa estructura le permite unirse de forma covalente al ADN por dos puntos distintos de la molécula, algo poco habitual entre los antibióticos de uso oncológico.

Un alquilante que necesita activarse

A diferencia de otros citostáticos, la mitomicina no daña el ADN tal como se administra. Requiere antes una reducción química, realizada sobre todo por la enzima NADPH:quinona oxidorreductasa 1 (NQO1, también llamada DT-diaforasa), que la transforma en una forma reactiva capaz de fijarse al material genético. Por este motivo se la considera el primer alquilante bioreductivo reconocido como tal, un concepto que después se extendió a otros fármacos experimentales con mecanismo parecido.

Una vez activada, la molécula entrelaza las dos hebras de la doble hélice mediante enlaces cruzados que la célula repara con dificultad, lo que bloquea la síntesis de ADN. De ahí se deriva una preferencia biológica llamativa: las células con poco oxígeno, una condición conocida como hipoxia y frecuente en el interior de los tumores sólidos por su crecimiento desordenado, activan la mitomicina con mayor eficacia que el tejido sano bien oxigenado. Ahí radica buena parte de su selectividad. En concentraciones altas también interfiere con la síntesis de ARN y de proteínas, aunque ese efecto queda en segundo plano frente al daño sobre el ADN.

Del tratamiento oncológico a la cirugía oftalmológica

En oncología se emplea sobre todo en tumores digestivos avanzados, en particular el adenocarcinoma gástrico y pancreático, casi siempre combinada con otros citostáticos. También se instila directamente dentro de la vejiga para reducir las recidivas de determinados tumores superficiales, una vía que limita buena parte de la toxicidad asociada a la administración intravenosa.

Fuera de la oncología, su aplicación más extendida es tópica y ocular. En la cirugía de glaucoma, concretamente en la trabeculectomía, se aplica sobre la conjuntiva durante la intervención para frenar la proliferación de fibroblastos y evitar que la cicatrización cierre el canal de drenaje creado quirúrgicamente. El mismo principio se aprovecha en la cirugía del pterigión, donde reduce el riesgo de que la lesión reaparezca tras su extirpación. El objetivo, aquí, no es oncológico.

Dentro de la clasificación ATC, la mitomicina ocupa el grupo L01DC, reservado a antibióticos citotóxicos distintos de las antraciclinas; fármacos como la doxorrubicina o la mitoxantrona, que también dañan el ADN pero mediante intercalación entre sus bases y no mediante alquilación, quedan clasificados aparte, en el grupo L01DB.

Preguntas frecuentes

¿Mitomicina y mitomicina C son lo mismo?

Sí, en la práctica. La familia incluye también las mitomicinas A y B, pero estas apenas tienen recorrido clínico. Cuando un informe médico o una ficha técnica dicen simplemente mitomicina, están hablando de la mitomicina C.

¿Por qué se usa un fármaco de quimioterapia en operaciones de los ojos?

Porque el efecto que interesa en cirugía ocular no es su acción antitumoral, sino su capacidad para frenar la multiplicación de los fibroblastos, las células responsables de la cicatrización. En la trabeculectomía, una cicatrización excesiva cerraría el canal que la cirugía intenta mantener abierto para drenar el humor acuoso, así que la mitomicina se aplica de forma tópica y localizada, no sistémica. Una revisión Cochrane sobre este uso, con datos recopilados hasta octubre de 2015, concluyó que reduce el riesgo de fracaso de la cirugía tanto en pacientes de alto riesgo como en intervenciones de glaucoma realizadas por primera vez.

¿En qué se diferencia de otros antibióticos antineoplásicos como las antraciclinas?

En el mecanismo de daño al ADN. La mitomicina alquila y entrecruza las dos hebras; las antraciclinas, como la doxorrubicina, se intercalan entre las bases sin formar ese tipo de enlace. La propia clasificación ATC refleja esta distinción: L01DC para la mitomicina, L01DB para las antraciclinas.

Referencias

  1. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina, NIH). Mitomicina.
  2. National Cancer Institute (NCI, NIH). Mitomycin, NCI Drug Dictionary.
  3. Cochrane. Mitomicina C para la cirugía del glaucoma.
  4. National Center for Biotechnology Information (NCBI/NIH). Differential Toxicity of DNA Adducts of Mitomycin C.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar información relacionada, puede consultar:

  • Alquilante: familia de sustancias que dañan el ADN uniéndose a él de forma covalente.
  • Antineoplásico: término general para los fármacos empleados contra el cáncer.
  • Trabeculectomía: técnica quirúrgica para reducir la presión intraocular en el glaucoma.
  • Hipoxia: disminución del aporte de oxígeno a los tejidos, frecuente en el interior de los tumores sólidos.

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