DICCIONARIO MÉDICO
Micrococo
Micrococo es el nombre común de las bacterias del género Micrococcus, cocos grampositivos que forman parte habitual de la microbiota de la piel humana. Conviven con nosotros sin causar ningún daño en la inmensa mayoría de los casos. Solo en raras ocasiones, casi siempre en personas con las defensas debilitadas o portadoras de dispositivos médicos permanentes, actúan como patógenos oportunistas. Micrococcus Micrococo Tipo: bacteria Morfología: coco grampositivo dispuesto en tétradas, aerobio estricto, catalasa y oxidasa positivo Transmisión: contacto directo, colonización cutánea y de mucosas Reservorio: ambiental (agua, polvo, suelo) y cutáneo, en la piel de mamíferos Patogenicidad: oportunista, poco frecuente Enfermedades: bacteriemia, endocarditis El nombre científico, Micrococcus, une el griego mikrós, "pequeño", con kókkos, "grano" o "baya", y describe el aspecto que estas bacterias ofrecen al microscopio: cocos diminutos, redondeados, que suelen agruparse en paquetes de cuatro llamados tétradas. El género fue descrito en 1872 por el botánico alemán Ferdinand Cohn, en el mismo trabajo en el que propuso una de las primeras clasificaciones sistemáticas de las bacterias según su forma. De las pocas especies que conserva hoy el género tras varias reclasificaciones taxonómicas, Micrococcus luteus es la más estudiada y la especie tipo. Su nombre recuerda el tono amarillento de sus colonias, producido por carotenoides que la bacteria fabrica como defensa frente al estrés oxidativo del ambiente. Al microscopio, el micrococo se presenta como un coco esférico de entre 0,5 y 2 micrómetros de diámetro, sin motilidad y sin formación de esporas. La tinción de Gram lo revela grampositivo. Es catalasa positivo, un rasgo que comparte con los estafilococos y que lo distingue de los estreptococos. La prueba que sí lo separa del género Staphylococcus es la oxidasa: el micrococo da positivo y el estafilococo, negativo. Es además sensible a la bacitracina, mientras que el estafilococo suele ser resistente a este antibiótico. Ambas pruebas, sencillas y rápidas, bastan para orientar la identificación en la mayoría de los laboratorios de microbiología. Su reservorio principal es doble: ambiental, porque se aísla con facilidad del agua, el polvo y el suelo, y cutáneo, porque coloniza de forma estable la piel y las mucosas de los mamíferos, incluida la especie humana. La colonización no equivale a infección. La inmensa mayoría de las personas portan micrococos en la piel durante toda su vida sin que esto tenga ninguna consecuencia clínica. La transmisión, cuando llega a tener relevancia clínica, ocurre por contacto directo o a través de dispositivos médicos contaminados. Micrococcus luteus es capaz de formar biopelículas sobre material protésico, una propiedad que explica buena parte de los casos descritos de infección asociada a catéteres o válvulas cardíacas artificiales. El género se considera, en términos generales, no patógeno. Cuando produce enfermedad, lo hace casi siempre como oportunista en personas inmunodeprimidas, con neoplasias hematológicas, o portadoras de un catéter central o una válvula cardíaca protésica de larga duración. Los cuadros descritos con más frecuencia son la bacteriemia, a menudo recurrente, y la endocarditis sobre válvulas protésicas. También se han publicado casos aislados de artritis séptica y de neumonía en pacientes con leucemia o infección por VIH avanzada, aunque son hallazgos poco habituales en la práctica clínica diaria. Precisamente por ser un habitante tan constante de la piel, el micrococo es también uno de los contaminantes más frecuentes de los cultivos microbiológicos. Distinguir una verdadera infección de una simple contaminación de la muestra exige valorar el contexto clínico completo del paciente, algo que corresponde al criterio del profesional que le atiende. El micrococo se confunde con facilidad con los estafilococos del género Staphylococcus, otros grampositivos catalasa positivos que también colonizan la piel de forma habitual. Bajo el microscopio ambos pueden parecer indistinguibles. La prueba de la oxidasa, positiva en el micrococo y negativa en el estafilococo, resuelve la duda en cuestión de minutos. Del griego mikrós, pequeño, y kókkos, grano o baya. Ferdinand Cohn acuñó el género Micrococcus en 1872 para agrupar a las bacterias esféricas dentro de su clasificación de formas bacterianas. No. Es un habitante normal de la microbiota cutánea de prácticamente toda la población sana. Solo en personas inmunodeprimidas o con dispositivos médicos permanentes puede, en ocasiones raras, convertirse en causa de infección. Ambos son cocos grampositivos, catalasa positivos, que colonizan la piel. La diferencia de laboratorio más práctica es la oxidasa: positiva en el micrococo, negativa en el estafilococo. El micrococo es además sensible a la bacitracina, y el estafilococo, resistente. Micrococcus luteus, la especie tipo del género desde 1872. Es la única a la que se atribuyen con cierta consistencia los escasos casos de infección descritos en la bibliografía médica.Qué es el micrococo
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Diferenciación con otros cocos grampositivos de la piel
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre micrococo?
¿Es peligroso tener micrococos en la piel?
¿En qué se diferencia del estafilococo?
¿Qué especie del género tiene más relevancia clínica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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