DICCIONARIO MÉDICO
Microangiografía
La microangiografía es la técnica de imagen empleada para visualizar vasos sanguíneos de calibre microscópico (arteriolas, capilares y vénulas) que quedan fuera del alcance de la angiografía convencional. Nació como procedimiento de investigación experimental y hoy se emplea, con nombres propios en cada especialidad, para explorar la microcirculación en la práctica clínica. La angiografía convencional resuelve arterias, venas y cavidades cardíacas de calibre visible a simple vista sobre la imagen radiológica. Por debajo de ese umbral queda una red de vasos que el ojo y las técnicas estándar no distinguen: la microcirculación. La microangiografía es el conjunto de procedimientos diseñados específicamente para hacer visible esa red diminuta, ya sea inyectando un contraste y ampliando fotográficamente el resultado, ya sea empleando principios ópticos que no requieren contraste alguno. El término combina el elemento compositivo micro- (del griego mikrós, "muy pequeño", según recoge la Real Academia Española) con angiografía, voz ya formada a partir de las raíces griegas para "vaso" y "escribir" o "registrar". No designa una técnica única, sino una categoría que agrupa procedimientos muy distintos entre sí y que comparten un mismo objetivo: retratar vasos que, por su tamaño, exigen instrumentos y principios físicos diferentes de los que sirven para el árbol arterial mayor. La forma más antigua de microangiografía procede del laboratorio. Consiste en inyectar un contraste radiopaco en el sistema vascular de una pieza anatómica o de un animal de experimentación y, después, ampliar fotográficamente la radiografía obtenida hasta que resulten visibles capilares y arteriolas. Con variantes de esta técnica se han estudiado, entre otros territorios, la microvascularización de la médula espinal y de troncos nerviosos periféricos. Durante buena parte del siglo veinte, este fue el único recurso disponible para cartografiar la microcirculación de un órgano completo. El interés se ha desplazado progresivamente de la angiografía macroscópica hacia la microvasculatura, según señala una revisión histórica publicada en el Journal of the Belgian Society of Radiology. En la clínica actual, ese desplazamiento se traduce en técnicas concretas, cada una con su propio nombre y su propia entrada en este diccionario. La angiografía fluoresceínica ilumina la circulación de la retina mediante un colorante que emite fluorescencia. La angiografía por tomografía de coherencia óptica, más reciente, prescinde de cualquier contraste inyectado: detecta el movimiento de los glóbulos rojos dentro del vaso y reconstruye con esa señal la imagen de los distintos plexos capilares retinianos. En reumatología, la capilaroscopia del lecho ungueal aplica un principio distinto, la observación óptica directa y ampliada, para estudiar la morfología de los capilares del borde de la uña. La angiografía es el género: cualquier técnica que haga visible el interior de un vaso, sin restricción de calibre ni de modalidad. La arteriografía acota ese género a un procedimiento concreto, la introducción de un catéter y la inyección de contraste directamente en el árbol arterial de mediano y gran calibre. Ninguna de las dos resuelve, por sí sola, los vasos que interesan a la microangiografía. Existe además una variante restringida, la microarteriografía, limitada al lado arterial de la microcirculación: arteriolas y su continuación en la red capilar, sin incluir el retorno venoso. La microangiografía, en cambio, abarca el circuito completo (arteriolas, capilares y vénulas), el conjunto que compone lo que este diccionario define como microcirculación. De la unión de tres elementos griegos: mikrós ("pequeño"), angeîon ("vaso") y gráphein ("escribir" o "registrar"). El resultado describe con bastante literalidad lo que hace la técnica: registrar los vasos pequeños. No. La angiografía fluoresceínica es una modalidad concreta, exclusiva de la retina y basada en un colorante fluorescente. La microangiografía es el concepto general en el que esa técnica, junto con otras, encuentra su lugar. La diferencia está en el circuito que cada una representa. La microarteriografía se detiene en la vertiente arterial de la microcirculación: arteriolas y su desembocadura en capilares. La microangiografía sigue el trayecto completo de la sangre a su paso por los vasos diminutos, incluida la vertiente venular de retorno. Ambas comparten instrumental y principios técnicos; lo que cambia es la extensión del territorio vascular que cada una se propone documentar. Permite detectar alteraciones de la microcirculación, ya sean enfermedades de los vasos pequeños o cambios vasculares asociados al crecimiento de un tumor, que necesita generar su propia red capilar para seguir desarrollándose. También se emplea con fines puramente descriptivos, para documentar la arquitectura vascular normal de un tejido u órgano.Qué es la microangiografía
De la investigación experimental a la práctica clínica
Diferenciación con la angiografía, la arteriografía y la microarteriografía
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre microangiografía?
¿Es lo mismo que la angiografía fluoresceínica?
¿En qué se diferencia de la microarteriografía?
¿Para qué sirve en la práctica actual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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