DICCIONARIO MÉDICO
Micofenolato de mofetilo
El micofenolato de mofetilo es un profármaco inmunosupresor de la familia de los antimetabolitos: en el organismo se transforma en ácido micofenólico, la molécula realmente activa. Se prescribe junto con otros fármacos para evitar el rechazo de trasplantes de riñón, corazón o hígado, y también en algunas enfermedades autoinmunes. Su código en la clasificación ATC es L04AA06, compartido con el ácido micofenólico y con el micofenolato sódico. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Un hongo del género Penicillium produce de forma natural el ácido micofenólico, la sustancia de la que deriva este fármaco. El bacteriólogo italiano Bartolomeo Gosio la aisló en 1893 al comprobar que frenaba el crecimiento del bacilo del carbunco: fue el primer antibiótico obtenido en forma pura a partir de un ser vivo. Aquel hallazgo quedó casi olvidado durante décadas. Por vía oral, el ácido micofenólico se absorbe mal cuando se administra directamente. Para resolverlo, a finales de los años ochenta se sintetizó su éster morfolinoetílico, capaz de atravesar la mucosa intestinal con mayor eficacia y de liberar el ácido activo ya en la circulación. La molécula resultante, el micofenolato de mofetilo, se aprobó en Estados Unidos en 1995 y hoy es la forma más utilizada de este principio activo, con una biodisponibilidad oral cercana al 94 % frente a la vía intravenosa. Se administra, en combinación con corticoides y otros inmunosupresores, en la profilaxis del rechazo agudo tras un trasplante renal, cardíaco o hepático. Fuera de esa indicación inicial, distintas sociedades científicas lo emplean también en enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico o algunas vasculitis, siempre bajo control especializado. El mecanismo de fondo, la inhibición de la enzima IMPDH, se explica con más detalle en la entrada dedicada al ácido micofenólico. Lo particular del micofenolato de mofetilo es la magnitud de su efecto sobre un tipo concreto de células: los linfocitos T y B dependen casi por completo de la vía de síntesis de novo de las purinas para fabricar su ADN, mientras que la mayoría de los demás tejidos disponen de una ruta de rescate alternativa que no necesita esa enzima. Esa dependencia exclusiva convierte a los linfocitos en la diana casi natural del fármaco. Existen dos formas de la IMPDH. La isoforma II, la que predomina en los linfocitos activados, resulta hasta cinco veces más sensible al ácido micofenólico que la isoforma I, presente en el resto de las células. De ahí que el fármaco frene con fuerza la proliferación inmunitaria sin comportarse como un citotóxico generalizado. El efecto no se limita a bloquear la división celular. El ácido micofenólico también reduce la glicosilación de ciertas moléculas de adhesión, lo que dificulta que los linfocitos y monocitos migren hacia el injerto o el tejido inflamado, y favorece la apoptosis de los linfocitos T ya activados (una especie de autolimpieza que retira las células que ya han respondido al estímulo antigénico). La palabra combina mico-, por el origen fúngico del compuesto original, con fenólico, porque el ácido micofenólico posee un grupo hidroxilo aromático típico de los fenoles en su estructura química. El sufijo mofetilo, en cambio, no tiene relación con hongos: identifica la porción morfolinoetílica que se añadió a la molécula para convertirla en éster y mejorar su absorción. Es un nombre compuesto en dos tiempos, el de un hongo del siglo XIX y el de un laboratorio farmacéutico del siglo XX. No exactamente. Los tres liberan la misma molécula activa una vez metabolizados, pero se administran como formas químicas distintas. El micofenolato sódico se diseñó con una cubierta entérica para liberar el principio activo más allá del estómago, con la intención de reducir las molestias digestivas, y no es intercambiable con el micofenolato de mofetilo sin supervisión médica. Porque actúa por una vía distinta a la de los inhibidores de la calcineurina, como el tacrolimus, y esa combinación permite bloquear el rechazo desde varios frentes a la vez. El micofenolato de mofetilo, además, no resulta tóxico para el riñón, algo que sí ocurre con esos otros fármacos y que cobra especial valor en trasplantados con la función renal ya comprometida. Si desea ampliar información relacionada, puede consultar:Qué es el micofenolato de mofetilo
Selectividad frente a los linfocitos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre micofenolato?
¿Es lo mismo que el ácido micofenólico o el micofenolato sódico?
¿Por qué suele combinarse con otros inmunosupresores en lugar de usarse solo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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