DICCIONARIO MÉDICO
Metaplasia mieloide agnogénica
La metaplasia mieloide agnogénica es la denominación clásica de la mielofibrosis primaria, una neoplasia mieloproliferativa crónica en la que la médula ósea es progresivamente reemplazada por tejido fibroso, lo que obliga al bazo y al hígado a asumir la producción de células sanguíneas (metaplasia mieloide). Pertenece al grupo de los síndromes mieloproliferativos crónicos, junto con la policitemia vera y la trombocitemia esencial. El nombre, largo y algo engorroso, condensa tres ideas que conviene desgranar. Metaplasia mieloide designa la producción de células sanguíneas fuera de la médula ósea, fenómeno que ya tiene su propia entrada en este diccionario. Agnogénica procede del griego ἄγνωστος (ágnostos, desconocido) y γένεσις (génesis, origen): literalmente, «de origen desconocido». La enfermedad se llamó así porque, a diferencia de las formas secundarias de metaplasia mieloide (debidas a carcinomas, leucemias u otras causas identificables), en esta no se encontraba un agente causal claro. La nomenclatura ha ido cambiando. El término metaplasia mieloide agnogénica predominó durante buena parte del siglo XX. Después coexistió con mielofibrosis idiopática, mielofibrosis con metaplasia mieloide y osteomielosclerosis. Desde la revisión de la Organización Mundial de la Salud de 2008, la denominación preferida es mielofibrosis primaria, que refleja mejor el dato central de la enfermedad: la fibrosis de la médula ósea como proceso neoplásico autónomo. El código CIE-10 es D47.4; el CIE-11, 2A20.2. En 1879, el médico alemán Gustav Heuck publicó la descripción de dos pacientes con esplenomegalia masiva, anemia y un hallazgo entonces desconcertante: osteosclerosis generalizada de la médula ósea. No existía leucemia evidente, ni carcinoma, ni tuberculosis que lo explicaran. Aquel cuadro quedó en una suerte de limbo nosológico durante décadas, generando un debate que puede resumirse en una sola pregunta: ¿es la fibrosis medular la enfermedad primaria o solo una consecuencia de otra anomalía subyacente? William Dameshek, en 1951, propuso una respuesta que resultó decisiva. Agrupó la policitemia vera, la trombocitemia esencial y la metaplasia mieloide agnogénica bajo el concepto de «trastornos mieloproliferativos», argumentando que las tres compartían un origen común: una proliferación clonal de la célula madre hematopoyética. La clasificación de Dameshek, con los ajustes inevitables de medio siglo de investigación molecular, sigue siendo el armazón conceptual vigente. La palabra «agnogénica» ha perdido parte de su sentido desde que se identificaron las mutaciones somáticas implicadas en la enfermedad. Cerca de la mitad de los pacientes con mielofibrosis primaria presentan la mutación V617F del gen JAK2 (Janus kinase 2), descrita en 2005 y compartida con la policitemia vera y la trombocitemia esencial. Un segundo grupo, aproximadamente un 25-30 %, porta mutaciones en el gen de la calreticulina (CALR), identificadas en 2013. Y una proporción menor presenta mutaciones en MPL, el gen del receptor de la trombopoyetina. Todas estas alteraciones convergen en un mismo efecto: la activación constitutiva de la vía de señalización JAK-STAT, que impulsa la proliferación descontrolada de las células hematopoyéticas. El dato curioso, que justifica la persistencia del viejo término en la práctica clínica, es que un 10-15 % de los pacientes no presenta ninguna de las tres mutaciones conocidas y se clasifica como «triple negativo». Para ellos, el adjetivo «agnogénica» sigue siendo técnicamente apropiado. La incidencia anual se sitúa en torno a 0,5-1 caso por cada 100.000 habitantes, con una mediana de edad al momento del reconocimiento cercana a los 65 años. Afecta por igual a hombres y a mujeres, con ligero predominio masculino en algunas series. Se ha observado una prevalencia algo mayor entre los judíos asquenazíes, aunque el significado de esa asociación no está del todo aclarado. Dentro de las neoplasias mieloproliferativas crónicas, la mielofibrosis primaria se distingue por la presencia de fibrosis reticulínica y colágena en la médula ósea, acompañada de hematopoyesis extramedular que produce esplenomegalia progresiva, y de un cuadro sanguíneo periférico con células inmaduras y eritrocitos deformados. La enfermedad no es estática: puede evolucionar a leucemia aguda en un porcentaje variable de casos, y tanto la policitemia vera como la trombocitemia esencial pueden, a su vez, progresar hacia una mielofibrosis secundaria clínicamente indistinguible. Significa «de origen desconocido». Viene del griego: ἄγνωστος (ágnostos), desconocido, y γένεσις (génesis), origen. Se acuñó en una época en la que no se conocía la base molecular de la enfermedad. Hoy, con las mutaciones JAK2, CALR y MPL identificadas, el término es parcialmente obsoleto, aunque se mantiene en la literatura y en los códigos diagnósticos. Sí. Son dos nombres para la misma entidad. La OMS recomienda desde 2008 el uso de «mielofibrosis primaria», que describe mejor la naturaleza de la enfermedad. «Metaplasia mieloide agnogénica», «mielofibrosis idiopática» y «mielofibrosis con metaplasia mieloide» son sinónimos históricos que todavía pueden encontrarse en informes y publicaciones. No en la mayoría de los casos. Las mutaciones implicadas (JAK2, CALR, MPL) son somáticas, es decir, se adquieren durante la vida del individuo y no se transmiten a la descendencia. Existe, no obstante, una predisposición familiar descrita en un pequeño porcentaje de casos: ciertas variantes hereditarias del gen JAK2 confieren un riesgo ligeramente mayor de desarrollar neoplasias mieloproliferativas en general. Gustav Heuck, en 1879, publicó los dos primeros casos con osteosclerosis generalizada, anemia y esplenomegalia sin causa aparente. La sistematización conceptual llegó mucho después, con la propuesta de William Dameshek en 1951 de agrupar las neoplasias mieloproliferativas como entidades clonales emparentadas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la metaplasia mieloide agnogénica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la metaplasia mieloide agnogénica
Contexto histórico y evolución del concepto
Base molecular: mutaciones JAK2, CALR y MPL
Epidemiología y clasificación dentro de las neoplasias mieloproliferativas
Preguntas frecuentes
¿Qué quiere decir «agnogénica»?
¿Es lo mismo metaplasia mieloide agnogénica que mielofibrosis primaria?
¿Es una enfermedad hereditaria?
¿Quién describió por primera vez esta enfermedad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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