DICCIONARIO MÉDICO
Ligado al sexo
La herencia ligada al sexo agrupa los caracteres y las enfermedades cuyos genes se encuentran en los cromosomas sexuales, el X y el Y, y no en los 22 pares de autosomas. Que un gen viaje en un cromosoma sexual condiciona cómo se transmite y explica por qué muchos rasgos se manifiestan de forma distinta en varones y en mujeres. Se denomina herencia ligada al sexo a la transmisión de los rasgos cuyos genes residen en los cromosomas sexuales. El ser humano posee 23 pares de cromosomas: 22 pares de autosomas, iguales en ambos sexos, y un par de cromosomas sexuales, XX en la mujer y XY en el varón. Cuando el gen responsable de un carácter se localiza en el X o en el Y, su forma de heredarse deja de ajustarse a las proporciones mendelianas clásicas y pasa a depender del sexo de quien lo porta y de quien lo transmite. El adjetivo procede del latín ligare, atar. En genética, dos genes están «ligados» cuando comparten cromosoma y tienden a heredarse juntos, sin repartirse al azar. Un gen «ligado al sexo» está atado, precisamente, a uno de los cromosomas que determinan el sexo. El término inglés equivalente, sex-linked, nació en el laboratorio de Thomas Hunt Morgan a comienzos del siglo XX, cuando por primera vez pudo asignarse un gen a un cromosoma concreto. En 1910, Thomas Hunt Morgan trabajaba con la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster) en la Universidad de Columbia. Entre miles de moscas de ojos rojos apareció un macho de ojos blancos. Morgan lo cruzó y observó algo que la genética de Mendel no explicaba: el carácter «ojos blancos» aparecía casi solo en los machos. Dedujo que el gen del color de los ojos viajaba en el cromosoma X. Aquel experimento tuvo un alcance que va mucho más allá del color de unos ojos de mosca. Fue la primera prueba sólida de que un gen ocupa una posición física en un cromosoma determinado, la base de la teoría cromosómica de la herencia. El hallazgo cambió la biología. Morgan recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1933, y el gen que había descrito, al que llamó white, inauguró la costumbre de bautizar los genes por el rasgo que altera su versión mutada. Los dos cromosomas sexuales no se parecen en nada. El X es grande y contiene del orden de 900 a 1.400 genes; el Y es diminuto, apenas un 2 % del ADN de la célula, con unas pocas decenas de genes. Esa desproporción explica que la inmensa mayoría de los rasgos ligados al sexo lo estén, en realidad, al cromosoma X. La herencia ligada al cromosoma X reúne los genes del X y muestra patrones propios: el varón, con una sola copia, expresa casi siempre lo que lleva en ella, mientras que la mujer dispone de una segunda copia capaz de compensar. La herencia ligada al cromosoma Y, llamada también holándrica, resulta mucho más rara y sigue una regla simple: pasa de padre a hijo varón y no alcanza jamás a las hijas. Cada uno de estos patrones se desarrolla por extenso en su propia entrada. Tres expresiones parecidas nombran fenómenos distintos, y confundirlas es habitual. La diferencia está en dónde se aloja el gen. En la herencia ligada al sexo el gen se encuentra físicamente en un cromosoma sexual, el X o el Y. En la herencia influida por el sexo, en cambio, el gen se sitúa en un autosoma, pero su efecto depende del sexo: puede comportarse como dominante en uno y como recesivo en el otro, como ocurre con la calvicie común de patrón masculino. Y en la herencia limitada al sexo el gen también es autosómico y lo llevan ambos sexos, aunque solo se expresa en uno: la producción de leche o el crecimiento de la barba responden a genes que todos heredan y que únicamente se manifiestan donde corresponde. Solo en el primer caso el árbol genealógico delata el cromosoma sexual. En los otros dos, el patrón familiar se parece al de cualquier gen situado en un autosoma. Por su posición. «Ligado» viene del latín ligare, atar: el gen está atado a un cromosoma sexual, el X o el Y, y se hereda con él. No implica que el rasgo sea de naturaleza sexual, solo indica en qué cromosoma reside. No. Un gen ligado al sexo se localiza en un cromosoma sexual; uno influido por el sexo está en un autosoma y solo cambia su forma de expresarse según se trate de un varón o de una mujer. Son mecanismos diferentes que a veces se nombran de manera intercambiable por descuido. Los dos cromosomas sexuales: el X y el Y. En la especie humana, las mujeres son 46,XX y los varones 46,XY. Como el X alberga cientos de genes y el Y muy pocos, casi todo lo que se hereda ligado al sexo procede del cromosoma X. El genetista estadounidense Thomas Hunt Morgan, en 1910, a partir de un macho de mosca del vinagre con los ojos blancos en lugar de rojos. Sus cruces demostraron que el gen responsable estaba en el cromosoma X y que se transmitía de forma distinta a machos y hembras. El trabajo, ampliado por su grupo en los años siguientes, le valió el Nobel en 1933 y asentó la idea de que los genes ocupan lugares concretos en los cromosomas.Qué es la herencia ligada al sexo
El origen del concepto: las moscas de Morgan
Los dos tipos: ligada al cromosoma X y ligada al cromosoma Y
Ligada, influida o limitada por el sexo: tres conceptos que conviene separar
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dice que un gen está «ligado» al sexo?
¿Es lo mismo «ligado al sexo» que «influido por el sexo»?
¿Qué cromosomas intervienen?
¿Quién describió por primera vez este tipo de herencia?
Referencias
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