DICCIONARIO MÉDICO
Licopeno
El licopeno es el pigmento rojo del tomate, un carotenoide del subgrupo de los carotenos con fórmula C₄₀H₅₆. Actúa como antioxidante y, a diferencia del betacaroteno, no se transforma en vitamina A. El organismo humano no lo fabrica: procede por completo de la dieta. Se encuadra entre los carotenoides, los pigmentos vegetales que tiñen de rojo y de naranja frutos y hortalizas, y dentro de ellos en el subgrupo de los carotenos, formados solo por carbono e hidrógeno. Lo sintetizan las plantas y algunos microorganismos; el ser humano no, de modo que solo se obtiene a través de los alimentos. El nombre remite al tomate. Procede del neolatín lycopersicum, antiguo nombre botánico del fruto, que a su vez combina el griego λύκος (lýkos), "lobo", y περσικόν (persikón), "melocotón": el tomate fue el "melocotón de lobo" de los botánicos renacentistas. El sufijo -eno señala la presencia de dobles enlaces. La denominación se la debemos al químico Schunck, que la presentó ante la Royal Society en 1903, aunque el pigmento ya se había aislado décadas antes, primero de la nueza negra y luego del propio tomate. La molécula es una cadena larga de cuarenta átomos de carbono, resultado de ensamblar ocho unidades de isopreno. No se cierra en ningún anillo: es acíclica, y esa es una de sus señas de identidad. A lo largo de la cadena se alternan trece dobles enlaces, once de ellos conjugados, es decir, encadenados de forma continua. Esa conjugación extensa es la que da color. Los electrones de esos enlaces absorben la luz en la franja verde-azulada del espectro y reflejan el rojo, de ahí el tono intenso del tomate maduro. Cuanto más larga y ordenada es la secuencia de dobles enlaces, más se desplaza la absorción y más saturado resulta el pigmento. El licopeno neutraliza el oxígeno singlete y otros radicales libres, moléculas inestables que dañan lípidos, proteínas y ADN. Entre los carotenoides es de los más eficaces frente al oxígeno singlete: su capacidad llega a duplicar la del betacaroteno en ensayos de laboratorio. Al ser liposoluble, se mueve con facilidad por los compartimentos grasos del cuerpo y las membranas celulares, donde ejerce esa función antioxidante. Una precaución conviene aquí. Buena parte de estos datos procede de estudios in vitro, y trasladar esa actividad a un efecto concreto sobre la salud humana sigue siendo materia de investigación. Licopeno y betacaroteno comparten fórmula, C₄₀H₅₆: son isómeros. La diferencia está en la forma. El betacaroteno cierra sus dos extremos en sendos anillos (los anillos de β-ionona) y el organismo puede partirlo para obtener vitamina A; por eso se le llama provitamina A. El licopeno carece de esos anillos, su cadena queda abierta y plana, y no genera vitamina A. Esa planaridad tiene consecuencias. En el betacaroteno, los dobles enlaces de los anillos quedan algo torcidos respecto al resto de la cadena, lo que acorta la conjugación efectiva. En el licopeno todos los enlaces se alinean, y esa alineación explica a la vez su color más rojo y su reactividad frente al oxígeno singlete. El tomate es la fuente principal, sobre todo en sus formas procesadas: salsa, concentrado, zumo, tomate frito. También lo aportan la sandía, el pomelo rosa, la guayaba, la papaya y el albaricoque. Un detalle poco intuitivo: el tomate cocinado deja más licopeno disponible que el crudo. El calor rompe las paredes celulares y libera el pigmento, y de paso convierte parte de las moléculas de la forma trans a la cis, que el intestino absorbe mejor. La grasa acompaña bien: por ser liposoluble, el licopeno se aprovecha más cuando el plato lleva algo de aceite. En la industria alimentaria figura como colorante con el código E-160d. Del tomate. Su antiguo nombre botánico, lycopersicum, significa "melocotón de lobo" a partir de dos raíces griegas, y de ahí se formó la palabra, con el sufijo -eno que indica dobles enlaces. El químico Schunck la propuso en 1903. No es una vitamina ni un nutriente indispensable. El cuerpo puede funcionar sin él, aunque forma parte del grupo de compuestos vegetales que se estudian por su actividad antioxidante. Comparten la fórmula química, pero no son idénticos: solo el betacaroteno se convierte en vitamina A. Sus estructuras también difieren, con anillos en un caso y una cadena abierta en el otro. Porque el calor y el procesado rompen la estructura del vegetal y liberan el pigmento, además de transformarlo en una forma que el intestino absorbe con más facilidad. Un poco de aceite en el plato mejora todavía más esa absorción.Qué es el licopeno
Estructura y color
Función antioxidante
Licopeno y betacaroteno
Fuentes alimentarias y biodisponibilidad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre licopeno?
¿El licopeno es una vitamina?
¿El licopeno es lo mismo que el betacaroteno?
¿Por qué el tomate cocinado aporta más licopeno aprovechable?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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