DICCIONARIO MÉDICO
Leucoplasia de cuello
La leucoplasia de cuello es una placa blanca del cuello del útero, producida por un exceso de queratina en el epitelio cervical. Es un hallazgo de la colposcopia que, por sí solo, describe un aspecto morfológico y no equivale a un diagnóstico de lesión precancerosa. La leucoplasia de cuello, o leucoplasia cervical, es una zona blanca bien delimitada que aparece en el cuello del útero. Como toda leucoplasia, debe su color a la queratina: el epitelio escamoso del exocérvix, que en condiciones normales no está queratinizado, produce una capa córnea que lo vuelve opaco y blanquecino. A ese engrosamiento de la queratina se le llama también hiperqueratosis cervical. En la mayoría de los casos la causa no llega a identificarse: buena parte de las leucoplasias cervicales son idiopáticas. Otras veces, detrás hay una irritación crónica de la mucosa, la infección por el virus del papiloma humano o, con menos frecuencia, una lesión escamosa subyacente. El color blanco, por sí mismo, no dice cuál de estas historias es la verdadera. La leucoplasia cervical tiene una particularidad que la hace reconocible en la colposcopia: se ve blanca antes de aplicar nada. Esto la separa de las llamadas zonas acetoblancas, que solo se tiñen de blanco cuando el ginecólogo pincela el cuello con ácido acético. La placa de la leucoplasia ya está ahí, blanca, desde el primer vistazo, incluso a simple vista si es extensa. Ese mismo grosor de queratina tiene un inconveniente: tapa lo que hay debajo. Sobre una leucoplasia no se puede valorar bien el patrón de los vasos, que es una de las claves que el colposcopista utiliza para juzgar la gravedad de una zona. La placa, en cierto modo, hace de pantalla. Aquí conviene ser preciso. La leucoplasia de cuello es una descripción morfológica, no un veredicto: encontrar queratina en el cérvix no significa, de entrada, que exista una lesión premaligna. La mayoría corresponde a depósitos de queratina banales, muchas veces en el contexto de una cervicitis crónica. El problema es que, en una minoría de casos, esa misma capa blanca puede recubrir una neoplasia intraepitelial cervical o una displasia que de otro modo pasaría inadvertida. Por esa razón, la norma es sencilla: cualquier zona de leucoplasia en el cuello del útero se biopsia para saber qué hay debajo. No porque la placa sea peligrosa en sí, sino porque es la única forma de descartar que esconda algo. La decisión final siempre se toma en la secuencia habitual del cribado cervical, con la biopsia como árbitro. No. Es un hallazgo, no un cáncer. Describe una placa blanca de queratina en el cérvix cuyo significado depende de lo que muestre la biopsia. La mayoría son benignas. La leucoplasia es blanca desde el principio, antes de aplicar ningún reactivo, porque su color viene de la queratina. Las zonas acetoblancas, en cambio, solo aparecen blancas tras pincelar el cuello con ácido acético durante la colposcopia. Es una distinción que orienta al colposcopista. Porque la capa de queratina impide ver lo que hay debajo, y en una fracción de casos oculta una lesión escamosa que conviene identificar a tiempo. La biopsia es lo que permite separar la placa inofensiva de la que no lo es.Qué es la leucoplasia de cuello
Un hallazgo de la colposcopia
Qué significa encontrarla
Preguntas frecuentes
¿La leucoplasia de cuello es cáncer?
¿En qué se diferencia de una zona acetoblanca?
¿Por qué se biopsia si suele ser benigna?
Referencias
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