DICCIONARIO MÉDICO
Lavado de manos quirúrgico
El lavado de manos quirúrgico, o antisepsia prequirúrgica de las manos, es el procedimiento con el que el equipo de quirófano trata manos y antebrazos antes de una intervención para reducir al mínimo los microorganismos de la piel. A diferencia del lavado corriente, actúa también sobre la flora propia de la piel y deja un efecto que se prolonga durante la operación. Se trata de una medida de antisepsia que el personal aplica sobre manos y antebrazos justo antes de entrar en el campo estéril. El adjetivo "quirúrgico" procede del griego cheirourgía, de cheir (mano) y érgon (obra): literalmente, trabajo hecho con las manos. Tiene sentido, porque son precisamente las manos del cirujano las que se preparan aquí. El objetivo no es tanto la limpieza visible como rebajar al máximo la carga de gérmenes antes de tocar los tejidos del paciente. No equivale al lavado higiénico de la vida diaria. Aquel arrastra suciedad y microbios ocasionales; este va más allá y también reduce la flora que habita de forma estable en la piel. Puede hacerse con un jabón antiséptico y agua o, cada vez con más frecuencia, con una solución de base alcohólica. Los antisépticos empleados, como la clorhexidina o la povidona yodada, dejan además una actividad residual que sigue frenando el crecimiento bacteriano bajo el guante. La piel alberga dos poblaciones de microorganismos. La flora transitoria se deposita en la superficie a lo largo del día y se retira con relativa facilidad. La residente vive de manera permanente en las capas más profundas y alrededor de los folículos, y resiste mucho mejor. El lavado corriente basta para la primera; la antisepsia quirúrgica busca reducir también la segunda y mantener el efecto en el tiempo. Importa porque un guante puede romperse durante la intervención, y en ese momento lo único que separa la herida de la piel del cirujano es esa preparación previa. Durante décadas, la imagen del cirujano frotándose con un cepillo formó parte del ritual del quirófano. La evidencia cambió esa costumbre. Desde 2009, la Organización Mundial de la Salud desaconseja el cepillado, que daña la piel sin aportar ventajas claras, y recomienda frotarse con soluciones a base de alcohol. Las mismas directrices insisten en detalles que parecen menores y no lo son: uñas cortas y naturales, sin esmalte ni postizos, y sin anillos ni pulseras, porque bajo las joyas se acumulan gérmenes que ninguna técnica retira del todo. No exactamente. La antisepsia quirúrgica emplea preparados específicos y una pauta más larga y minuciosa que el gesto rápido de la higiene diaria. La lógica es parecida, pero el nivel de exigencia y el tiempo dedicado son mayores. No. Guantes y antisepsia se complementan; ninguno de los dos vuelve prescindible al otro. La antisepsia actúa sobre la piel viva reduciendo sus microorganismos; la asepsia es el conjunto de medidas dirigidas a mantener todo el entorno libre de gérmenes, desde el instrumental hasta el aire del quirófano. El lavado de manos quirúrgico es una pieza de esa estrategia más amplia.Qué es el lavado de manos quirúrgico
Flora transitoria y flora residente
Del cepillo a la solución hidroalcohólica
Preguntas frecuentes
¿Sirve el gel hidroalcohólico que se usa fuera del quirófano?
¿El lavado quirúrgico sustituye a los guantes?
¿En qué se diferencia de la asepsia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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