DICCIONARIO MÉDICO
Intolerancia
En medicina, la intolerancia es una reacción adversa del organismo frente a una sustancia (con frecuencia un alimento o un medicamento) en cuya aparición no interviene el sistema inmunitario. Ese detalle, la ausencia de un mecanismo inmunológico, es lo que la separa de la alergia, con la que a menudo se confunde en el lenguaje corriente. La palabra viene del latín tolerare, que significa soportar o sostener, precedido de la partícula negativa in. Intolerancia es, literalmente, la incapacidad de soportar algo. Trasladada al terreno clínico, describe la respuesta desfavorable que produce una sustancia cuando el cuerpo no puede procesarla, digerirla o eliminarla como sería esperable. En la mayoría de los casos el origen es enzimático o metabólico: falta una enzima, o su actividad resulta insuficiente, y la sustancia sin procesar acaba provocando molestias. La intolerancia a la lactosa, por el déficit de lactasa, es el ejemplo más conocido. Otras veces el mecanismo es farmacológico o tóxico, y en algunos cuadros ni siquiera se ha llegado a aclarar del todo. La distinción tiene consecuencias prácticas. En la alergia el sistema inmunitario reconoce la sustancia como una amenaza y monta una respuesta contra ella, casi siempre mediada por anticuerpos del tipo inmunoglobulina E. Esa respuesta puede dispararse con cantidades mínimas y, en los casos graves, llegar a la anafilaxia. La intolerancia funciona de otra manera. Suele depender de la dosis: quien tiene intolerancia a la lactosa tolera a menudo un poco de leche sin notar nada, mientras que un pequeño resto basta para desencadenar la reacción en quien es alérgico. Existe una zona de solapamiento que conviene señalar. La enfermedad celíaca se llama a veces, de forma popular, intolerancia al gluten, pero en rigor es una enfermedad de base inmunitaria, no una intolerancia clásica. El uso cotidiano del término, más laxo, tiende a meter en el mismo saco realidades muy distintas. El grupo más numeroso es el de las intolerancias alimentarias de causa enzimática, encabezado por la de la lactosa y seguido por la de la fructosa o el sorbitol. Todas comparten el mismo esquema: un azúcar o un componente de la dieta que no se digiere o no se absorbe bien y termina fermentando en el intestino. Hay un segundo uso, el farmacológico. Se habla de intolerancia a un medicamento cuando una persona sufre los efectos conocidos de ese fármaco con dosis que otros toleran sin problema, algo que no debe confundirse con la alergia al mismo. El adjetivo se aplica también a contextos muy específicos, como la mala tolerancia al acetato del líquido de diálisis. Fuera del ámbito digestivo, la expresión intolerancia a la glucosa (o intolerancia hidrocarbonada) designa algo distinto: no un problema para digerir un azúcar, sino una respuesta alterada del metabolismo ante una carga de glucosa. Mismo término, terreno completamente diferente. No. La alergia es una reacción del sistema inmunitario; la intolerancia no lo es. De ahí se derivan casi todas las demás diferencias, empezando por el papel de la cantidad: en la intolerancia suele importar cuánto se toma, en la alergia no tanto. Del latín tolerare, soportar, con la in negativa delante. Significa, en su origen, no poder soportar una sustancia. Aunque se le llame coloquialmente intolerancia al gluten, la enfermedad celíaca es un trastorno de base inmunitaria, con daño de la mucosa intestinal. Por su mecanismo se aparta de las intolerancias enzimáticas y se aproxima más al grupo de las reacciones inmunológicas. Con frecuencia sí, en pequeña cantidad, porque muchas intolerancias dependen de la dosis. Cada persona tiene un umbral propio, y ese umbral es justo lo que rara vez se cumple en una alergia verdadera.Qué es la intolerancia
Intolerancia y alergia no son lo mismo
Dónde aparece el término
Preguntas frecuentes
¿Intolerancia y alergia son lo mismo?
¿De dónde procede la palabra?
¿La enfermedad celíaca es una intolerancia?
¿Una persona con intolerancia puede tomar algo del alimento que le sienta mal?
Referencias
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