DICCIONARIO MÉDICO
Inmunoterapia
La inmunoterapia es el conjunto de estrategias médicas que utilizan, estimulan o modulan el sistema inmunitario del propio paciente para combatir una enfermedad. Aunque su aplicación más conocida en la actualidad es el tratamiento del cáncer, el concepto abarca también la desensibilización frente a alergias y diversas formas de modulación inmunológica en enfermedades autoinmunes. El término se compone del prefijo inmuno-, derivado del latín immūnis (exento, libre de carga), que en la medicina latina pasó a significar "libre de enfermedad", y del sufijo -terapia, procedente del griego θεραπεία (therapeía, cuidado, curación). Literalmente, designa cualquier forma de curación que opere a través de la inmunidad. Otras intervenciones médicas actúan directamente sobre la enfermedad (un fármaco que destruye una bacteria, por ejemplo); la inmunoterapia, en cambio, busca que sea el propio organismo el que identifique y neutralice al agente patológico. Esa idea, que hoy vertebra una parte considerable de la inmunología clínica, tardó más de un siglo en pasar de la intuición al arsenal médico convencional. En 1891, el cirujano neoyorquino William B. Coley (1862-1936) inyectó una mezcla de bacterias muertas en los tumores de varios pacientes con sarcomas avanzados. Coley no disponía de vocabulario inmunológico para explicar lo que observó (regresiones parciales e incluso remisiones completas en algunos casos), pero había llegado a la conclusión de que una infección podía despertar en el organismo una respuesta capaz de destruir tejido tumoral. Sus preparados, conocidos como "toxinas de Coley", se utilizaron de forma irregular durante décadas sin que la comunidad médica les concediera respaldo unánime. Casi al mismo tiempo, Paul Ehrlich planteaba en Alemania que el sistema inmunitario debía de ejercer algún tipo de vigilancia frente a las células anómalas. La idea quedó en suspenso. No fue retomada hasta los años cincuenta, cuando Frank Macfarlane Burnet (Nobel de Medicina en 1960) y Lewis Thomas formularon la hipótesis de la inmunovigilancia del cáncer: el organismo patrulla de forma continua sus propios tejidos y elimina células con alteraciones potencialmente malignas antes de que lleguen a formar un tumor clínicamente detectable. El concepto fue muy discutido y pasó por décadas de escepticismo antes de recibir confirmación experimental. El giro definitivo se produjo a finales del siglo XX, cuando James Allison descubrió que bloquear una molécula inhibidora llamada CTLA-4 permitía a los linfocitos T atacar tumores con mayor eficacia, y Tasuku Honjo identificó un mecanismo análogo a través de la molécula PD-1. Ambos recibieron el Nobel de Medicina en 2018. El reconocimiento validaba un principio biológico que Coley había intuido más de un siglo antes, aunque con herramientas completamente distintas. El fundamento biológico de la inmunoterapia oncológica descansa en una observación: el sistema inmunitario es capaz de reconocer células transformadas gracias a los antígenos anómalos que estas presentan en su superficie. Los linfocitos, las células NK y las células dendríticas participan en esa vigilancia. Sin embargo, los tumores desarrollan mecanismos para esquivarla: pueden dejar de expresar antígenos reconocibles, secretar citoquinas que suprimen la respuesta local o activar "frenos" moleculares que inhiben a los linfocitos que se acercan al tejido tumoral. La inmunoterapia, en términos conceptuales, puede actuar en dos direcciones: potenciar la capacidad ofensiva del sistema inmunitario (por ejemplo, amplificando la activación de los linfocitos T) o eliminar los mecanismos de freno que el tumor utiliza para protegerse. Esas dos estrategias no se excluyen; de hecho, gran parte de la investigación actual explora cómo combinarlas. Fuera de la oncología, la inmunoterapia tiene una tradición igualmente larga en la alergología. La desensibilización consiste en exponer de forma gradual al organismo a cantidades crecientes de un inmunógeno (el alérgeno) con el objetivo de inducir tolerancia. El principio es distinto al de la inmunoterapia oncológica (en un caso se atenúa una respuesta inmunitaria excesiva; en el otro se potencia una respuesta insuficiente), pero ambos comparten la lógica de intervenir sobre la inmunidad del paciente en lugar de atacar directamente al agente causal. Existe también un uso creciente del término en el contexto de las enfermedades autoinmunes, donde el objetivo no es estimular ni atenuar la respuesta inmunitaria en bloque, sino redirigirla o corregir el error de reconocimiento que lleva al sistema inmunitario a atacar tejidos propios. Los límites del concepto siguen ampliándose a medida que la inmunología identifica nuevas dianas moleculares susceptibles de intervención. Del latín immūnis (exento, libre de enfermedad) y del griego θεραπεία (therapeía, curación). Literalmente, curación a través de la inmunidad. La palabra comenzó a extenderse en la literatura médica anglófona a lo largo del siglo XX y entró en el uso corriente del español médico sin adaptación ortográfica. Un cirujano del Hospital de Cáncer de Nueva York (hoy Memorial Sloan Kettering) que en 1891 empezó a inyectar bacterias muertas en tumores avanzados. Sus resultados eran inconsistentes y la comunidad médica los recibió con escepticismo, pero la idea de que una respuesta inmunitaria podía destruir un tumor se considera hoy el punto de partida de la inmunoterapia oncológica. Su hija, Helen Coley Nauts, fundó en 1953 el Cancer Research Institute para continuar la línea de investigación. No. La desensibilización frente a alérgenos es una forma de inmunoterapia con décadas de práctica clínica consolidada. El concepto se extiende también a enfermedades autoinmunes y, de manera más reciente, a estrategias de modulación inmunológica en el trasplante de órganos. La aparición de otras modalidades terapéuticas dominantes a lo largo del siglo XX (primero la irradiación, después los agentes citotóxicos) eclipsó los primeros intentos inmunoterapéuticos. La hipótesis de la inmunovigilancia fue controvertida durante décadas. Solo cuando se identificaron las moléculas concretas que los tumores utilizan para frenar al sistema inmunitario (CTLA-4, PD-1 y sus ligandos) se pudo diseñar una intervención reproducible, y eso no ocurrió hasta finales de los años noventa del siglo pasado. Consulte también la información clínica sobre inmunoterapia Si busca información aplicada sobre este tratamiento en el contexto oncológico, puede consultar la página del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra sobre inmunoterapia y vacunas contra el cáncer. Para información sobre inmunoterapia en el ámbito de las enfermedades alérgicas, consulte la página de inmunoterapia en alergología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos vinculados a la inmunoterapia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la inmunoterapia
De las toxinas de Coley al Nobel de 2018
Vigilancia inmunitaria y evasión tumoral
Un concepto con dos grandes contextos clínicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra inmunoterapia?
¿Quién fue William Coley?
¿La inmunoterapia se aplica solo en oncología?
¿Por qué tardó tanto en consolidarse como opción frente al cáncer?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026