DICCIONARIO MÉDICO
Injerto de esponjosa
Un injerto de esponjosa es un injerto de hueso esponjoso, la parte interna y porosa del hueso, también llamada tejido trabecular. Se emplea sobre todo para rellenar cavidades y defectos del hueso y para estimular la formación de hueso nuevo, ya que su estructura abierta se revasculariza y se integra con rapidez. Se diferencia del injerto de hueso cortical, más denso, cuyo papel es aportar resistencia mecánica. El hueso tiene dos formas de organizarse. La capa externa, compacta y dura, es el hueso cortical; el interior, formado por una red de trabéculas con aspecto de esponja, es el hueso esponjoso. Un injerto de esponjosa toma precisamente ese tejido trabecular de una zona donante y lo lleva allí donde falta hueso. Su nombre viene de su aspecto. Vista de cerca, la esponjosa es una malla de huecos y tabiques que recuerda a una esponja, y en esos huecos aloja la médula ósea. Esa porosidad no es un defecto, sino la razón de su utilidad: multiplica la superficie por la que el injerto entra en contacto con el lecho receptor. El injerto de esponjosa persigue estimular la osteogénesis, es decir, la formación de hueso nuevo, cuando esta es insuficiente o va con retraso. Rellena cavidades dejadas por quistes o fracturas, favorece la soldadura de un hueso que no termina de consolidar y sirve de apoyo cuando se busca fusionar una articulación. La meta es que, con el tiempo, el hueso propio del paciente sustituya por completo al material injertado. Esa sustitución se apoya en tres mecanismos. Por osteogénesis, las células vivas que viajan en el injerto fabrican hueso; por osteoinducción, ciertas señales del injerto empujan a las células del receptor a formar hueso; y por osteoconducción, la malla trabecular actúa como andamio sobre el que crece el hueso nuevo. La esponjosa destaca en los dos primeros: al ser porosa y rica en células, se revasculariza pronto y se incorpora deprisa. El injerto acaba reemplazado por hueso vivo mediante un proceso conocido como creeping substitution, o sustitución progresiva. La elección entre hueso esponjoso y hueso cortical depende de lo que haga falta. El injerto cortical, denso y compacto, aporta resistencia mecánica inmediata y actúa de puntal cuando la zona debe soportar carga, aunque se revasculariza con lentitud. El de esponjosa carece de esa firmeza inicial. A cambio se integra mucho antes y forma hueso con más facilidad. Cuando el objetivo es rellenar un defecto y estimular hueso nuevo, la esponjosa es la elección habitual; la cortical se reserva para cuando se necesita soporte estructural. Es la parte interna del hueso, formada por una red de trabéculas con aspecto de esponja que aloja la médula ósea. Se opone al hueso cortical, la capa externa compacta y dura. Para rellenar cavidades y defectos del hueso, ayudar a consolidar fracturas que tardan en soldar y favorecer la fusión de articulaciones. Aporta sobre todo capacidad de formar hueso nuevo, más que resistencia mecánica. El cortical es hueso compacto y da resistencia inmediata, pero se integra despacio. La esponjosa es porosa, se revasculariza y se incorpora antes, y estimula mejor la formación de hueso. Uno aporta solidez; la otra, rapidez y actividad biológica. No tal cual. Con el tiempo, el hueso propio del paciente sustituye de forma progresiva al injertado, hasta reemplazarlo. Esa renovación es, precisamente, lo que se busca al colocar una esponjosa.Qué es un injerto de esponjosa
Para qué sirve y cómo se integra
Esponjosa frente a cortical
Preguntas frecuentes
¿Qué es el hueso esponjoso?
¿Para qué se usa un injerto de esponjosa?
¿En qué se diferencia del injerto de hueso cortical?
¿El injerto se queda para siempre?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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