DICCIONARIO MÉDICO
Infección aerógena
La infección aerógena es aquella que se adquiere por vía respiratoria, al inhalar partículas suspendidas en el aire que contienen un agente con capacidad patógena. Esas partículas se generan al toser, estornudar, hablar o cantar, y su tamaño determina cuánto tiempo permanecen flotando y a qué distancia pueden alcanzar a otra persona. Se trata de uno de los tipos de infección clasificados según la vía por la que el microorganismo llega al huésped. En este caso, el vehículo es el aire, y la puerta de entrada, el aparato respiratorio. Se opone a las infecciones que se transmiten por contacto, por el agua o los alimentos, o a través de un vector. El adjetivo aerógeno se forma sobre el griego aḗr (aire) y el sufijo -geno (que se genera o se produce por). Literalmente, por tanto, alude a lo que se origina o se propaga a través del aire. En la práctica médica, la expresión vía aerógena designa el mecanismo por el que ciertos agentes recorren distancias dentro de partículas respiratorias hasta ser inhalados. Cuando una persona con una infección respiratoria exhala con fuerza, expulsa una nube de partículas de secreciones de tamaños muy diversos. Las más grandes, denominadas gotículas (con un diámetro aproximado de entre 5 y 10 micrómetros), caen pronto sobre las superficies cercanas y solo alcanzan a quien está a menos de un metro. Las más pequeñas pierden agua por evaporación y quedan reducidas a un residuo sólido, el núcleo goticular, de menos de 5 micrómetros. Ese tamaño diminuto lo cambia todo. Los núcleos goticulares, junto con los aerosoles respiratorios, pueden mantenerse suspendidos durante minutos u horas y desplazarse con las corrientes de aire lejos de su origen. La divisoria clásica entre unos y otros se fijó en las 5 micras, aunque la investigación más reciente sitúa la frontera real de lo que permanece flotando bastante más arriba, cerca de las 100 micras. Varios factores ambientales modulan este trayecto. La ventilación del espacio, la humedad relativa, la temperatura y la radiación ultravioleta influyen en cuánto sobreviven las partículas y hasta dónde llegan. Por eso la transmisión aérea resulta mucho más eficiente en interiores mal ventilados que al aire libre. Conviene separar dos mecanismos que a menudo se confunden. En la transmisión por gotículas, las partículas grandes actúan a corta distancia y necesitan proximidad física: se depositan directamente sobre la mucosa de los ojos, la nariz o la boca de quien está enfrente. La transmisión aérea propiamente dicha opera con partículas pequeñas que flotan y recorren distancias mayores, de modo que puede afectar a alguien que no ha estado en contacto estrecho con el foco. La distinción tiene consecuencias prácticas en las medidas de aislamiento respiratorio, que difieren según el agente se propague por gotículas o por verdadera vía aérea. El ejemplo canónico de infección aerógena es la tuberculosis. El bacilo que la causa se transmite casi exclusivamente por inhalación de núcleos goticulares, cada uno con muy pocos microorganismos en su interior; un solo bacilo alojado en una de esas partículas resulta más peligroso que una cantidad mayor encerrada en una gotícula grande, porque esta última no permanece flotando. Otras enfermedades con transmisión aérea reconocida son el sarampión y la varicela, ambas de gran capacidad de propagación. Varios virus respiratorios comparten también esta vía en distinta medida, un aspecto que la pandemia de COVID-19 puso en primer plano. Procede del griego aḗr, aire, y del sufijo -geno, que indica origen o generación. Aplicado a una infección, señala que el agente se transmite y se adquiere a través del aire. No. La transmisión por gotículas ocurre a corta distancia, con partículas grandes que caen rápido y exigen cercanía. La transmisión aérea se produce con partículas pequeñas que permanecen suspendidas y pueden alcanzar a personas alejadas del foco. La tuberculosis. Su agente se contagia por la inhalación de partículas aerógenas de uno a cinco micrómetros capaces de llegar hasta el alveolo pulmonar, lo que la convierte en el modelo de referencia de esta vía. Solo en parte. Frente a las gotículas grandes, alejarse ayuda porque caen enseguida. Frente a los núcleos goticulares, que flotan y viajan con el aire, la distancia pierde eficacia y cobran peso la ventilación y la renovación del aire.Qué es una infección aerógena
Cómo viaja el agente por el aire
Vía aerógena y vía por gotículas
Enfermedades de transmisión aérea
Preguntas frecuentes
¿Qué significa aerógeno?
¿Es lo mismo transmisión aérea que transmisión por gotículas?
¿Qué enfermedad es el ejemplo clásico de infección aerógena?
¿La distancia protege frente a una infección aerógena?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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