DICCIONARIO MÉDICO
Hipoosmolaridad
La hipoosmolaridad es el descenso de la osmolaridad de un líquido corporal, sobre todo del plasma, por debajo de su rango normal, situado en torno a 275 a 295 mOsm/kg. Refleja un exceso de agua frente a los solutos disueltos: el líquido queda, en la práctica, diluido. El sodio es el soluto que más aporta a la osmolaridad del plasma, de modo que este estado suele coincidir con una hiponatremia verdadera. Su efecto sobre el organismo es la entrada de agua en las células, que aumentan de volumen. Se habla de hipoosmolaridad cuando la concentración de partículas osmóticamente activas de un líquido corporal cae por debajo de lo habitual. En el plasma, el valor normal ronda los 275 a 295 mOsm/kg; las cifras inferiores definen el estado hipoosmolar. La palabra une el prefijo griego ὑπό (hypó), que significa por debajo, con osmol, la unidad que cuantifica la concentración osmótica. Osmol procede de ósmosis, término que el siglo XIX tomó del griego ὠσμός (ōsmós), impulso o empuje, para nombrar el paso de agua a través de una membrana semipermeable. En su origen, por tanto, el nombre alude a una concentración osmótica baja. Osmolaridad y osmolalidad no son idénticas: la primera cuenta los osmoles por litro de disolución y la segunda, por kilogramo de agua. El laboratorio mide osmolalidad, pero en los líquidos del organismo ambas cifras se separan tan poco que suelen emplearse como equivalentes. El detalle se aborda en las entradas osmolaridad y osmolalidad. Determinan la osmolaridad del plasma, sobre todo, el sodio y los aniones que lo acompañan, con un peso menor de la glucosa y la urea. El cuerpo la mantiene en un margen estrecho gracias a dos herramientas que trabajan a la vez: los osmorreceptores del hipotálamo, que regulan la sed, y la hormona antidiurética, que decide cuánta agua retiene o elimina el riñón. Un cambio pequeño basta para ponerlas en marcha. Si el agua acaba pesando más que los solutos, la osmolaridad baja. El agua se desplaza entonces desde el plasma hacia el interior de las células, más concentradas, y estas se hinchan. El órgano que peor tolera esa hinchazón es el cerebro, alojado en una cavidad ósea que no cede ante los aumentos de volumen (el cráneo no se expande). De ahí que las repercusiones de la hipoosmolaridad grave sean ante todo neurológicas. El ritmo importa tanto como la cifra. Los estados hipoosmolares se ordenan por el mecanismo que los genera. Unas veces sobra agua, que diluye los solutos; otras falta sodio en mayor proporción que el agua perdida. El grupo dilucional reúne las situaciones en que el organismo incorpora o retiene más agua de la que puede excretar. Ocurre cuando la hormona antidiurética se libera de forma inapropiada, cuando la bebida supera la capacidad depuradora del riñón (como en la potomanía, un consumo compulsivo de agua) o cuando el riñón no consigue diluir bien la orina. El segundo grupo depende de pérdidas de sodio, renales o digestivas, que desajustan el equilibrio osmótico. Como el sodio aporta el grueso de la osmolaridad plasmática, la hipoosmolaridad suele traducir una hiponatremia verdadera, aquella en que el sodio está de veras diluido. La distinción no es un tecnicismo ocioso: no todo sodio bajo se acompaña de osmolaridad baja. Cuando la glucosa se dispara, por ejemplo, arrastra agua fuera de las células y rebaja el sodio sin que la osmolaridad caiga. Esa hiponatremia no es hipoosmolar. En el extremo opuesto está la hiperosmolaridad, con solutos por encima del rango normal y salida de agua desde las células. Cada estado mueve el agua en un sentido distinto entre los compartimentos del cuerpo. Del griego hypó, por debajo, unido a osmol, la unidad de concentración osmótica que a su vez deriva de ósmosis (ōsmós, impulso). Significa, en sentido literal, concentración osmótica baja. No del todo. La hiponatremia es el descenso del sodio en sangre y la hipoosmolaridad, el de la concentración total de solutos. Como el sodio manda en el plasma, casi siempre aparecen juntas, pero existen hiponatremias con osmolaridad normal o alta, como la que provoca una glucemia muy elevada. Porque el agua penetra en las células cuando su entorno se diluye, y el encéfalo ocupa una caja ósea sin margen para crecer. Tolera mal esa expansión. La osmolaridad expresa osmoles por litro de disolución y la osmolalidad, por kilogramo de agua. En el organismo la diferencia es tan corta que ambos términos se intercambian, si bien el laboratorio informa osmolalidad.Qué es la hipoosmolaridad
Por qué desciende y cómo afecta a las células
Tipos según el origen del desequilibrio
Vínculo con la hiponatremia y contraste con la hiperosmolaridad
Preguntas frecuentes sobre la hipoosmolaridad
¿De dónde procede la palabra hipoosmolaridad?
¿Es lo mismo que la hiponatremia?
¿Por qué el cerebro es el órgano más sensible?
¿Qué distingue la osmolaridad de la osmolalidad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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