DICCIONARIO MÉDICO
Herpes gestacional
El herpes gestacional es una enfermedad ampollosa de la piel, de origen autoinmune, que aparece durante el embarazo o poco después del parto. Su nombre induce a confusión: pese a él, no tiene ninguna relación con los virus del herpes. La medicina actual prefiere denominarlo penfigoide gestacional, una etiqueta más fiel a su verdadera naturaleza. El herpes gestacional, hoy llamado penfigoide gestacional, es una dermatosis autoinmune propia del embarazo. Se caracteriza por la formación de ampollas tensas muy pruriginosas, precedidas de lesiones parecidas a habones, que suelen comenzar alrededor del ombligo y extenderse después por el tronco y las extremidades. Aparece por lo general en el segundo o el tercer trimestre, y a veces en los días que siguen al parto. Nada de esto lo provoca un microorganismo. A diferencia del herpes vírico, aquí no hay virus, ni contagio, ni latencia. Lo que hay es un desajuste del propio sistema inmunitario de la gestante, dirigido contra una proteína de su piel. El nombre es un vestigio histórico. Las ampollas de esta enfermedad se disponen en grupos, con un aspecto que los médicos del siglo XIX calificaron de "herpetiforme", es decir, semejante al de una erupción herpética. De ahí el término latino herpes gestationis con el que se la conoció durante décadas. Pero el parecido es solo visual. En 1982, Holmes y Black propusieron reordenar las enfermedades cutáneas del embarazo y rebautizaron el cuadro como penfigoide gestacional, un nombre que lo sitúa donde le corresponde, junto al penfigoide ampolloso y lejos de los virus. Muchos autores reclaman retirar del todo la denominación antigua, precisamente porque no existe conexión real con lo herpético. La enfermedad se debe a autoanticuerpos de tipo IgG que atacan una proteína de la membrana basal de la piel. Esa proteína es el colágeno XVII, también conocido como BP180, un componente del hemidesmosoma, la estructura que ancla las células de la epidermis a las capas profundas. Los anticuerpos reconocen sobre todo una región concreta de esa molécula, denominada NC16A. La clave de por qué esto ocurre durante la gestación está en la placenta. El colágeno XVII no solo se encuentra en la piel: también está presente en el epitelio amniótico y en el cordón umbilical. Se cree que una expresión anómala de antígenos de origen paterno en el tejido placentario desencadena una respuesta inmunitaria que, por reacción cruzada, termina volviéndose contra la misma proteína en la piel de la madre. Al fijarse los anticuerpos, se activa el complemento, se deposita el factor C3 a lo largo de la unión entre dermis y epidermis, y ambas capas se separan: así nace la ampolla, que en este caso es subepidérmica. Existe además una predisposición genética, con mayor frecuencia de los antígenos HLA-DR3 y HLA-DR4 en las mujeres afectadas. Distinguir bien esta entidad evita errores de peso. Frente a una infección herpética verdadera, el penfigoide gestacional no responde a ningún virus y no se transmite. Frente al pénfigo, la diferencia es de profundidad: en el pénfigo la separación ocurre dentro de la epidermis, mientras que aquí la ampolla se forma por debajo de ella, como en el penfigoide ampolloso, con el que comparte mecanismo. Y frente a otras dermatosis del embarazo, como la erupción polimorfa del embarazo, se separa por su base autoinmune y por el hallazgo de los depósitos de C3 en la membrana basal. Es una enfermedad rara. Su incidencia se estima en torno a un caso por cada 50.000 embarazos, lo que la convierte en la menos común de las dermatosis específicas de la gestación. Puede reaparecer en embarazos posteriores y, en ocasiones, se asocia a tumores del tejido trofoblástico, como la mola hidatiforme. Por el paso de los anticuerpos maternos a través de la placenta, alrededor de una décima parte de los recién nacidos presenta lesiones cutáneas leves y transitorias; se han descrito también una mayor frecuencia de prematuridad y de bajo peso al nacer. No. No lo causa ningún virus ni ningún microbio, sino el propio sistema inmunitario de la gestante. No se contagia de una persona a otra. Por el aspecto de sus ampollas, agrupadas de un modo que recuerda a una erupción herpética. Es un nombre heredado del siglo XIX. Desde 1982 se prefiere la denominación penfigoide gestacional. Contra el colágeno XVII o BP180, una proteína del hemidesmosoma presente en la membrana basal de la piel y también en el tejido placentario y el cordón umbilical. Esa coincidencia explica su vínculo con el embarazo. En la mayoría de los casos, no de forma directa. Como los anticuerpos maternos atraviesan la placenta, una minoría de recién nacidos presenta lesiones cutáneas leves que desaparecen solas en pocos días.Qué es el herpes gestacional
Por qué se llamó herpes sin serlo
Mecanismo autoinmune
Diferenciación
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿El herpes gestacional es contagioso?
¿Por qué se llama herpes si no lo es?
¿Contra qué van dirigidos los anticuerpos?
¿Afecta al bebé?
Referencias
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