DICCIONARIO MÉDICO
Gnatostomiasis
La gnatostomiasis es una infección parasitaria que se contrae al comer pescado de agua dulce crudo o poco cocinado, y con menos frecuencia otros animales, portadores de larvas del gusano Gnathostoma. En el ser humano la larva no llega a adulto: viaja bajo la piel y, a veces, por los órganos internos, y produce hinchazones que cambian de sitio. Es propia de Asia, sobre todo de Tailandia y Japón, y de algunas zonas de América Latina como México. Su nombre procede del gusano que la causa. La gnatostomiasis, también llamada gnatostomosis, es una zoonosis parasitaria: una enfermedad de origen animal que llega al ser humano de manera accidental. La causan las larvas de varias especies del género Gnathostoma, unos nematodos cuyos adultos viven en el estómago de perros, gatos y otros carnívoros. La persona nunca alberga al gusano adulto, solo a la larva. El nombre se forma sobre el del parásito, al que se añade el sufijo médico -iasis, empleado para designar infecciones producidas por gusanos u otros agentes. Gnathostoma, a su vez, remite a la cabeza del nematodo, un bulbo con la boca rodeada de ganchos. La enfermedad lleva escrito en su nombre, por tanto, el rasgo anatómico de quien la provoca. Lo que define al cuadro es el movimiento. La larva, incapaz de madurar en un huésped que no le corresponde, se desplaza por los tejidos en lugar de asentarse, y ese vagar es el origen de casi todas sus manifestaciones. Por eso la gnatostomiasis se agrupa entre las formas de larva migrans, las parasitosis en las que una larva errante, y no un gusano fijo, es la protagonista. La vía de contagio es la comida. Basta con ingerir la larva viva en pescado de agua dulce, anguila, rana o serpiente que no se hayan cocinado bien, algo habitual en platos tradicionales de varias cocinas asiáticas y americanas basados en pescado crudo o marinado. El marinado con limón o vinagre, al no cocer el alimento, no elimina la larva. No se transmite de persona a persona. Tampoco por el simple contacto con animales: hace falta comer el tejido donde la larva se ha enquistado. Ese detalle explica por qué la enfermedad aparece agrupada en zonas y comunidades con una misma costumbre culinaria, y por qué viaja con los platos más que con las personas. Según por dónde circule la larva, la gnatostomiasis adopta formas distintas. La más frecuente es la cutánea, en la que el parásito se mueve bajo la piel y provoca hinchazones que aparecen, desaparecen y reaparecen en otro lugar días después, acompañadas a veces de enrojecimiento o picor. Ese vaivén de la inflamación es su sello y ha dado nombre a descripciones clásicas como la del edema migratorio. Cuando la larva se adentra hacia el interior se habla de forma visceral, con afectación posible del hígado, el pulmón o el aparato urinario. Dos localizaciones merecen mención aparte por su gravedad: el ojo, en la forma ocular, y el sistema nervioso, en la forma neurológica, la más temida, que en países como Tailandia figura entre las causas de complicaciones cerebrales graves. Un rasgo de laboratorio acompaña a menudo al cuadro, el aumento de eosinofilia en la sangre, propio de muchas infecciones por helmintos. El mapa de la gnatostomiasis dibuja dos grandes focos. El primero y más antiguo está en Asia: Tailandia, Japón, Vietnam y China concentran desde hace décadas la mayoría de los casos, con Gnathostoma spinigerum como principal responsable. En varias de esas regiones la enfermedad se conocía por nombres locales mucho antes de identificarse al parásito. Más reciente es el foco americano. México encabeza los registros del continente, con miles de casos documentados y una especie propia, Gnathostoma binucleatum, a la que se sumaron los primeros casos autóctonos reconocidos hacia 1970. Ecuador y Perú completan el mapa latinoamericano. Fuera de estas zonas la gnatostomiasis aparece de forma esporádica, casi siempre en viajeros que se infectaron en un país endémico. Al provocar lesiones que se desplazan, la gnatostomiasis se parece a otras parasitosis de larva errante. La distinción principal es con la larva migrans cutánea de los anquilostomas de perros y gatos, que traza surcos lineales en la piel y avanza de forma más superficial y constante, sin las hinchazones intermitentes y profundas del gusano Gnathostoma. Se separa también de la larva migrans visceral por Toxocara, ligada a otro gusano y a otro mecanismo de contagio. La historia del cuadro ilustra esa confusión. Antes de conocerse su causa, en distintos países asiáticos se le habían dado nombres propios, ligados a la hinchazón o al dolor, y no fue hasta 1889 cuando se identificó por primera vez la larva del parásito en una persona. El agente y la enfermedad, hoy inseparables, tardaron medio siglo en unirse. Del nombre del gusano que la causa, Gnathostoma, más el sufijo -iasis, que en medicina señala una infección por parásitos. Gnathostoma combina las voces griegas de mandíbula y boca, por la cabeza armada de ganchos del nematodo. No. Solo se adquiere comiendo carne cruda o poco hecha de un animal que lleve la larva, casi siempre pescado de agua dulce. Un enfermo no puede transmitirla a quienes le rodean. Porque la larva no se queda quieta. Al no poder madurar en el cuerpo humano, se desplaza por los tejidos, y la inflamación la sigue allá donde va. De ahí que una zona se deshinche mientras aparece otra a cierta distancia. No es autóctona. Los casos que se ven en España y en el resto de Europa suelen ser importados, en personas que comieron pescado crudo en países de Asia o de América Latina donde el parásito sí está presente. Para conocer el parásito que causa esta enfermedad y el fenómeno que la caracteriza, puede consultar:Qué es la gnatostomiasis
Cómo se adquiere
Formas de la enfermedad
Dónde es endémica
Con qué se confunde
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra gnatostomiasis?
¿Se contagia entre personas?
¿Por qué las hinchazones cambian de sitio?
¿Es una enfermedad frecuente en España?
Referencias
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