DICCIONARIO MÉDICO
Ginatresia
La ginatresia es la oclusión parcial o completa de la luz del tracto genital femenino, ya sea de origen congénito o adquirido. Puede afectar a cualquier segmento del conducto, desde el himen hasta las trompas uterinas, e impide el paso normal del flujo menstrual o el tránsito a través del canal genital. El término procede de tres raíces griegas: γυνή (gynḗ, mujer), el prefijo privativo ἀ- (a-, sin) y τρῆσις (trēsis, perforación u orificio). Su sentido literal es, por tanto, «ausencia de orificio en la mujer», y la voz se incorporó al vocabulario médico para designar cualquier cierre anormal de un punto del conducto genital femenino. La primera documentación del vocablo en textos de obstetricia corresponde al siglo XIX, cuando se formalizaron las descripciones de las malformaciones müllerianas. Conviene distinguir ginatresia de agenesia vaginal. En la ginatresia existe un conducto formado cuya luz se ha cerrado, ya sea por una membrana, un tabique o una adherencia; en la agenesia, el segmento vaginal directamente no llegó a desarrollarse. La confusión entre ambos conceptos es frecuente en la bibliografía antigua, que a menudo agrupaba todas las obstrucciones bajo el mismo epígrafe. Las formas congénitas se originan durante la fusión y canalización de los conductos de Müller, proceso que tiene lugar entre la sexta y la vigésima semana de gestación. Si la canalización se interrumpe en algún punto, el resultado es un segmento de pared sólida que obstruye la continuidad del tracto. Según la localización de esa obstrucción, se distinguen formas distales (próximas al himen), medias y proximales (cercanas al cuello del útero). No es raro que coexistan con otras anomalías müllerianas, como útero bicorne o doble, lo cual complica el cuadro anatómico. Las ginatresias adquiridas, menos habituales, aparecen como secuela de procesos inflamatorios, traumatismos obstétricos o adherencias posquirúrgicas. El síndrome de Asherman, en el que se forman sinequias intrauterinas tras un legrado, constituye un ejemplo de ginatresia adquirida de localización uterina. Cuando la oclusión es completa y el endometrio es funcional, la sangre menstrual no encuentra salida. Se acumula primero en la vagina (hematocolpos), después en el útero y, en casos prolongados, puede refluir hacia las trompas. La manifestación clínica habitual es una amenorrea primaria que se descubre en la adolescencia, acompañada de dolor pélvico cíclico que aumenta mes a mes. La incidencia de la atresia vaginal congénita se ha estimado entre 1 de cada 4 000 y 1 de cada 10 000 nacimientos. De la unión de tres elementos griegos: γυνή (gynḗ, mujer), ἀ- (a-, sin) y τρῆσις (trēsis, orificio). El resultado es «mujer sin orificio», aludiendo a la oclusión del conducto genital. El término se consolidó en la literatura obstétrica del siglo XIX. No. En la ginatresia, el conducto se ha formado pero su luz está ocluida por una membrana, un tabique o una adherencia. En la agenesia vaginal falta el propio desarrollo del segmento, como ocurre en el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser. La distinción tiene importancia porque el abordaje y las posibilidades de corrección difieren considerablemente. Depende del grado de obstrucción. Las formas completas congénitas se manifiestan en la pubertad, cuando la acumulación de sangre menstrual retenida provoca dolor pélvico creciente y ausencia de la primera menstruación. Las formas parciales o adquiridas pueden pasar inadvertidas durante más tiempo.Qué es la ginatresia
Mecanismo embriológico y formas de presentación
Consecuencias de la obstrucción
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra «ginatresia»?
¿Es lo mismo ginatresia que agenesia vaginal?
¿En qué momento suele detectarse?
Referencias
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