DICCIONARIO MÉDICO
Giardia intestinalis
Giardia intestinalis, conocida también como Giardia lamblia o Giardia duodenalis, es el protozoo flagelado que parasita el intestino delgado humano y produce la giardiasis. Vive alternando dos formas: un quiste resistente que viaja de un huésped a otro y un trofozoíto que se ancla a la pared del intestino. Basta tragar unos pocos quistes, presentes en agua o alimentos contaminados, para que se ponga en marcha la infección. Giardia intestinalis Giardia lamblia, Giardia duodenalis Tipo: protozoo Grupo: flagelado binucleado (diplomónado) Transmisión: fecal-oral (hídrica, alimentaria y de persona a persona) Reservorio: humano y animal (zoonosis) Patogenicidad: primario Enfermedades: giardiasis Es la especie del género Giardia que parasita de forma habitual el intestino delgado del ser humano, sobre todo su tramo inicial, el duodeno y el yeyuno. Se trata de un protozoo flagelado, unicelular, que no invade los tejidos: se limita a colonizar la superficie del intestino, adherido a ella, y desde ahí perturba su funcionamiento. Su rasgo más desconcertante para quien se acerca por primera vez son los tres nombres. Giardia intestinalis, Giardia lamblia y Giardia duodenalis designan al mismo parásito, y los tres siguen en uso. La razón es histórica: el médico checo Vilém Dušan Lambl lo describió con detalle en 1859 y lo bautizó al principio como Cercomonas intestinalis; el epíteto lamblia honra su apellido, mientras que duodenalis alude al tramo del intestino donde vive. Cada autor eligió un ángulo, y la sinonimia acabó fijándose. El parásito adopta dos formas muy distintas según dónde se encuentre. El trofozoíto es la forma activa, la que se multiplica dentro del intestino. Tiene forma de pera o de gota, mide entre doce y quince micras y presenta una simetría bilateral perfecta. Sus dos núcleos, colocados uno junto al otro, y el juego de estructuras internas le dan al microscopio un aspecto que los parasitólogos describen como un pequeño rostro que devuelve la mirada. De su cara ventral, cóncava, sobresale un disco adhesivo con el que se pega a las células intestinales, y de su cuerpo salen cuatro pares de flagelos que lo impulsan girando sobre su propio eje. El quiste es la forma de resistencia y de contagio. Ovalado, de entre ocho y catorce micras, va envuelto en una pared gruesa de doble capa que lo protege del exterior. En su interior maduran cuatro núcleos, el doble que en el trofozoíto. Esa coraza le permite sobrevivir durante meses en agua fría y aguantar la cloración habitual del agua de red, un detalle nada menor: explica por qué el parásito resiste tratamientos que sí eliminan a otros microbios. Todo empieza con la ingestión de quistes. Al pasar por el estómago y llegar al intestino, el cambio de acidez despierta al parásito y de cada quiste emergen dos trofozoítos. Estos descienden hasta el duodeno, se fijan a la mucosa con su disco ventral y se dividen sin cesar, en dos cada vez, tapizando la pared. A medida que la corriente intestinal los arrastra hacia tramos más bajos, muchos trofozoítos vuelven a encerrarse en su coraza y forman de nuevo quistes, que salen al exterior con las heces. Y como esos quistes ya son infecciosos en el momento de ser expulsados, el ciclo puede cerrarse enseguida: de un huésped al agua o a las manos, y de ahí al siguiente. No hace falta ningún intermediario. El reservorio no se limita a las personas. El parásito infecta a más de cuarenta especies animales, entre ellas perros, gatos, ganado y numerosos mamíferos silvestres, lo que lo convierte en una zoonosis. Dentro de la especie se distinguen ocho variantes genéticas, denominadas ensamblajes y nombradas con las letras de la A a la H. Dos de ellas, la A y la B, son las que infectan al ser humano, y algunas de sus subvariantes pasan con facilidad de los animales a las personas. La vía de contagio es fecal-oral. El agua es el vehículo principal, sobre todo cuando procede de arroyos o lagos frecuentados por animales salvajes, que siembran el cauce de quistes sin que el aspecto del agua delate el peligro. A ello se suman los alimentos mal lavados, el contacto directo entre personas en entornos con higiene difícil y los focos que aparecen en guarderías. Que basten unos pocos quistes para infectar explica la rapidez con que se propaga. La infección por este protozoo recibe el nombre de giardiasis. Es una de las parasitosis intestinales más extendidas del mundo y su expresión más reconocible es la diarrea, aunque muchas personas albergan el parásito sin notarlo. El detalle de cómo se manifiesta y por qué altera la absorción de nutrientes se aborda en la entrada de la enfermedad. Por la manera en que se fue describiendo. Giardia lamblia recuerda a Vilém Lambl, que lo estudió en 1859; Giardia duodenalis señala el tramo del intestino donde habita; Giardia intestinalis se refiere a su localización general. Los tres nombres conviven en la literatura médica actual y apuntan al mismo organismo. Sí. Son dos nombres para una única especie, junto con Giardia duodenalis. La elección de uno u otro depende más de la tradición del autor o del país que de una diferencia biológica. Se identifica por su silueta. El trofozoíto tiene forma de pera y dos núcleos que, vistos de frente, recuerdan a una carita. El quiste, ovalado, muestra hasta cuatro núcleos cuando ha madurado. Ambas formas pueden aparecer en las heces, y esa apariencia peculiar es la que permite identificar al parásito. En forma de quiste, mucho. Puede permanecer viable durante meses en agua fría y tolera la cloración con la que se potabiliza el agua. Por eso las medidas que neutralizan a otros microbios no siempre bastan con él, y el agua sin hervir de la naturaleza es una fuente clásica de contagio. Para completar la información sobre este parásito, puede consultar:Qué es Giardia intestinalis
Cómo es: trofozoíto y quiste
El ciclo entre dos formas
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedad produce
Preguntas frecuentes
¿Por qué tiene tres nombres distintos?
¿Giardia lamblia y Giardia intestinalis son el mismo parásito?
¿Cómo se reconoce al microscopio?
¿Sobrevive el parásito fuera del cuerpo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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