DICCIONARIO MÉDICO
Fusión
La fusión es el proceso por el cual dos o más estructuras biológicas independientes se unen hasta formar una entidad única. En medicina, el término se aplica tanto a la unión de huesos (fusión ósea) como a la confluencia de membranas celulares, y su significado varía según la especialidad que lo emplee. La palabra «fusión» deriva del latín fusio, -ōnis, sustantivo formado sobre el supino fusum del verbo fundĕre, cuyo significado primario es «verter, derramar, fundir». En la metalurgia antigua, fusio designaba el proceso de licuar un metal por acción del calor para moldearlo; la medicina tomó prestada esa imagen y la aplicó a cualquier unión en la que dos partes pierden sus límites y se convierten en una sola. La RAE conserva como primera acepción la de «acción y efecto de fundir o fundirse», y la Real Academia Nacional de Medicina emplea el término en contextos que van desde la ortopedia hasta la biología celular. Cuando un traumatólogo habla de fusión, casi siempre se refiere a la unión de dos piezas óseas. Esa unión puede ser fisiológica, como ocurre en el cierre de los cartílagos de crecimiento durante la adolescencia (fusión diáfiso-epifisaria), o patológica, cuando huesos que deberían permanecer separados se sueldan entre sí de forma congénita o adquirida. El término que designa esta soldadura ósea anómala es sinostosis. En el pie, las coaliciones tarsales son el ejemplo más conocido: la fusión calcáneo-escafoidea y la fusión calcáneo-cuboidea ilustran dos variantes de este mismo fenómeno, una frecuente y la otra rara. Existe también una fusión ósea deliberada. La artrodesis es un procedimiento quirúrgico en el que el cirujano provoca intencionadamente la soldadura de una articulación para eliminar el movimiento y, con él, el dolor que lo acompaña. Columna vertebral, tobillo, muñeca y pie son las localizaciones donde se practica con mayor frecuencia. En biología celular, fusión designa la confluencia de dos bicapas lipídicas que se aproximan, se desestabilizan y se reorganizan hasta constituir una membrana continua. El proceso exige una maquinaria molecular precisa y consume energía. La fusión de lisosomas con endosomas, fagosomas o autofagosomas es uno de los ejemplos mejor caracterizados de este mecanismo, y resulta indispensable para la degradación intracelular de macromoléculas. Otro caso relevante es la fusión de membranas durante la exocitosis, en la que vesículas secretoras se incorporan a la membrana plasmática para liberar su contenido al exterior. Conviene distinguir la fusión que forma parte del desarrollo normal del organismo de la que aparece como consecuencia de un trastorno. En el primer grupo se incluyen el cierre de las placas de crecimiento al final de la pubertad, la unión de los tres núcleos de osificación del hueso coxal (ilion, isquion y pubis) y la soldadura de las hemivértebras durante la vida embrionaria. Todos son procesos programados genéticamente y regulados por señales hormonales, sobre todo estrógenos. Las fusiones patológicas, en cambio, representan un fallo en la segmentación embrionaria o una respuesta reparadora excesiva. Las coaliciones tarsales, la craneosinostosis (cierre prematuro de las suturas craneales) y las barras óseas postraumáticas pertenecen a esta categoría. No todas son congénitas: una infección articular grave, una fractura mal consolidada o una intervención quirúrgica pueden generar puentes óseos no deseados entre estructuras que deberían moverse de forma independiente. No exactamente. La sinostosis es un tipo concreto de fusión: la unión de dos huesos a través de tejido óseo. La fusión, como término general, abarca también uniones fibrosas, cartilaginosas y, fuera del esqueleto, la confluencia de membranas celulares. Dicho de otro modo, toda sinostosis es una fusión, pero no toda fusión es una sinostosis. Depende de su naturaleza. Una artrodesis quirúrgica y el cierre fisario son irreversibles en condiciones normales: el tejido óseo neoformado impide la recuperación del movimiento. Sin embargo, algunas coaliciones tarsales fibrosas o cartilaginosas conservan cierto grado de elasticidad y, si se resecan quirúrgicamente antes de que osifiquen por completo, es posible restaurar parcialmente la movilidad articular. Las bicapas lipídicas que forman las membranas celulares son estructuras estables y cargadas eléctricamente. Para que dos de ellas se fundan, es necesario vencer la repulsión electrostática, acercar las superficies a una distancia de pocos nanómetros y provocar la reorganización de los lípidos. Proteínas de la familia SNARE y GTPasas de la familia Rab actúan como anclajes y motores moleculares que catalizan cada uno de esos pasos. Sin ellas, la fusión espontánea sería un acontecimiento extremadamente infrecuente.Qué es la fusión y de dónde procede el término
Acepciones médicas del concepto de fusión
Contexto fisiológico y patológico
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo fusión que sinostosis?
¿La fusión ósea siempre es permanente?
¿Por qué la fusión celular requiere proteínas especializadas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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