DICCIONARIO MÉDICO
Fusión de lisosomas
La fusión de lisosomas es el proceso por el cual la membrana de un lisosoma se une a la de otra vesícula intracelular (un endosoma, un fagosoma o un autofagosoma) para formar un compartimento único donde se degradan macromoléculas mediante hidrolasas ácidas. Los lisosomas son orgánulos rodeados por una sola membrana que contienen en su interior entre 40 y 60 tipos distintos de enzimas hidrolíticas. Proteasas, lipasas, nucleasas, glucosidasas y fosfatasas comparten una propiedad: alcanzan su actividad óptima a un pH próximo a 4,6, mantenido por bombas de protones (V-ATPasas) que acidifican constantemente el lumen del orgánulo. Para que esas enzimas entren en contacto con el material que deben degradar, es necesario que la membrana del lisosoma se fusione con la vesícula que transporta dicho material. «Lisosoma» fue acuñado en 1955 por el bioquímico belga Christian de Duve, que recibió el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1974 por este descubrimiento. El nombre combina las raíces griegas lýsis («disolución, rotura») y sôma («cuerpo»): literalmente, un cuerpo cuya función es disolver. La fusión con otras vesículas es el mecanismo que permite al lisosoma cumplir esa función. Fusionar dos bicapas lipídicas no es un proceso espontáneo. Las membranas biológicas son estructuras estables y cargadas, y acercarlas hasta la distancia necesaria para que sus lípidos se reorganicen exige una maquinaria proteica específica. Tres familias de proteínas intervienen de forma coordinada en la fusión lisosomal. Las GTPasas de la familia Rab actúan como interruptores moleculares. Rab7, en particular, se localiza en la superficie de los endosomas tardíos y de los lisosomas y recluta complejos de anclaje (el complejo HOPS, del inglés Homotypic Fusion and Vacuole Protein Sorting) que aproximan las dos membranas. Una vez próximas, entran en acción las proteínas SNARE, que funcionan como una cremallera molecular: un conjunto de tres Q-SNAREs y un R-SNARE (la combinación habitual incluye STX17 y SNAP29 en el autofagosoma, junto con VAMP8 en el lisosoma) se enrolla sobre sí mismo, tira de las membranas enfrentadas y provoca su confluencia. Las proteínas LAMP (LAMP-1, LAMP-2), glucoproteínas abundantes en la cara interna de la membrana lisosomal, protegen al propio lisosoma de la digestión por sus enzimas y participan en el reconocimiento de las vesículas con las que se fusiona. El material que llega al lisosoma puede proceder de tres vías distintas, y cada una genera un compartimento con nombre propio tras la fusión. Cuando un endosoma tardío se fusiona con un lisosoma, el compartimento resultante se denomina endolisosoma, y en él se degrada el material capturado por endocitosis desde el exterior celular. Si lo que se fusiona es un fagosoma (vesícula que encierra una partícula grande, como una bacteria), se forma un fagolisosoma, pieza central de la defensa antimicrobiana innata. La tercera vía es la autofagia. Membranas procedentes del retículo endoplasmático envuelven porciones del citoplasma o de orgánulos envejecidos y forman un autofagosoma, que después se fusiona con el lisosoma para generar un autofagolisosoma. En ocasiones, el autofagosoma no se fusiona directamente con un lisosoma, sino que primero recibe vesículas endosomales y constituye un compartimento intermedio llamado anfisoma, que luego completa la fusión lisosomal. La ruta no es rígida: las células modulan el itinerario según sus necesidades. Tras degradar su contenido, el autofagolisosoma no desaparece. De su membrana brotan túbulos, estabilizados por el citoesqueleto y arrastrados por motores de quinesina, cuyas puntas se estrechan hasta desprender vesículas pequeñas llamadas protolisosomas. Esas vesículas se acidifican progresivamente y maduran hasta convertirse en lisosomas funcionales, listos para un nuevo ciclo de fusión. Este proceso de regeneración lisosomal (conocido en la literatura como ALR, autophagic lysosome reformation) garantiza que la célula no agote su reserva de orgánulos degradativos durante periodos de autofagia intensa. Bioquímico. En 1955, De Duve identificó en fracciones subcelulares de hígado de rata un grupo de hidrolasas ácidas encerradas en partículas con membrana. Las observó al microscopio electrónico después, no antes. El nombre vino de la función, no de la forma. Varios microorganismos han desarrollado estrategias para impedirla. Mycobacterium tuberculosis, por ejemplo, bloquea el reclutamiento de Rab7 y de LAMP-2 en la membrana del fagosoma, lo que impide su maduración a fagolisosoma y le permite sobrevivir dentro del macrófago. Esa evasión es uno de los mecanismos que explican la cronicidad de la infección tuberculosa. Indirecta pero relevante. Las enfermedades lisosomales de depósito se deben a deficiencias enzimáticas que impiden la degradación de sustratos dentro del lisosoma. El orgánulo se fusiona con normalidad, pero acumula material no digerido que dilata su volumen y compromete la función celular. La fusión en sí no está alterada; lo que falla es el paso posterior a ella.Qué es la fusión lisosomal y contexto celular
Maquinaria molecular de la fusión
Tipos de fusión según el origen de la vesícula
Regeneración del lisosoma tras la fusión
Preguntas frecuentes
¿De Duve acuñó el término «lisosoma» a partir de un hallazgo bioquímico o morfológico?
¿Puede un patógeno evitar la fusión lisosomal?
¿Qué relación tiene la fusión lisosomal con las enfermedades de depósito?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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