DICCIONARIO MÉDICO
Fractura tabética
La fractura tabética es una rotura ósea que se produce en el contexto de la artropatía neuropática asociada a la tabes dorsal, la forma neurológica tardía de la sífilis. La pérdida de sensibilidad dolorosa y propioceptiva deja al hueso y a la articulación sin los mecanismos de protección que normalmente limitan la carga, y los microtraumatismos repetidos acaban provocando fracturas con escaso o nulo dolor. El adjetivo «tabético» procede del latín tabes («consunción», «descomposición gradual»), término que la medicina ha empleado para describir la degeneración lenta de los cordones posteriores de la médula espinal causada por Treponema pallidum en la sífilis terciaria. La tabes dorsal destruye las fibras sensitivas que conducen la información propioceptiva y el dolor profundo desde las extremidades. Sin esas señales, el paciente no percibe los impactos normales del apoyo y la marcha, y somete sus articulaciones a cargas que un sistema nervioso intacto habría evitado. Jean-Martin Charcot describió en 1868 las articulaciones destruidas de pacientes con tabes y estableció la conexión entre la denervación sensitiva y la degradación osteoarticular. El cuadro recibió diversos nombres: articulación de Charcot, artropatía neurógena, artropatía tabética. La fractura tabética no es una entidad separada de la artropatía, sino una de sus manifestaciones: el hueso desprotegido se fractura, y como el paciente no siente dolor, sigue cargando sobre él. El resultado es una deformidad progresiva con fragmentos óseos desplazados que rara vez consolidan en posición funcional. Dos teorías complementarias explican la destrucción ósea. La primera, «neurotraumática», atribuye el daño a la acumulación de microtraumatismos que un sistema sensitivo intacto habría impedido. La segunda, «neurovascular», propone que la denervación simpática provoca una hiperemia local que aumenta la reabsorción osteoclástica y debilita la cortical. En la práctica, ambos mecanismos coexisten: el hueso se reabsorbe con mayor rapidez y, al mismo tiempo, soporta cargas que no debería. En la forma tabética, las articulaciones más afectadas son las de los miembros inferiores (rodilla, cadera) y la columna vertebral, porque son las que soportan el peso corporal. La siringomielia, otra causa de artropatía neuropática, afecta preferentemente al miembro superior (hombro, codo), y la diabetes mellitus, hoy la primera causa de articulación de Charcot, se localiza sobre todo en el pie y el tobillo. La fractura tabética fue un hallazgo relativamente frecuente en los hospitales europeos del siglo XIX y la primera mitad del XX, cuando la sífilis no tratada progresaba durante décadas hasta la fase terciaria. La introducción de la penicilina a partir de 1943 redujo drásticamente la incidencia de la tabes dorsal y, con ella, la de sus complicaciones osteoarticulares. Hoy, la fractura tabética se considera una rareza clínica en los países con acceso a antibioterapia temprana. El concepto, sin embargo, conserva relevancia nosológica. La artropatía neuropática no ha desaparecido: ha cambiado de causa. La neuropatía diabética reproduce el mismo mecanismo fisiopatológico que la tabes, aunque en otra localización y con otro microorganismo responsable en el origen. Comprender la fractura tabética ayuda a entender las fracturas neuropáticas de cualquier etiología, porque el patrón de destrucción (carga mecánica sobre hueso insensible) es el mismo. Poco o nada, y precisamente ahí reside su peligro. La pérdida de sensibilidad profunda impide que el paciente perciba la rotura ósea, de modo que continúa caminando o cargando peso sobre la extremidad fracturada. Esa ausencia de dolor es lo que diferencia a estas fracturas de las que se producen en un hueso con inervación conservada. Muy raramente en países con acceso a tratamiento antibiótico de la sífilis. La forma moderna de la artropatía neuropática con fracturas se observa sobre todo en pacientes con diabetes mellitus de larga evolución y neuropatía periférica avanzada, y recibe el nombre genérico de pie de Charcot. Jean-Martin Charcot (1825-1893), neurólogo francés del Hospital de la Salpêtrière de París, describió en 1868 la artropatía que lleva su nombre al estudiar pacientes con tabes dorsal. Su presentación en el VII Congreso Médico Internacional de 1881 estableció la artropatía neuropática como entidad clínica diferenciada. Las fracturas que se producen en ese contexto articular degradado son una manifestación directa de la enfermedad que él describió.Qué es la fractura tabética
Mecanismo y localización
Contexto histórico y vigencia actual
Preguntas frecuentes
¿La fractura tabética duele?
¿Se sigue viendo en la práctica clínica?
¿Quién fue Charcot y qué relación tiene con esta fractura?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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