DICCIONARIO MÉDICO
Fluvoxamina
La fluvoxamina es un antidepresivo del grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Se emplea sobre todo en el trastorno obsesivo compulsivo, y también en la depresión y en algunos trastornos de ansiedad. Fue el primer ISRS que llegó al mercado y se mantuvo en él, comercializado en Europa desde 1983. Su código en la clasificación ATC es N06AB08. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La fluvoxamina bloquea la recaptación de serotonina en la sinapsis. Al frenar el transportador que devuelve el neurotransmisor a la neurona que lo ha liberado, prolonga su permanencia en el espacio entre neuronas y refuerza la señal serotoninérgica. Ese es el mecanismo que comparte con el resto de los ISRS. Lo que la separa del grupo empieza en su estructura química: mientras la mayoría de sus compañeros derivan de esqueletos de fenetilamina o de arilpiperazina, la fluvoxamina es una oxima, una molécula sin anillos condensados que se sintetizó a partir de un antihistamínico. Su selectividad por el transportador de serotonina es alta y su afinidad por otros receptores, baja. No actúa de forma apreciable sobre los receptores histaminérgicos, colinérgicos o adrenérgicos que en los antidepresivos más antiguos explicaban buena parte de las molestias. Se administra por vía oral y existe en dos presentaciones: liberación inmediata y liberación prolongada. Hay un rasgo que distingue a la fluvoxamina dentro de su familia: además de inhibir la recaptación de serotonina, es agonista del receptor sigma-1, una proteína del retículo endoplásmico implicada en la regulación del estrés celular y en procesos de neuroprotección. Ningún otro ISRS muestra esta afinidad de forma tan marcada. La relevancia clínica de esa acción sigue siendo objeto de investigación. El segundo rasgo tiene consecuencias prácticas de peso. La fluvoxamina es un inhibidor potente de varias isoenzimas del citocromo P450, en particular de la CYP1A2 y la CYP2C19, las enzimas hepáticas que metabolizan un buen número de fármacos. Al bloquearlas, eleva las concentraciones en sangre de sustancias que dependen de esas vías. Por eso su perfil de interacciones es más amplio que el de otros ISRS, y por eso conviene revisar con cuidado la medicación acompañante. Los detalles de esas interacciones se consultan en la ficha técnica. La molécula la desarrollaron a mediados de los años setenta los laboratorios Duphar, en los Países Bajos, a partir del antihistamínico tripelenamina. Llegó al mercado suizo en 1983 con el nombre de Floxyfral y se extendió por Europa en los años siguientes. Antes se había comercializado en Suecia la zimelidina, retirada enseguida por efectos adversos graves, de modo que la fluvoxamina fue el primer representante del grupo que se asentó de forma duradera. La aprobación estadounidense llegó más tarde: el 5 de diciembre de 1994. Su recorrido posterior ha sido singular. En Estados Unidos la agencia reguladora la autorizó para el trastorno obsesivo compulsivo y para el trastorno de ansiedad social, pero no para la depresión, indicación que sí tiene en muchos otros países. La revisión sistemática de la Colaboración Cochrane la sitúa entre los ISRS más antiguos y la ha comparado con otros antidepresivos sin encontrar diferencias claras de eficacia, solo matices en el perfil de tolerancia. Porque su eficacia en ese cuadro está bien documentada y fue una de sus primeras indicaciones aprobadas. En el trastorno obsesivo compulsivo, la fluvoxamina ha mostrado un efecto superior al de los antidepresivos no serotoninérgicos y comparable al de la clomipramina y otros ISRS. En varios países cuenta además con autorización pediátrica para este trastorno. En tres cosas. Es químicamente una oxima, no comparte el esqueleto de la mayoría de sus compañeros. Es agonista del receptor sigma-1 de forma destacada. Y es un inhibidor potente del citocromo P450, lo que le da un perfil de interacciones más amplio que el de otros fármacos del grupo. Sí. Durante la pandemia se investigó su posible papel en la evolución de la infección, en parte por su acción sobre el receptor sigma-1 y sus efectos sobre la respuesta inflamatoria. Se trata de una línea de investigación distinta de su uso psiquiátrico habitual, y su indicación autorizada sigue siendo la del ámbito de la salud mental. Si desea ampliar información, puede consultar:Qué es la fluvoxamina
El receptor sigma-1 y la inhibición del citocromo P450
Del laboratorio a la clínica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se asocia sobre todo al trastorno obsesivo compulsivo?
¿En qué se diferencia de otros ISRS?
¿Es cierto que se estudió frente a la covid-19?
Referencias
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