DICCIONARIO MÉDICO
Fluorometolona
La fluorometolona es un glucocorticoide sintético fluorado de uso oftálmico, empleado para calmar la inflamación de la superficie del ojo y del segmento anterior. Dentro de los corticoides tópicos oculares, su rasgo distintivo es una menor tendencia a elevar la presión intraocular que otros esteroides como la dexametasona. Su código en la clasificación ATC como monofármaco oftálmico es S01BA07. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La fluorometolona pertenece a la familia de los corticoides, un grupo de fármacos derivados de las hormonas de la corteza suprarrenal. Su nombre combina el prefijo "fluoro-", que indica la presencia de un átomo de flúor en la molécula, con la raíz que la emparenta químicamente con la progesterona. Ese flúor no es un adorno: modifica la actividad de la molécula y forma parte de la razón por la que se comporta de manera algo distinta a otros esteroides oculares. Se administra en forma de colirio o suspensión para instilar directamente sobre el ojo. Al aplicarse sobre la superficie ocular, impregna los tejidos y líquidos del ojo y solo una fracción pequeña alcanza la circulación general. Esa acción local es la que interesa cuando el objetivo es frenar una inflamación de la córnea o de la conjuntiva sin cargar al resto del organismo con los efectos de un corticoide sistémico. Como los demás glucocorticoides, la fluorometolona atenúa la respuesta inflamatoria en varios frentes a la vez. El mecanismo aceptado pasa por inducir la síntesis de lipocortina (también llamada macrocortina), una proteína que bloquea la enzima fosfolipasa A2. Al frenar esa enzima, se corta el suministro de ácido araquidónico, la materia prima a partir de la cual el organismo fabrica prostaglandinas y leucotrienos, dos de los grandes mediadores de la inflamación. Cerrado ese grifo, disminuyen el edema, el depósito de fibrina, la dilatación de los capilares y la migración de leucocitos hacia la zona irritada. Aquí aparece el detalle que separa a la fluorometolona del resto. Todos los corticoides oculares comparten un inconveniente conocido: en personas predispuestas pueden elevar la presión dentro del ojo, un efecto que preocupa por su relación con el glaucoma. Los estudios clínicos que la comparan con la dexametasona muestran que la fluorometolona tarda de media bastante más en producir esa subida de presión y tiene una propensión menor a provocarla, en parte por su menor penetración hacia el interior del ojo. La ventaja no es absoluta. En una minoría de individuos especialmente sensibles la presión puede subir igualmente, y en tratamientos prolongados la magnitud del ascenso llega a igualarse. El margen existe, pero no exime de vigilancia. La clasificación ATC la ubica en el grupo de los oftalmológicos antiinflamatorios, dentro de los corticosteroides en monofármaco (S01BA07). Existen además preparados que combinan la fluorometolona con un antibiótico, pensados para situaciones en las que a la inflamación se suma el riesgo o la presencia de una infección bacteriana superficial. La fluorometolona ocupa un lugar intermedio en la escala de potencia de los corticoides oculares: se recurre a ella cuando interesa un antiinflamatorio eficaz sobre la superficie ocular pero se quiere limitar el riesgo de hipertensión intraocular asociado a esteroides más potentes. Sobre todo porque penetra menos hacia el interior del ojo, de modo que su acción se concentra en la superficie donde se necesita el efecto antiinflamatorio. Los ensayos que la enfrentan a la dexametasona confirman un tiempo medio más largo hasta que aparece la subida de presión. Conviene matizarlo: en personas muy sensibles a los esteroides el efecto puede darse igualmente, así que en tratamientos que se alargan el oftalmólogo controla la presión de forma periódica. No. Es un corticoide, es decir, un antiinflamatorio, y no tiene ninguna capacidad de matar bacterias. Lo que sí existe son colirios que la asocian con un antibiótico en el mismo envase, para cubrir a la vez la inflamación y una posible infección. Pero la fluorometolona por sí sola no combate microorganismos. Significa que su estructura química incorpora un átomo de flúor. Esa modificación, introducida en el laboratorio sobre una molécula emparentada con la progesterona, altera cómo se comporta el fármaco: cambia su potencia antiinflamatoria y su perfil de penetración en los tejidos del ojo. La fluoración es una estrategia habitual en el diseño de corticoides para ajustar sus propiedades. Si desea ampliar información sobre los corticoides y la inflamación ocular, puede consultar:Qué es la fluorometolona
Cómo actúa sobre la inflamación ocular
Dónde se sitúa entre los corticoides oculares
Preguntas frecuentes
¿Por qué la fluorometolona sube menos la presión del ojo que otros corticoides?
¿La fluorometolona es un antibiótico?
¿Qué significa que sea un corticoide "fluorado"?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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