DICCIONARIO MÉDICO
Fluoresceína sódica
La fluoresceína sódica es un colorante orgánico sintético, derivado del grupo de los xantenos, que emite una intensa fluorescencia verde-amarillenta al ser excitado con luz azul (465-490 nm). Su fórmula molecular es C₂₀H₁₀Na₂O₅ y se presenta como un polvo anaranjado soluble en agua. Se emplea como herramienta diagnóstica en oftalmología, en estudios de circulación vascular y como trazador en hidrología. La fluoresceína fue sintetizada por primera vez en 1871 por el químico alemán Adolf von Baeyer (1835-1917, Premio Nobel de Química en 1905), mediante la condensación de anhídrido ftálico con resorcinol en presencia de cloruro de cinc. Von Baeyer la bautizó "fluoresceína" aludiendo a su propiedad más llamativa: la fluorescencia. El compuesto base es poco soluble en agua, pero su sal disódica, conocida también como uranina, se disuelve con facilidad y resulta apta para uso médico. Apenas once años después de la síntesis, Paul Ehrlich introdujo la fluoresceína como trazador diagnóstico experimental en oftalmología. En 1882 describió que, tras inyectarla por vía parenteral en conejos, el colorante se hacía visible en la cámara anterior del ojo, y observó una línea fluorescente en la córnea que permitía detectar alteraciones del epitelio corneal. Con aquel experimento quedó establecido un principio que sigue vigente: la fluoresceína no atraviesa el epitelio corneal intacto, pero sí tiñe las zonas donde las células epiteliales se han perdido o están dañadas. Cuando la fluoresceína sódica recibe luz azul de longitud de onda cercana a 490 nm, absorbe esos fotones y reemite luz de aproximadamente 520-530 nm, en el espectro verde-amarillento. La intensidad de esa emisión depende del pH de la solución: en medios alcalinos la fluorescencia se intensifica, mientras que en medios ácidos disminuye notablemente. Esa sensibilidad al pH tiene implicaciones prácticas en la exploración ocular, porque la película lagrimal y el humor acuoso presentan pH ligeramente distintos, y las zonas de tinción cambian de tonalidad según el medio en que se encuentre el colorante. Un rasgo notable de la fluoresceína sódica es su capacidad de detección a concentraciones muy bajas (del orden de partes por billón en agua). Esa propiedad, que la convierte en uno de los trazadores más sensibles que se conocen, explica su doble vida: dentro del hospital, como auxiliar diagnóstico, y fuera de él, como marcador para rastrear corrientes subterráneas, detectar fugas en canalizaciones o estudiar la dispersión de contaminantes. En la práctica clínica, la fluoresceína sódica se emplea de dos maneras distintas. Por vía tópica, se instila en el ojo (habitualmente mediante tiras impregnadas estériles que se apoyan en el fondo de saco conjuntival) y se observa con el filtro azul cobalto de la lámpara de hendidura. Las áreas donde el epitelio corneal está erosionado o ulcerado captan el colorante y emiten una fluorescencia verde brillante que las hace claramente visibles, lo que facilita la valoración de abrasiones, úlceras o las ramificaciones dendríticas características de ciertas queratitis. Por vía intravenosa, la fluoresceína sódica es el agente empleado en la angiografía fluoresceínica (también llamada fluoresceinografía). Tras inyectar el colorante en una vena antecubital, este aparece en los vasos coroideos y retinianos al cabo de unos diez a quince segundos, y una cámara de fondo equipada con los filtros adecuados captura secuencias fotográficas de la circulación retiniana. Harold Novotny y David Alvis, dos estudiantes de medicina de la Universidad de Indiana, publicaron en 1961 la primera descripción de esta técnica, que revolucionó el estudio de la patología vascular de la retina. Adolf von Baeyer la llamó así porque su característica más evidente era la fluorescencia, término que George Gabriel Stokes había acuñado en 1852 a partir del mineral fluorita. El nombre del colorante se formó, por tanto, sobre el nombre del fenómeno físico que lo define. No. La fluoresceína no se une químicamente a los tejidos oculares: la coloración de la conjuntiva y los párpados es transitoria y desaparece en menos de treinta minutos. Si el colorante difunde a la cámara anterior a través de la córnea, puede observarse una leve coloración del humor acuoso durante unas horas, pero se elimina sin dejar residuo. La fluoresceína es, de hecho, uno de los fluorocromos más utilizados en biomedicina. Su derivado isotiocianato de fluoresceína (conocido por las siglas FITC) se conjuga con anticuerpos para técnicas de inmunofluorescencia y citometría de flujo, donde actúa como marcador que permite identificar poblaciones celulares específicas. Si desea ampliar información sobre los colorantes fluorescentes y sus aplicaciones médicas, puede consultar:Qué es la fluoresceína sódica
El colorante y sus propiedades ópticas
Uso en oftalmología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "fluoresceína"?
¿La fluoresceína sódica tiñe permanentemente el ojo?
¿Qué relación tiene con los fluorocromos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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