DICCIONARIO MÉDICO
Flicténula conjuntival
Flicténula localizada exclusivamente en la conjuntiva bulbar, sin afectación de la córnea. Representa la forma más benigna de la enfermedad flictenular ocular y suele resolverse sin dejar cicatriz. Dentro del espectro de la queratoconjuntivitis flictenular, la flicténula conjuntival designa los casos en los que el nódulo inflamatorio se limita a la conjuntiva y no migra hacia la córnea. La distinción tiene relevancia práctica: mientras la afectación corneal puede comprometer la visión por opacificación y neovascularización, la forma puramente conjuntival sigue un curso autolimitado y cura sin secuelas estructurales. Histológicamente, la lesión está constituida por un infiltrado subepitelial donde predominan los linfocitos T colaboradores, junto con macrófagos y células de Langerhans. No se trata de un absceso ni de una colección líquida, pese a lo que su nombre pudiera sugerir. El nódulo puede ulcerarse en superficie durante su evolución, pero la ulceración conjuntival cicatriza sin dejar opacidad permanente porque la conjuntiva, a diferencia de la córnea, tolera bien la reparación fibrovascular. La flicténula conjuntival se presenta como una elevación redondeada de 1 a 3 mm, de color blanco amarillento, sobre la conjuntiva bulbar. Alrededor del nódulo se aprecia una corona de vasos conjuntivales dilatados que le confiere un aspecto hiperémico localizado. En ocasiones aparecen varias flicténulas simultáneas a lo largo del limbo esclerocorneal, la zona de transición entre la conjuntiva y la córnea. Los pacientes refieren irritación ocular y sensación de cuerpo extraño. El lagrimeo puede estar presente, pero no suele ser intenso. La fotofobia marcada y el dolor significativo apuntan más bien a la extensión corneal del proceso, lo que reclasificaría el cuadro como conjuntivitis flictenular con componente corneal o queratoconjuntivitis flictenular propiamente dicha. Muchos pacientes con flicténulas conjuntivales recurrentes presentan blefaritis crónica por Staphylococcus aureus. La colonización persistente del borde palpebral mantiene un reservorio de antígenos que sensibiliza al sistema inmunitario y favorece la reaparición de flicténulas. Controlar la blefaritis con higiene palpebral reduce la frecuencia de las recurrencias, un dato que subraya el papel del antígeno estafilocócico como motor del proceso. En la localización y, sobre todo, en las consecuencias. La conjuntival se asienta sobre un tejido vascularizado que repara bien; cura sin cicatriz visible y no afecta a la agudeza visual. La corneal aparece sobre un tejido avascular y transparente, por lo que la inflamación repetida puede generar opacidades y neovasos que reduzcan la visión. Sí, especialmente las que aparecen en el limbo. El borde del nódulo más cercano al centro corneal puede avanzar sobre la córnea arrastrando un frente de neovasos, lo que transforma el cuadro en una queratoconjuntivitis flictenular con riesgo de secuelas visuales. Las recurrencias son habituales, sobre todo en niños con blefaritis estafilocócica no controlada. Cada brote aislado se resuelve, pero la repetición puede acabar afectando a la córnea si no se controla el foco antigénico.Qué es la flicténula conjuntival
Presentación clínica
Relación con la blefaritis estafilocócica
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia la flicténula conjuntival de la corneal?
¿Puede una flicténula conjuntival migrar hacia la córnea?
¿Es frecuente que reaparezca?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026